La histórica fabricante de neumáticos Fate anunció este martes el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores, poniendo fin a más de ocho décadas de producción en la Argentina. La decisión se conoció de manera abrupta: los empleados se enteraron del cierre al llegar a la fábrica y encontrarse con un cartel que informaba el cese total de actividades.
Según confirmaron fuentes gremiales, en el interior de la planta permanecen trabajadores y al menos un delegado, mientras se desarrollan conversaciones informales en un clima de fuerte tensión e incertidumbre. El cierre deja paralizada una de las principales plantas del sector y abre un conflicto laboral de alto impacto, tanto por la magnitud de los despidos como por el modo en que fue comunicada la medida.
Pasadas las 13, el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, dictó la conciliación obligatoria por 15 días para la resolución del conflicto.
Luego de la medida dictada por el Gobierno, la cual ordena a la empresa a reabrir sus puertas por el lapso de dos semanas, se inició una negociación entre las partes que promete continuar este jueves.
Sin embargo, los trabajadores se rehusan a abandonar la lucha y prometen permanecer cuidando sus puestos de trabajo, bajo el argumento de que no han tenido contacto con una orden de desalojo.
En este sentido, fuentes que intervienen en el caso confirmaron que la orden judicial sí llegó a manos del sindicato pero que la respuesta fue un rotundo rechazo. De acuerdo a lo trascendido, las autoridades determinaron el delito de desobediencia por parte del representante de los trabajadores ante la negación de retirarse de las instalaciones.
Además, el desalojo no pudo efectuarse debido a la falta de medidas de seguridad tanto para las autoridades como manifestantes, a causa de la escasa luz nartural y artificial, entre otras dificultades del predio. Según citaron, las circunstancias generaban un gran riesgo para la integridad física de los presentes. El fiscal Fuenzalida determinó que se procediera a cumplimentar la medida en cuestión, en horario diurno, cuando las medidas pertinenetes se encuentren aseguradas.
La tensión escala en la fábrica de Fate y los trabajadores se mantienen en el reclamo dentro de la fábrica, pese a la orden de la Justicia de avanzar con el desalojo del establecimiento. Mientras tanto, efectivos de la Policía Bonaerense están en las inmediaciones.
Según señaló la resolución judicial, se ordenó el inmediato desalojo y “su consecuente restitución a favor de sus titulares, sin que ello implique en modo alguno la restricción del derecho constitucionalmente reconocido de manifestarse de las personas que se encuentran ejerciendo su derecho a la protesta por fuera del inmueble”.
El fiscal Marcelo Fuenzalida expuso la urgente necesidad de recuperar la planta ubicada en Almirante Blanco Encalada 3003, tras corroborar testimonios y pruebas videográficas de un ingreso con violencia a las 6:30 de la mañana del 18 de febrero. El tribunal validó la evidencia reunida: rotura del alambrado perimetral, daños en accesos, ocupación de la terraza y resistencia a abandonar el lugar, protagonizados por al menos dieciséis personas.
El dictamen destaca que la empresa había anunciado días antes la decisión de cesar toda actividad en la planta de San Fernando y notificó a los empleados junto con el compromiso de pago de indemnizaciones legales. Debido al paro de operaciones y la conflictividad latente, la compañía reforzó la seguridad privada para evitar daños o intrusiones, anticipando que podían surgir enfrentamientos tanto con despedidos como con el gremio.
En ese sentido, el sindicalista Alejandro Crespo aseguró: “Los trabajadores que somos parte de la fábrica estamos esperando que nos den una tarea. No hemos tenido contacto con una orden de desalojo que hayamos podido visibilizar. Sí han indicado de la policía si nos podíamos retirar”.
Y apuntó: “Yo creo que sería un hecho escandaloso que, ante una circunstancia tan grave como la que están viviendo los trabajadores, ahora venga la policía a no permitirnos tener el derecho mínimo de poder ejercer nuestro reclamo justo de volver a nuestros puestos de trabajo”.
Tras esto, disparó: “Si esa es la forma en que van a solucionar los problemas que hay en el país, van a tener que corrernos de la fábrica y después de las calles. Nos quedamos esperando la negociación pertinente que busque la solución que planteada de forma correcta”.
