UGT propone que la ansiedad y la depresión vinculadas al trabajo se consideren enfermedades profesionales

El sindicato alerta de un “aumento vertiginoso” de las bajas laborales por problemas de salud mental y pide modificaciones legislativas para que se dejen de considerar como enfermedades comunes si se han originado o agravado en el trabajo

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El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, y la secretaria de Salud Laboral, Ana García, durante la presentación del informe sobre salud mental y trabajo. (UGT).

UGT ha propuesto en el día de la salud mental que las patologías derivadas de problemas como la ansiedad, el estrés y la depresión con origen o agravamiento en el trabajo se consideren enfermedades profesionales. Para ello, ha planteado la actualización del listado de enfermedades profesionales para incluir los riesgos psicosociales y la creación por parte del futuro Gobierno de una comisión que trate la influencia de estos riesgos en la salud mental. Grupo de trabajo ya comprometido en la Estrategia de Seguridad y Salud en el Trabajo firmada en febrero por el Ejecutivo, las patronales y los sindicatos.

Según el secretario general del sindicato, Pepe Álvarez, el problema reside en que los problemas de salud mental vinculados al trabajo no se abordan en el marco de las enfermedades profesionales, sino como enfermedades derivadas de contingencias comunes. Esto provoca que los gastos de las mismas se carguen a la Seguridad Social y que no se vaya al origen del problema. “Seguramente se va a hablar más de los problemas y de la falta de medios que de las causas que producen los problemas de salud mental. Por ello nos parece oportuno abrir el debate desde una perspectiva laboral”, ha explicado Álvarez.

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En este sentido, Álvarez ha alertado del “aumento vertiginoso” de las bajas laborales provocadas por estos problemas. En concreto, el informe presentado por el sindicato este martes cita que 451.646 bajas laborales registradas en la Seguridad Social hasta octubre de 2023 se derivan de problemas de salud mental y estima que 2023 terminará con más del doble de bajas de este tipo que 2016, año desde el cual hay un incremento sostenido de este tipo de bajas.

Según el informe, el reconocimiento de los riesgos psicosociales vinculados al trabajo como accidente de trabajo es residual. En 2022 únicamente se reconocieron 113 casos de desórdenes mentales causados por el trabajo, 20 agravados por el trabajo y 626 accidentes de trabajo en jornada que causaron daños psicológicos por agresiones y amenazas a la persona trabajadora.

UGT identifica como desencadenantes de problemas de salud mental en el trabajo el estrés, el mobbing, el síndrome del trabajador quemado y la discriminación que sufren con más frecuencia las mujeres, las personas LGTBI y los trabajadores con discapacidad. Aunque también señalan las malas condiciones laborales: salarios bajos, jornadas excesivamente largas, miedo a perder el trabajo e incluso el paro de larga duración.

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A estos fenómenos más tradicionales e identificados se suma ahora el impacto de la digitalización y la organización del trabajo basada en algoritmos e inteligencias artificiales que, a juicio de Álvarez, “solo evalúan cómo o de qué manera se exprime más al trabajador”. “Cuando los ritmos de trabajo se cambian y se introducen nuevos elementos tecnológicos, no se valoran las consecuencias que pueden tener sobre la salud mental de los trabajadores”, ha criticado el secretario general de UGT.

Por otra parte, si los problemas mentales vinculados con el trabajo se consideran enfermedades profesionales y los riesgos psicosociales se incluyen más contundentemente en la Ley de prevención de riesgos laborales, de 1995, esto facilitaría que la Inspección de Trabajo pudiera dedicarles más acciones.

Falta de personal en las mutuas para atender la salud mental

Si se consideran como enfermedades profesionales las patologías de salud mental, su gestión y tratamiento pasaría a las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, cuya financiación corre a cargo de las cotizaciones sociales. Álvarez ha reconocido que puede haber riesgos de actuaciones “incorrectas” por parte de las mutuas, pero insiste en que “si no damos ese paso, la prevención dentro de las empresas carece de sentido”, por lo que ve “más sencillo” trasladar la gestión a las mutuas “con una acción vigilante”.

El problema también se produce por parte de la reducida plantilla que tienen las mutuas de psicólogos y psiquiatras, 70 y 16 en todo el territorio nacional, respectivamente. Aunque la ratio no es tampoco la óptima en la Seguridad Social, con menos psicólogos por cada 100.000 habitantes que en la media de países europeos.

Esta falta de profesionales y los reducidos tiempos que tienen los médicos de atención primaria para tratar problemas mentales redundan en que se den las bajas laborales y los ansiolíticos sin poder tratar el problema en profundidad. “En el peor de los casos solo hay ansiolítico y no hay baja por enfermedad”, ha señalado Álvarez.

Por último, desde UGT inciden en que los empresarios podrían tener interés en abordar los problemas de salud mental en el trabajo para reducir la duración de las bajas. Según el informe, las bajas por este tipo de causas son las más largas, con una media de 108 días. “Las patronales creo que están ya con el ‘run run’ del aumento del absentismo y lo que no vamos a hacer es entrar en esto”, ha precisado Álvarez sobre la opinión que las empresas y sus representantes pueden tener acerca de lo planteado por el sindicato.

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