Las carencias de la salud mental en España: abuso de ansiolíticos, falta de psicólogos en la sanidad pública y aumento de los suicidios

Radiografía de la salud mental de los españoles, cada vez más visibilizada y con escasez de personal y plantillas para abordar sus problemáticas

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Una persona muestra una pancarta en septiembre en Madrid durante una manifestación para exigir un Plan Nacional de Prevención del Suicidio. (Jesús Hellín/Europa Press)
Una persona muestra una pancarta en septiembre en Madrid durante una manifestación para exigir un Plan Nacional de Prevención del Suicidio. (Jesús Hellín/Europa Press)

Este 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental. El lema de este año es Salud mental, salud mundial: un derecho universal, uno que no está garantizado en España y al que solo unos pocos tienen acceso. En los últimos años, ha quedado claro que los problemas de salud mental requieren la misma atención que los físicos, sin embargo, los fondos y la inversión no terminan de llegar.

En la última Encuesta Europea de Salud en España (EESE) realizada en el año 2020 se llegó a la conclusión de que la ansiedad y la depresión son los problemas de salud mental más frecuentes, sin embargo, la mayoría de casos se tratan con fármacos y antidepresivos. “La falta de psicólogos y psiquiatras lleva a que los médicos tengan que dar a este tipo de medicaciones. Los profesionales de la salud mental sabemos que no debería ser la primera elección, que debería ser la terapia, pero al no existir oportunidades de terapia, se les receta este tipo de medicamentos”, denuncia Ismael Dorado, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

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Medicación a falta de terapia

La encuesta también revelaba que una de cada diez personas (el 10,86%) había consumido tranquilizantes, relajantes o medicamentos para dormir en las últimas 2 semanas y una de cada veinte (4,52%) antidepresivos o estimulantes. Estas cifras, explica Dorado, indican que tenemos “el triste récord de ser el país con mayor consumo de tranquilizantes del mundo”. “Estamos hablando de casi 110 dosis diarias por cada mil habitantes”, concreta el psicólogo. En este sentido, le preocupa que muchas personas no llegan a estas pastillas a través de una receta, sino que las reciben de familiares o amigos, en lo que es desde hace años una práctica muy normalizada.

Pero, independientemente de este movimiento irregular e irresponsable de sustancias, el consumo de ansiolíticos se ha disparado en los últimos años en la población mundial, con España a la cabeza de todos, convertida en la nación que más benzodiacepinas toma, según datos de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes. Diazepam, Lorazepam, Clonazepam, Xanax, Valium son nombres que hemos introducido en nuestro día a día y que no extrañamos, pero deberían preocuparnos. Desde el año 2000, en España ha aumentado el consumo de antidepresivos en un 249%, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

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Sin psicólogos a los que acudir

Ese coctel de inhibidores al que nos hemos acostumbrado no es el camino adecuado, sino un paliativo. El verdadero remedio pasa por enfrentar y tratar los problemas de salud mental que nos podemos encontrar en cualquier momento de la vida con la ayuda de un psicólogo cuando no los podemos afrontarlos solos. Pero las clínicas privadas no están al alcance de todos y las públicas no dan abasto, a lo que se añade que solo se derivan a terapia los casos más ”graves”, como si este tipo de problemas pudieran medirse en una consulta de diez minutos con el médico de cabecera, como si la depresión no fuera una enfermedad mortal.

En su último término, la depresión puede conducir a las ideas suicidas, de forma que, sí, la falta de psicólogos en la sanidad pública mata. En España, la media de psicólogos por cada 100.000 habitantes está por debajo de la media de la Unión Europea y de la media óptima que consideran las asociaciones de sanitarios especializados en salud mental. Contamos con 9,27 profesionales en la red pública por cada 100.000 personas, cuando la media ideal se sitúa entre 13 y 15. A estas cifras, Dorado añade los resultados de un estudio que mostraba que en España hay un 67% menos de psicólogos clínicos que el resto de los países europeos. “Esto supone que la atención de la psicología desde el sistema público es casi un lujo, por no decir una gran suerte, porque los psicólogos clínicos están desbordados y prácticamente no pueden llevar el tratamiento de las personas”, comenta Dorado.