La resistencia de los trabajadores dentro y fuera de la planta responde a la necesidad de cuidar los puestos de trabajo, según indicó una fuente cercana a la concentración. Aseguran que el riesgo existe por más negociación que se esté llevando a cabo.
Ante la insistiencia por parte del sindicato de que no hay una orden de desalojo oficial, y con el fin de preservar la integridad física de los implicados, las autoridades permanecerán solamente monitoreando la zona.
En este sentido, se descartó una actuación por parte de los efectivos policiales a esta altura de la jornada y en las condiciones dadas, debido a las normas de seguridad.
Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria Sección Oeste, invitó a rodear el predio de FATE una vez que termine el paro general convocado para este jueves, en el marco del tratamiento de la Reforma Laboral en Diputados.
“Vamos al paro mañana, y si creen que con sacar un artículo ya está, se equivocan porque vamos a pelear en las calles hasta que caiga esta ley. Hago un llamado a todos los secretarios generales de la CGT y de la CTA a que una vez que termine el paro estemos todos rodeando esta fábrica, porque este conflicto hay que ganarlo”, convocó el gremialista de izquierda.
Alejandro Crespo, titular del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), advirtió que el conflicto con FATE será “largo”.
“Preparémonos para que esto sea largo, está todo el país entero pendiente y eso hace que esto se pueda cambiar”, les manifestó a sus agremiados el sindicalista trotskista.
Si bien señaló que ya se habría dictado la conciliación obligatoria, al encontrarse en un cuarto intermedio de su reunión con el Ministerio de Trabajo, evitó dar noticias concretas.
Después del anuncio de conciliación obligatoria por parte de la Secretaria de Trabajo, algo de descomprimió en la puerta de la planta que Fate tiene en Virreyes, San Fernando. Aunque sea por unos instantes, los ánimos dieron para algunos abrazos, algunos aplausos y varios metros de fila en los kioscos cercanos, en busca de algo para comer y algo para tomar. Algo para amortiguar el calor agobiante de esta jornada que se encendió todavía más con el fuego de las cubiertas que los trabajadores prendieron para hacerse ver, sobre la calle Blanco Encalada.
“No hay que comprar espejitos de colores. Obvio que a todos nos resulta una buena noticia en el primer momento, pero la intención de la empresa está clara: echarnos a todos”, dice Mauro, uno de los trabajadores que ya recibió su telegrama de despido.
El diputado nacional del Frente Renovador Diego Giuliano culpó este miércoles al “modelo económico” por el cierre de FATE.
“Y otra vez queda claro algo que venimos diciendo: el problema no son las leyes laborales. Es el modelo económico. Creen que abriendo importaciones las empresas locales van a ‘competir y bajar precios’. La historia argentina muestra otra cosa: no bajan precios, cierran fábricas. Cuando competís sin protección contra economías subsidiadas y a escala global, el resultado no es eficiencia. Es desindustrialización. Después dicen que la reforma laboral es para ‘crear empleo’. Pero con este modelo productivo, lo único que se crea es desempleo”, expuso el ex ministro de Transporte en sus redes sociales.
Los diputados del Frente de Izquierda que participaron de la Comisión Conjunta en la que se está tratando la Reforma Laboral, se presentaron con carteles en defensa de los trabajadores de FATE afectados por el cierre de la empresa.
“La conciliación obligatoria es un parche. El Gobierno no quiere lío ahora, en medio de la discusión por la reforma laboral, entonces posterga el conflicto de fondo. En quince días va a estallar todo de nuevo, una empresa que decide cerrar y echar a todos no va a volver para atrás”, le dice a Infobae uno de los trabajadores que se enteró en las primeras horas de la mañana de su despido de la firma Fate. Hace un rato, su esposa le confirmó por WhatsApp que había llegado su telegrama de desvinculación.
Otro trabajador, de 61 años y con más de 20 en la empresa, suma: “Yo guardo una mínima esperanza, porque si no, me entro a desesperar. Pero estoy seguro de que, aunque se llegue a un punto intermedio, va a haber muchos despidos. Arrastramos un conflicto durísimo por el salario desde hace catorce meses, y ahora esto. A la vez, la producción ya no es la que era hace algunos años, porque una cubierta china se vende por 70 u 80 mil pesos, y una nacional, por 180, por lo menos. Los laburantes estamos en una encerrona, pero yo me agarro de cualquier buena noticia porque si no me vuelvo loco”.
