
La última noche ha vuelto a ganarse críticas por parte de los espectadores por la actitud de uno de sus presentadores. Tras el comentario machista del cómico Juan Dávila sobre los pechos de una entrevistada, este viernes ha sido Pablo González Batista quien se ha puesto en el centro de la polémica por su monólogo sobre la huelga de hambre de la madre de Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol.
El copresentador aseguró que la historia de la progenitora del polémico directivo podría titularse “La pasión de Ángeles o Motín en Motril. Un relato que tiene bastante de película de Pedro Almodóvar”. Además, definió a la anciana como “madre coraje con una lucha un tanto desorientada”, refiriéndose a los tres días que pasó encerrada en una iglesia y en huelga de hambre para denunciar lo que considera una “cacería” hacia su hijo.
González afirmó que Ángeles es “una madre dispuesta a renunciar a su pan con aceite por las mañanas, al jamón del bueno, por el honor de su hijo”. Y añadía: “A pesar de que era un antiguo convento de capuchinos, la señora ha renunciado a tomarse ninguno”. “El martes la madre ya empieza a mirar a las obleas del Sagrario mientras saliva. (...) El miércoles ya empieza a preguntarse si el vino de comunión cuenta como comida o no para romper el ayuno”, proseguía con tono irónico, describiendo lo que define como “la protesta de una persona mayor más mediática de España, desde la de Chanquete en La Dorada”.
Cristóbal Soria afea su discurso

Cristóbal Soria, exdelegado del Sevilla y colaborador del espacio de Telecinco, no dudó en mostrar en directo su desagrado por el discurso de su compañero. “Me vais a perdonar, pero las madres son sagradísimas. Hemos tratado con muchísimo respeto a Jenni y yo creo que el mismo respeto se merece la madre de Rubiales. Porque, para mí, igual de mujer es la madre de Rubiales que Jenni”, espetó el tertuliano.
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“Estamos tratando con una frivolidad ahora mismo a la madre de Rubiales que a mí no me está gustando”, aseveró, provocando que Sandra Barneda tuviera que intervenir para defender al copresentador. “Esto no va ni de hombres ni de mujeres. Pablo ha hecho un sentido del humor y yo lo he recogido diciendo que la madre es también una víctima. Que con setenta y pico años, se meta en una iglesia... ¡No, por favor”, criticó la catalana.
Sin embargo, Soria insistía en su argumento: “A Jenni se le ha tratado con un respeto inmaculado y creo que a la madre de Rubiales se le tiene que tratar con el mismo respeto”. Berneda zanjaba entonces el asunto: “A la madre de Rubiales, a Rubiales y creo que a todo el mundo se le ha tratado aquí con muchísimo respeto”, sentenció.
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