11 casos de suicidio al día en 2022

“Los problemas de ansiedad y depresión están muy relacionados con los aumentos terribles que estamos teniendo de cifras de suicidios”, indica el psicólogo, que recuerda que estos datos se vinculaban con la pandemia, pero en estos tres años después del confinamiento los casos han ido aumentando. Además, explica en los últimos años han aumentado la cifra de jóvenes y adultos en edad más avanzada que se quitan la vida, y lo vincula a dos factores.

Por un lado, en el caso de los jóvenes habla del nivel de exigencia, indica que “no solamente tienen que estudiar, sino que ahora encima les cargamos de actividades para que no solamente sean buenos estudiantes, sino que encima sean buenos músicos, buenos pianistas, los mejores pianistas”. Por otro lado, están los mayores, que cargan, en muchas ocasiones, con el peso de la soledad no deseada.

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En 2022, 4.097 personas se quitaron la vida en España, un 2,3 % más que el año anterior. A las muertes por suicidio hay que añadir los intentos y la ideación suicida. Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), existirían unos 20 intentos por cada suicidio, mientras que, según otros estudios epidemiológicos la ideación podría afectar a lo largo de la vida, entre el 5% y el 10% de la población española. Eso significa que en un año podrían producirse en torno a 80.000 intentos de suicidio al año en España y que entre casi 2,5 y 5 millones de personas podrían tener ideación suicida a lo largo de su vida.

A contracorriente de la salud mental

Esta espiral de exigencia, prisa y soledad radica en una sociedad cada vez más competitiva y es el caldo de cultivo perfecto para los problemas de salud mental. Dorado lo describe como “una sociedad cada vez más estresante en la que tenemos que sobrepasar nuestros propios límites, y estar más activos cada día”. En muchas ocasiones, la ansiedad y el estrés están relacionados por este tipo de condicionantes que son tapados con fármacos, Dorado lo aclara con un símil: “Vamos con nuestro coche, se nos enciende la luz de que nos falta aceite y en vez de echar aceite lo que hacemos es quitar la luz”.

La salud mental en las escuelas

Dorado expone que incluir psicólogos en las escuelas que enseñen a los más pequeños a gestionar sus emociones sería un gran paso para mejorar en este ámbito a nivel nacional. Serían unas enseñanzas básicas pero muy útiles, “tanto como la geografía o las matemáticas”.

Indica que en las aulas se debería tratar temas como “la inteligencia emocional, el aprender a comprender nuestras emociones, darnos cuenta de que no hay emociones buenas y emociones malas, así como que nosotros no podemos evitar sentir unas emociones, pero sí podemos aprender a manejarlas y podemos aprender a regularlas”. Se trata de unas nociones básicas que muchos adultos nunca han aplicado en su vida porque nunca se las han explicado, y en esta línea añade reflexiones como que “la tristeza no es mala, que los niños y los hombres lloran, que las emociones no son parte de solamente de las mujeres y que no nos debemos avergonzar de sentirlas”.

Información de apoyo y ayuda

Si necesitas ayuda, llama a un amigo o familiar de confianza, las personas de tu alrededor querrán ayudarte. Si no te sientes preparado para hablar con ellos, puedes llamar al teléfono de la esperanza (para España): 717 003 717 o a la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad: 024. También hay asociaciones con las que puedes contactar como Papageno o La niña Amarilla.

Existen asociaciones para los supervivientes como DSAS- Després del Suïcidi (Barcelona), Caminar (València), Besarkada-Abrazo (Pamplona), ALAIA (Madrid)y Biziraun (País Vasco).