Fernando, un trabajador de FATE con 12 años en la empresa, brindó este miércoles su testimonio, tras el cierre intempestivo de la fábrica.
“Trabajábamos hasta siete días seguidos. En pandemia nunca paramos. El salario estaba por el piso. Por siete días trabajados, cobrábamos 360 mil pesos y encima nos sacaban impuesto a las ganancias. Por mes, me quedaba 1.200.000 pesos, con toda la furia. Hicimos 28 paros y no sirvió para nada, no nos dieron nada. Hace un año y cuatro meses que no nos dan nada. Antes que estuviera este gobierno, estábamos bien. Había horas extra. Ahora se terminó todo”, expresó su dolor ante la cámara de TN.
A su lado, Daniel, otro empleado de FATE, con 28 años de antigüedad, contó que se enteró del cierre de la fábrica en el micro, mientras volvía de sus vacaciones en Corrientes.
“Había comentarios de que la fábrica iba a cerrar, pero nunca pensamos esto. Uno viene de vacacioens y se encuentra con esto. Yo venía de vacaciones y me enteré a las 5 de la mañana, venía en el micro. Fue un balde de agua fría. Les está llegando el telegrama a todos. Ojalá que todo esto tenga una solución, que llegue a buen puerto”, deseó.
No es fácil entender completamente el mercado del neumático y los verdaderos motivos que impulsaron la decisión de Javier Madanes Quintanilla de cerrar la operación de Fate, la única fábrica argentina del sector.
Luego del anuncio del cierre de la histórica planta de neumáticos Fate y el consecuente despido de 920 trabajadores, la Unión Industrial Argentina (UIA) se mostró en alerta dado que este caso no es aislado, sino que la crisis se replica en otros sectores manufactureros. “La UIA lamenta profundamente el cierre de Fate”, dijo la entidad.
Tras el anuncio del cierre definitivo de la planta de la empresa Fate, el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Trabajo a cargo de Julio Cordero dictó la conciliación obligatoria para la resolución del conflicto en el marco de la audiencia virtual que tuvo lugar este mediodía. Según pudo confirmar Infobae, fue el propio Cordero el que trasladó la determinación a las autoridades de la firma presentes en la instancia de mediación y a los representantes del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) que lidera el trostkista Alejandro Crespo.
“Expectativa tenemos”, dijo Alejandro Assuma, trabajador de Fate con 21 años de antigüedad, al referirse a la conciliación obligatoria convocada por el Ministerio de Trabajo. “Pedimos al Ministerio una audiencia o que intervenga. En este momento estamos por hacer una asamblea en la puerta de la fábrica. Tenemos permanencia de los compañeros acá. La intención es abrir un canal de diálogo que nos posibilite la apertura de la fábrica o volver a nuestros puestos de trabajo”, afirmó en diálogo con Infobae en Vivo. Assuma contó que se enteraron del cierre “a las seis de la mañana, con cadenas y con un cartel que comunicaba de esa manera el cierre de la fábrica”.
El trabajador remarcó que no hubo aviso formal previo. “Habían llegado mensajes que decían que a los trabajadores les iban a llegar comunicaciones masivas, pero no llegó ninguna. El fin de semana el rumor se hizo público, pero no teníamos nada certero de que podía pasar esto”, señaló. También detalló que la planta había retomado actividad tras un período de mantenimiento: “La fábrica durante veinte días estuvo en mantenimiento, se hicieron correcciones en máquinas, se hizo todo con normalidad. No había ningún indicio de que pueda pasar esto”. Sobre el trasfondo del conflicto, recordó que en 2024 “la fábrica despidió cien trabajadores, presentó un preventivo de crisis y antes echó a treinta compañeros más”, y que el acuerdo alcanzado incluía “una cláusula de no despidos hasta junio de este año”. En ese marco, subrayó que el otro eje de tensión fue salarial: “Hace catorce meses que no teníamos aumento”, y precisó que hoy “el salario promedio de un trabajador es de un millón doscientos mil pesos mensuales”.
