El embrollo comenzó hace poco más de un año, cuando Boca y Huracán acordaron la compra de Ramón Ábila, quien permaneció en el Globo a préstamo hasta fines de 2017. Ese semestre, Daniel Angelici terminó de cocinar el retorno al club de Carlos Tevez, que cumplió solamente con un año de los dos pactados en el Shanghai Shenhua y pegó el portazo.

Guillermo Barros Schelotto nunca estuvo convencido de tener al Apache otra vez en el plantel aunque es cierto que siempre le dio un trato preferencial por tratarse de un ídolo de la institución, más allá de que su figura ante los hinchas haya quedado algo desgastada tras su marcha a territorio asiático a cambio de una millonada.

Wanchope ha confesado que antes de ser adquirido por Boca lo desafió a Angelici para que le hiciera un contrato por cantidad de goles. Y Carlitos, amigo personal del presidente xeneize, hizo mucha fuerza para que su hoy compañero firmara y jugara a su lado. Es más, el ex atacante del Globo estuvo cerca de arribar junto a Marcos Díaz, quien volvió a sonar en el mercado de pases que se acaba de cerrar, pero el DT, ya habiendo aceptado el retorno de Tevez, le bajó el pulgar.

El primer semestre de 2018 marcó el inicio del ciclo de Ábila y el tercero del Apache con la azul y oro. Y juntos conformaron un círculo de confianza con el grupo de los colombianos (Edwin Cardona, Wilmar Barrios y Frank Fabra). A la par, Fernando Gago y Darío Benedetto ingresaron en la etapa final de la recuperación de sus respectivas lesiones. Dos referentes afines que no querían perder su espacio dentro del vestuario y muy considerados por el cuerpo técnico.

Los resultados ayudaron a maquillar la feroz lucha de egos: Boca avanzó en la fase de grupos de la Libertadores y se coronó bicampeón argentino. No obstante, la bomba de tiempo estaba plantada.

“Wanchope” y Tevez el día que Boca se consagró bicampeón ante Gimnasia (Télam)
“Wanchope” y Tevez el día que Boca se consagró bicampeón ante Gimnasia (Télam)

Y, en la última ventana de transferencias, Boca hizo un enorme ruido con el acuerdo de Mauro Zárate, futbolista sin historia en el club, pero con un carácter que se hace notar y con rumores de promesas de Selección.

A Guillermo, que desde hace rato también tomó a Pablo Pérez como referente y le transmitió toda su confianza -incluso dándole la capitanía-, se le colmó el vestuario de caciques. Hacía rato que Boca no contaba con un plantel que registrara tantos nombres pesados.

La pretemporada de cara a la 2018/2019 comenzó en Estados Unidos con la misma obsesión: ganar la séptima Copa Libertadores. Y es tan acertado asegurar que cada uno de los componentes del plantel trabajó para conseguir el objetivo como también que ninguno de ellos quiere resignar lugar y poder interno.

Y nadie puede exaltarse al enterarse de que Tevez le pidió una reunión privada a Guillermo antes del entrenamiento del último sábado -previo al partido con Huracán del domingo- teniendo en cuenta los pocos minutos que tuvo en cancha hasta ahora.

A saber: el de Fuerte Apache ingresó 20 minutos ante Alvarado en Copa Argentina (marcó de penal), entró 3 minutos contra Libertad de Paraguay, fue titular ante Talleres de Córdoba (falló un penal y salió faltando 15), fue al banco con Estudiantes de la Plata (no ingresó) y no formó parte de la lista de concentrados ante el Globo, que llamativamente se hizo oficial un día antes del compromiso y un día más tarde de lo habitual.

¿El detalle? Tevez y Wanchope no tuvieron minutos juntos en cancha desde que comenzó la temporada. Ante Alvarado, Libertad y Talleres siempre fueron reemplazados uno por el otro. ¿Casualidad o mensaje entre líneas del entrenador?

Tevez jugó algunos minutos en el complemento del amistoso con el Barcelona en España (otra vez se privó de tirar paredes con un Ábila que salió en el entretiempo), en un viaje que lejos estuvo de ser placentero. El 3-0 en contra expuso algunas falencias del equipo, el esfuerzo físico llevó a lesionarse a Carlos Izquierdoz ante el Pincha y hasta se originó algún cortocircuito en suelo catalán por la "falta de profesionalismo" de alguno de los jugadores.

Lo concreto es que Guillermo aceptó el cónclave con Tevez el sábado pasado, a primera hora, en uno de los vestuarios del Complejo Pedro Pompilio. Y hubo dos testigos: Gustavo Barros Schelotto y Pablo Pérez, una suerte de "garante" de su conversación.

Recriminaciones de un lado y explicaciones del otro. El diálogo se extendió durante varios minutos antes de la práctica en la que se llevaron a cabo ejercicios tácticos previos a la visita al Ducó. Concluida la misma, se publicó la lista de concentrados con las exclusiones de Paolo Goltz, Pablo Pérez, Emmanuel Mas (lógicas por tratarse de titulares que habían jugado todos o casi todos los minutos ante Estudiantes) y la de Carlos Tevez.

La cruz del Mellizo a Tevez fue evidente, al punto tal que comenzó a trascender que tampoco lo llevaría a Asunción para la revancha de los octavos de final de la Libertadores. Alertado por la situación, Angelici intentó apaciguar los ánimos e intercedió para que el chispazo no se convirtiera en una bola de fuego. La palabra del presidente y la ascendencia que tiene Tevez en el grupo fueron determinantes para que finalmente volara a Paraguay.

A Guillermo y Tevez lo único que los une es el deseo de ganar la Copa (Télam)
A Guillermo y Tevez lo único que los une es el deseo de ganar la Copa (Télam)

La cuenta regresiva de Barros Schelotto en el club comenzó. Tras el 0 a 0 en cancha de Huracán fue consultado por un supuesto llamado de Estados Unidos (donde tuvo un paso como futbolista) y respondió con una sonrisa picarona: "Hasta diciembre, en Boca". Todo hace indicar que su ciclo como DT está cumplido, gane o no la Copa. Un destino probable es la MLS, aunque no se lo puede descartar como sustituto de Sampaoli en la Selección tras el interinato de Lionel Scaloni.

La relación entre Guillermo y Tevez está completamente rota aunque a ambos los une algo en común: el deseo de levantar la Libertadores otra vez.