La última película de Martin Scorsese, uno de los grandes directores de la historia del cine, acaba de llegar a los cines. En ella se cuenta una historia real pero prácticamente inédita hasta la fecha, la de la tribu Osage, una de las grandes comunidades nativas de Estados Unidos. Los Osage se hicieron ricos durante los años 20 y a raíz de eso se empezaron a producir una serie de asesinatos en Fairfax (Virginia), donde estaban las tierras de las que habían explotado el petróleo y con las que se habían hecho millonarios. Una oleada de asesinatos sin precedentes que llevó incluso al mismísimo FBI -casi recién fundado- a investigarlas, descubriendo la terrible verdad que se ocultaba detrás de estos asesinatos a sangre fría.
En Los asesinos de la luna, Leonardo DiCaprio y Robert de Niro dan vida a Ernest Burkhart y William Hale, sobrino y tío respectivamente que viven integrados en la comunidad Osage. Ernest se casa con Mollie (Lily Gladstone), una de las jóvenes Osage con una gran fortuna a sus espaldas pero también un gran carácter. Lo que Molly ignora es que en su tribu están a punto de sucederse una serie de asesinatos que irán masacrando a su familia y allegados. Y es precisamente en esa masacre real en la que indaga Scorsese en la película, y sobre la que se pronuncia al final. Literalmente.
Te puede interesar: ‘Los asesinos de la luna’, la obra maestra crepuscular de Martin Scorsese: austera, reflexiva y reivindicativa
(Atención, a partir de aquí vienen spoilers de Los asesinos de la luna y su final). El final de la película nos presenta un juicio, el de William Hale y Enerst Burkhrt frente a la comunidad Osage por los asesinatos de esta que se le atribuyen. Tío y sobrino son juzgados, aunque este último opta por testificar contra su pariente y confesar que fue ‘King’ Hale quien urdió realmente el plan para ir acabando con los miembros de la tribu poco a poco, incluida Mollie, la esposa de Enerst. Precisamente el encuentre entre la mujer y Ernest es lo último que vemos, con esta inquiriéndole sobre las dosis de insulina que la estaban haciendo enfermar gravemente.

El secreto mejor guardado
Porque a continuación vemos un abrupto salto temporal de varias décadas y también de escenario, al de un vodevil de Lucky Strike en el que se está grabando una emisión radiofónica sobre los hechos que acontecieron durante el resto de la película, así como la resolución del juicio. Sobre este nuevo escenario podemos ver una banda que acompaña la narración de la emisión radiofónica con distintos instrumentos para imitar cada efecto sonoro, mientras que el cineasta Larry Fessenden y el cantante Jack White ejercen de locutores. Sin embargo, el gran cameo sorpresa no es otro que el del propio director de la película, Martin Scorsese, quien aparece en el último momento para enunciar las últimas frases del filme.
Te puede interesar: Esto es lo que opinan indios nativos de ‘Los asesinos de la luna’, la película sobre la tragedia de la tribu Osage: “El final es perfecto”
El director hace su aparición sobre el escenario para coger el micro y narrar en última instancia los acontecimientos que sucedieron al juicio, y también el tono ligero y despreocupado que reinaba sobre ese escenario en el que se está relatando la masacre sistemática de toda una raza. Scorsese cambia por completo el tono a la hora de hablar de Mollie, fallecida en 1937 debido a la diabetes que padecía y cuya historia nunca llegó a trascender del todo, al igual que la del resto de miembros de la tribu Osage. En el obiuario que el director de Uno de los nuestros realiza frente a cámara hay una frase que resuena con más fuerza que ninguna otra: “No hubo mención alguna de los asesinatos”.
El epílogo con Scorsese es la forma que tiene el director de pedir perdón y de dar voz a los que durante tanto tiempo fueron silenciados, los Osage. Es también una respuesta a la lapidaria sentencia de William Hale cuando intenta convencer a su sobrino de testificar a su favor, cuando dice textualmente que “La gente acaba olvidando, y termina por no recordar, porque no les importe. Una tragedia más”. Scorsese no solo echa la vista atrás y reflexiona sobre su propio cine y la violencia que durante años ha plasmado en él, sino también en como la historia está llena de masacres de este tipo que han sido silenciadas durante años. Es una manera de plasmar la culpa que cae sobre sus hombros y todos los hombres blancos, cuyas manos están manchadas de sangre. Afortunadamente, el último plano de la película es el de una pequeña comunidad de nativos hoy en día, reunidos en círculo, los herederos de los que murieron pero también de los que sobrevivieron a ese genocidio y ahora ven por fin como, aunque sea con una película, su historia es contada.
Últimas Noticias
Sorteo 5 de la Triplex de la Once: los números que dieron fortuna a los nuevos ganadores
Con las loterías de Juegos Once no solo tienes la posibilidad ganar varios euros en premios, sino que parte del dinero recaudado se destina a beneficios sociales

Icíar Navarro, psicóloga: “No puedes controlar lo que hacen los demás, pero sí es tu responsabilidad elegir dónde te quedas”
La especialista insiste en la importancia de elegirse a uno mismo cuando las relaciones no funcionan

Preocupación por Mette-Marit de Noruega: reaparece con un respirador y junto a su terapeuta en su peor crisis pública
Su reaparición llega en plena caída de popularidad y tras una entrevista que no ha logrado frenar las críticas
Isabel Pantoja vende Cantora a un empresario libanés: todas las claves de la operación y los planes de futuro para la finca
Tal y como ha informado el programa ‘Fiesta’, la tonadillera habría cerrado la venta de la mítica finca por 1,2 millones de euros

Una mujer compra una casa de 300 años de antigüedad y la derriba sin autorización: el ayuntamiento da la razón a los vecinos y le ordena que la reconstruya
La vivienda se convirtió en un símbolo local por haber aparecido en la portada de un libro sobre la historia de la región. La propietaria insistió en que el estado de la edificación hacía inviable su conservación