Los delegados llamaron a los trabajadores a ingresar a la planta de Fate para realizar una asamblea en el patio interno. Desde el alambrado, referentes sindicales convocaron a que entren más empleados, tanto de la fábrica como de otros sectores que llegaron acompañando al gremio.
“La indemnización es pan para hoy, hambre para mañana”, repetían algunos de los trabajadores mientras avanzaban hacia el interior del predio, aunque otros optaron por no ingresar ante el clima de tensión y el operativo policial. En ese contexto, también se escucharon cánticos dirigidos a la central obrera: “¿A dónde está, que no se ve, esa famosa CGT?”.
Pedro tiene 60 años y trabaja en Fate desde hace 17. Espera novedades de los delegados que permanecen dentro de la fábrica y resume su situación con crudeza: “Estoy shockeado, triste. ¿Y a mi edad qué voy a hacer? Nada. Cobrar la indemnización y tirar con eso lo más que pueda hasta la jubilación, si es que no corren la edad”. Aunque escucha a sus compañeros hablar de manejar para aplicaciones, descarta esa opción: “A mí me da miedo. Te pegan un tiro por cualquier cosa. Guardo el auto en el garaje, doy de baja el seguro y listo. Y vemos cómo tiramos, pero a mi edad estoy liquidado con este despido”.
Mario, en tanto, se enteró de su despido en la puerta de la planta, donde trabaja desde hace once años. “Un guardia de seguridad me dijo que leyera el cartel que había puesto la empresa”, cuenta. No es la primera vez: “Ya me pasó en 2014 en Paty, donde había trabajado durante 32 años como técnico de refrigeración. Y ahora de vuelta. No tengo ninguna chance a mi edad de volver a conseguir un trabajo estable”. Mientras espera definiciones del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino tras la audiencia con la empresa y la Secretaría de Trabajo, admite: “No puedo pensar mucho en lo que viene porque la cabeza se me va a cualquier lado y me sube la presión y la angustia”.
La situación frente a la fábrica de Fate se agravó en las últimas horas, cuando un grupo de personas comenzó a saltar el alambrado perimetral con la intención de ingresar al predio.
El intento se produjo mientras ya hay trabajadores dentro de la planta, en el marco de la protesta por el cierre y los despidos, lo que incrementó la tensión en la zona y activó un mayor despliegue policial tanto en el interior como en los alrededores del establecimiento.
“Estamos acá dentro de la fábrica de Fate, con un grupo de compañeros. Acabamos de ingresar porque vamos a pelear por nuestros puestos de trabajo”, afirmó uno de los trabajadores que permanece dentro de la planta. Según relató, se enteraron del cierre “al inicio del turno de las seis de la mañana, a partir de un cartel y un comunicado que sacó la patronal”, que anunció el cese de la producción y el despido de todo el personal.
“Están dejando a más de seiscientas, setecientas familias en la calle, sin el sustento económico y sin los alimentos”, advirtió, al tiempo que denunció “la militarización de todo el predio por parte de la policía de la provincia de Buenos Aires” y aseguró que “el secretario general del gremio está detenido dentro de un patrullero, dentro de las instalaciones”. El trabajador convocó a “todas las organizaciones sociales y a todos los gremios” a acompañar la protesta y remarcó que, en el marco del debate por una reforma laboral, “no podemos permitirlo: desde Fate vamos a pelear por todos los puestos de trabajo hasta que haya una solución para todos los trabajadores”.
Las conversaciones informales frente a la fábrica de Fate se concentran en un solo tema: cómo seguir tras los despidos. “Yo tengo equipo de gas en el auto, manejar para las aplicaciones va a ser mi salvavidas ahora, aunque sé que rinde cada vez menos porque hay cada vez más conductores”, dice uno de los trabajadores. No es el único que evalúa esa salida: en una ronda de diez, siete piensan en ese destino. Cuatro tienen auto propio o alguien que pueda prestarles uno “para pasar estos meses hasta que aparezca algo más estable”, define otro. Los tres restantes cuentan con ciclomotores y proyectan hacer delivery para distintas plataformas.
