El enfado de Laporta tras empatar con el Granada: hizo volar una bandeja de canapés en el antepalco

El equipo azulgrana se dejó dos puntos en casa ante el penúltimo clasificado, lo que aumenta la ventaja a diez puntos respecto al Real Madrid, líder de la clasificación

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El presidente del Barcelona Joan
El presidente del Barcelona Joan Laporta (EFE/ Enric Fontcuberta)

En un encuentro que prometía ser una gran oportunidad para recortar distancias en la clasificación liguera, el Barcelona acabó con un sabor agridulce tras empatar a 3-3 ante el Granada, penúltimo clasificado, después de que el conjunto andaluz se adelantara hasta en dos ocasiones. El reparto de puntos en Montjuic llegó en una jornada en la que el Girona había dejado escapar tres puntos tras su derrota ante el Real Madrid, que afirmó su liderato. La igualdad en el marcador volvió a evidenciar, una vez más, las dificultades por las que atraviesa el equipo de Xavi Hernández.

Pese a los esfuerzos por remontar, los azulgranas solo consiguieron la igualada con un reparto de puntos merecido ante la buena actuación del equipo andaluz. La frustración se extendió más allá del terreno de juego. El presidente de la entidad, Joan Laporta, no ocultó su enfado, en un gesto que, según se reporta, culminó con el vuelo de una bandeja de canapés en el antepalco del estadio. Una vez finalizado el encuentro, le sucedió una reunión urgente entre los directivos del club, convocada para evaluar la situación deportiva que atraviesa el equipo. Xavi no participó en el encuentro, ya que había abandonado el estadio previamente.

En medio de esta situación desesperada, el Barça se agarra a su última esperanza que es su participación en la Champions, tras asegurar una agónica clasificación a los octavos de final. Se les escapó la Supercopa de España en la final y fueron eliminados de la Copa del Rey. En LaLiga aspiran a una segunda posición que les garantice su participación en la Supercopa de cara a la próxima temporada.

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El Barça no pudo revertir la situación

A Lamine Yamal le faltó compañía para firmar una noche única, una de esas que no se olvidan, protagonizadas por los elegidos. Hizo todo lo que estaba en su mano para ganar al Granada, pero fue suficiente. La sangría defensiva del Barça merma cualquier intento de recuperar la sonrisa. Ni siquiera cuando quien sonríe es un niño de dieciséis años. Lejos de Lamine, no parece haber nada más en un equipo que es un coladero en la retaguardia. El penúltimo clasificado de LaLiga volteó un partido que parecía tener perdido y anotó tres goles después de que el Villarreal hiciera cinco hace poco más de dos semanas.

Los andaluces solo han ganado dos partidos en toda LaLiga, pero han tenido al Barcelona contra las cuerdas en los dos enfrentamientos ligueros. Que el Barça está bajo mínimos, con una plantilla corta y demasiado joven, es tan evidente que solo era necesario mirar al banquillo para comprobarlo: el único futbolista que no había pasado por las inferiores azulgranas era Raphinha y la media de edad de los suplentes a penas superaba los veinte años. Xavi apostó por el regreso de Ter Stegen, mantener a Christensen de mediocentro y dar carrete a la pareja de centrales formada por Cubarsí, que sigue siendo el mejor central del equipo, al que probó al lado de Iñigo Martínez.