“Voy a tener que andar 12 horas en vez de 8 y por ahí por menos plata, y eso que nuestro sueldo ya estaba congelado. Pero hay que parar la olla en casa”, resume Alexis, que hace cinco años trabaja en la fábrica de neumáticos.
Otra de las preocupaciones que crecen mientras sube el humo de las cubiertas quemadas en la calle es por la cobertura médica. “Uno de nuestros hijos es discapacitado y, aunque tuvimos que pelear con amparos, la obra social finalmente cubre varias cosas. No sé cómo vamos a hacer con sus terapias si nos quedamos sin esa cobertura, no sé cómo vamos a hacer para que no le falte lo básico en un contexto en el que ya nos está faltando de todo”, se lamenta una de las parejas de los trabajadores en la ronda de mate de mujeres que vinieron a acompañar y contener a sus maridos.
Con el correr de las horas, las familias de los trabajadores de la planta de Fate comenzaron a acercarse a las inmediaciones de la fábrica para acompañar el reclamo y visibilizar el impacto social del cierre. Entre lágrimas y enojo, las esposas de los operarios describieron una situación económica que, según relatan, se volvió crítica mucho antes del anuncio.
“Hace más de un año que esta situación se puso insostenible porque no hay paritarias. La última quincena mi marido cobró 300.000 pesos. Sacó un crédito en el banco para pagar el alquiler de nuestra casa, porque es insostenible, y aún así era el ingreso más importante de nuestra familia por lejos”, dijo Ivana, esposa de uno de los trabajadores despedidos, mientras permanecía frente al portón de la fábrica junto a otras familias.
Gabriela, cuya pareja trabaja en Fate desde hace doce años, apuntó al desgaste físico y a las condiciones laborales. “Mi marido trabaja acá hace doce años. Él y sus compañeros están permanentemente expuestos a enfermedades, desde tendinitis hasta sustancias tóxicas que pueden provocar cáncer. Dejaron todo por la fábrica, y con un comunicado a la madrugada los rajan a todos”, expresó, visiblemente conmovida. Luego agregó: “Tenemos tres hijos, uno de 14, una de 18 y la mayor de 22. Las dos más grandes estudian Abogacía en la Universidad de Buenos Aires. Mi marido les juró que va a trabajar hasta que no le dé más el lomo para que ellas puedan estudiar sin trabajar el mayor tiempo posible porque lo único que quiere es que no terminen en una fábrica como él”.
Otra de las mujeres presentes, docente de Literatura en una escuela secundaria pública de San Fernando y pareja de un trabajador de la planta de producción, describió un escenario similar en los hogares de los operarios. “En todas nuestras casas el sueldo de Fate es el ingreso más importante. Está congelado hace más de un año, pero no deja de ser el ingreso más importante en cada familia. Las familias se estuvieron endeudando para pagar los gastos más cotidianos, el alquiler, la comida, o ayudar a nuestros padres, que son jubilados que viven cada vez peor”, afirmó.
El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, denunció que el cierre de Fate es “intolerable” y pidió dimensionar el impacto de la decisión. “Es una fábrica que tiene ochenta años produciendo neumáticos, que atravesó todas las etapas del país. Hoy los trabajadores llegaron a las seis de la mañana para brindar su mano de obra y se encontraron con apenas unas líneas diciendo que la fábrica cerraba y que cientos y cientos de familias se quedaban sin trabajo”, afirmó en conferencia de prensa. Según detalló, el impacto alcanza no solo a los operarios directos, sino también “a los compañeros de limpieza, camioneros, repartidores y a todo un arco enorme dentro del cordón industrial más grande del país, que es el de zona norte”.
Crespo sostuvo que la empresa tiene capacidad económica para sostener la actividad y apuntó contra el contexto económico y la apertura de importaciones. “Este es un holding que tiene la espalda para arreglar este problema. Tiene todo el poder económico para solucionarlo”, afirmó, y agregó: “Hay un ingreso indiscriminado de neumáticos de cualquier tipo. Es un elemento de seguridad y se usa cualquier cosa sin ningún control. En eso se agarran las grandes fábricas para reemplazar la mano de obra por importación”. En ese sentido, aseguró que “ningún balance dio negativo” y que “ellas mismas siguen ganando dinero”.
El dirigente sindical también cuestionó la alternativa de las indemnizaciones. “En este país las indemnizaciones duran lo que dura un hielo en el desierto. ¿Dónde la van a poner? ¿En qué emprendimiento? Ya vimos en los noventa cómo terminó eso”, sostuvo. Y agregó que el cierre se produce “a días de una reforma laboral”, a la que calificó como una señal de alerta: “Este es el ejemplo del país que vamos a tener los trabajadores si no salimos a defendernos”.
En relación con la situación dentro de la planta, Crespo remarcó que el cierre “es totalmente ilegal”. “Había una cláusula que comprometía a la empresa a no realizar ningún despido hasta el 30 de junio de 2026. Y lo que nos encontramos fue un cartel con el cierre de la fábrica”, señaló. También cuestionó la presencia policial en el predio: “Teníamos a la Policía Armada dentro de la fábrica en un momento de crisis como este. Denunciamos ese hecho. ¿Los trabajadores no tenemos derecho a estar acá defendiendo nuestro puesto de trabajo?”.
Consultado sobre las medidas de fuerza, el titular del SUTNA fue categórico. “Vamos a hacer todas las acciones necesarias, posibles e imposibles para lograr que cada compañero vuelva a su puesto de trabajo y se reabra esta fábrica”, afirmó. Y añadió: “Vamos a defender los puestos de trabajo hasta el final. Lo estamos haciendo ahora mismo. Nos vamos a mantener adentro y afuera de la planta accionando hasta que esta fábrica vuelva a abrir sus puertas”.
Crespo también convocó a otras organizaciones sindicales y a la CGT. “Llamamos a todas las organizaciones obreras y a la CGT a que se hagan presentes. Si una fábrica histórica cierra de esta manera, lo que le espera al resto de los trabajadores del país es gravísimo”, advirtió. Finalmente, insistió en que la responsabilidad recae tanto en la empresa como en el Estado: “La parte macroeconómica la maneja el Gobierno y la parte de inversiones la maneja la empresa. Tienen que ponerse de acuerdo y resolver esto, porque los trabajadores no lo vamos a permitir”.
Según un parte de la Estación de Policía Departamental de Seguridad (EPDS) de San Fernando, alrededor de 15 empleados de Fate, entre ellos el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, ingresaron al predio “tras realizar un corte sobre el alambrado perimetral, con intenciones de tomar la fábrica”.
El informe señala que personal policial intervino y logró dispersar “con estruendo” al resto de los empleados y la interceptación del dirigente gremial, quedando todos en el interior de la planta. Además, se dispuso custodia policial en el perímetro para evitar nuevos ingresos y, tras la consulta con el fiscal correccional Alejandro Fuenzalida, se labraron actuaciones caratuladas como “turbación de la propiedad”, sin que se adoptara temperamento alguno contra las personas identificadas al momento.
Sebastián Tesoro, trabajador de Fate, relató que el cierre de la planta se conoció “a las cinco de la mañana, por un comunicado pegado en la puerta de la empresa”, y aseguró que la decisión deja “setecientas familias en la calle”. “Nos encontramos con esta sorpresa en el marco de una pelea paritaria que está congelada hace catorce meses”, afirmó, y explicó que tras la noticia “muchísimos trabajadores nos concentramos en la puerta de la fábrica, un sector decidimos entrar para pelear por nuestro puesto de trabajo y otro sector muy importante está bancando afuera ante la incertidumbre”.
En diálogo con Infobae en Vivo, Tesoro sostuvo que la empresa actuó “completamente en la ilegalidad, sin carta documento ni previo aviso”, y rechazó que exista una crisis productiva. “Venimos produciendo seis mil, siete mil cubiertas todos los días. Los últimos tres balances salieron positivos, con una ganancia de más de noventa millones de dólares”, señaló, y calificó la medida como “una clara extorsión para imponer flexibilización laboral”.
También denunció represión policial y la detención del secretario general del sindicato: “La policía bonaerense reprimió afuera a compañeros y se llevó detenido a Alejandro Crespo. Ahora el predio está completamente militarizado”. Finalmente, remarcó la decisión de permanecer en la planta: “Estamos dentro de forma pacífica. No vamos a parar hasta pelear por conservar nuestros puestos de trabajo. Hay compañeros con treinta años de fábrica, sostén de familia, con hijos con discapacidad. No lo vamos a permitir”.
Trabajadores de Fate relataron que la confirmación del cierre de la planta llegó de manera abrupta y sin comunicación previa por parte de la empresa. “En los últimos días se empezó a rumorear que podía venirse el cierre pero nos terminamos de enterar con el comunicado que está en la puerta”, señalaron, y explicaron que esa fue la única información oficial disponible. Según detallaron, “los trabajadores usamos una aplicación de la empresa, ahí está subido el comunicado que está en la puerta y nada más”, sin mayores precisiones sobre los pasos a seguir.
En ese marco, indicaron que no todos recibieron aún notificaciones formales sobre su situación laboral. “Solo algunos compañeros recibieron el aviso de que tienen un paquete de correo en camino, suponemos que son los telegramas de despido pero no sabemos”, afirmaron, y remarcaron la incertidumbre que atraviesa a la planta, donde conviven trabajadores dentro del establecimiento y otros en los portones, a la espera de definiciones.
Los empleados también apuntaron a la situación salarial como parte del conflicto que se arrastra desde hace meses. “Hace catorce meses que no tenemos ningún ajuste, estábamos haciendo dos o hasta tres paros por mes”, explicaron. En ese sentido, precisaron que “en diciembre cobramos 1.000.000 de pesos cuando el salario es de 1.700.000. Fue por los paros, porque es insostenible no tener ningún ajuste en más de un año”.
Finalmente, describieron el impacto emocional y social que genera el cierre. “Estamos muy tristes y sobre todo muy preocupados. Con cualquier conocido que hablás, del rubro que sea, la está pasando mal, está endeudado”, expresaron, y advirtieron que “va a costar conseguir otro trabajo en medio de esta crisis”, especialmente para trabajadores con años de antigüedad en la empresa.
El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, aseguró que el gremio y los trabajadores “van a hacer todas las acciones que sean necesarias” para revertir el cierre de Fate y afirmó que no descartan tomar la fábrica.
En diálogo con Infobae en Vivo, el dirigente —que confirmó que permanece dentro de la planta junto a otros delegados y operarios— denunció represión policial, intentos de detención y calificó el cierre como “totalmente ilegal”. “Vamos a pelear hasta que se vuelva a arrancar la fábrica. No se descarta absolutamente nada”, sostuvo, mientras afuera se desarrollan asambleas y se concentran trabajadores en los portones.
El delegado de Fate, Miguel Ricciardulli, denunció un operativo policial dentro y fuera de la planta de la empresa en San Fernando y aseguró que durante el procedimiento se utilizaron balas de goma.
Además, confirmó la detención del secretario general del gremio del neumático, aunque aclaró que al momento de la entrevista no tenía precisiones sobre si continuaba privado de la libertad, mientras trabajadores y delegados permanecían dentro del establecimiento en reclamo por los puestos de trabajo.
El delegado de Fate, Miguel Ricciardulli, aseguró que la responsabilidad del cierre de la planta recae sobre el Gobierno y la política de importaciones. “La empresa no le echa la culpa al gremio, sino que dice que ante la situación ya conocida, por el tema de las importaciones, no puede afrontar la situación de producir acá en el país”, afirmó, y sostuvo que “ningún gremio tiene incidencia en un cierre de fábrica”.
Ricciardulli confirmó que los trabajadores tomaron conocimiento del cierre “hoy, por un cartel pegado en la puerta de la fábrica” y señaló que permanecen dentro del predio “dieciséis trabajadores” junto a delegados, mientras afuera se realizan asambleas. También denunció la presencia policial en el lugar, el uso de balas de goma y la detención del secretario general del gremio. “Estamos defendiendo los puestos de trabajo y reclamando que la empresa revierta esta situación, porque notificó de manera totalmente desleal y no agotó las instancias”, expresó.
Fate anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos. La empresa argentina, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de ocho décadas de trayectoria, despedirá a la totalidad de sus 920 empleados, liquidará su negocio y clausurará su planta industrial de la localidad de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando.