
La vigésima séptima edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) se llevará a cabo del 15 al 26 de abril de 2026. Este año, el evento reunirá más de 300 películas que se proyectarán en 14 salas distribuidas en ocho sedes de la ciudad, incluyendo la incorporación de nuevos espacios como Cinépolis Recoleta, Usina del Arte, Centro Cultural 25 de Mayo y Cacodelphia. La ampliación de la red de salas responde a la exclusión de recintos emblemáticos en la edición anterior, como el Gaumont 1 y las dos salas de El Cultural San Martín.
Las entradas costarán entre 3.000 y 5.000 pesos, hay un abono de diez funciones a 30.000 pesos y también hay promociones como el 2x1 para clientes del Banco Ciudad. La venta de entradas comienza el lunes 6 de abril, tanto de forma online en la web oficial del festival, como presencial en el Teatro San Martín.
La programación de este año destaca por el regreso de figuras reconocidas internacionalmente y la presentación de ciclos conmemorativos. Entre los directores confirmados figuran Angela Schanelec, Marcelo Piñeyro, Pietro Marcello, Jaime Chávarri, Raúl Perrone, Mike Judge y James Benning. Además, se realizará una retrospectiva especial para celebrar el centenario del cineasta catalán Pere Portabella bajo el título Portabella-100, reafirmando el carácter central del Bafici en la agenda cultural porteña.
A continuación, Infobae Cultura selecciona 6 películas que no te podés perder en esta edición de Bafici.
1. “Yes” (Sí), de Nadav Lapid
En Yes (Ken), el celebrado cineasta israelí Nadav Lapid confirma su lugar como uno de los directores más inquietos y personales del cine contemporáneo. La acción se sitúa en Israel, después del 7 de octubre, y gira en torno a una pareja de artistas: un músico de jazz y una bailarina que luchan por encontrar sentido y sostén en un país herido por la guerra y la propaganda. Cuando a él le encargan la insólita tarea de escribir un nuevo himno nacional, la crisis íntima adquiere otra dimensión y la búsqueda artística se ve atravesada por la presión y el sinsentido de la realidad política.

Lapid, fiel a su estilo —visceral, caótico, lleno de movimientos de cámara bruscos, colores fulgurantes y sonidos envolventes— propone un musical contemporáneo donde la vida cotidiana más insoportable y la libertad artística radical se anudan en un mismo vórtice. En medio del vértigo, la película se permite preguntarse cuál es el valor de las palabras y si el arte puede ser todavía refugio, o solo réplica impotente del ruido del mundo. “Yes” es uno de los puntos más altos de la Competencia Internacional de este Bafici, una obra que no teme el riesgo político ni existencial.
¿Quién es Nadav Lapid?
Nadav Lapid (Tel Aviv, 1975) es uno de los nombres más destacados del cine israelí reciente. Su trabajo se caracteriza por un abordaje radical y reflexivo de cuestiones políticas, sociales y personales de la sociedad israelí, desarmando con inteligencia los relatos oficiales y proponiendo una mirada incómoda y movilizadora. Sus anteriores películas “Policeman” (2011, ganadora del Bafici 2014), “The Kindergarten Teacher” (laureada también en Bafici 2015) y “Synonyms” (Oso de Oro en Berlín 2019) consolidaron su reconocimiento internacional, así como sus incursiones en el mediometraje. “Yes” es su regreso más esperado y urgente.
2. “The Day She Returns” (El día en que ella vuelve), de Hong Sangsoo
Entre las joyas imperdibles de la 27ª edición del BAFICI se encuentra la última obra del director coreano Hong Sangsoo, The Day She Returns. Fiel a su inconfundible estilo minimalista y depurado, la película explora el juego entre la experiencia vivida y la representación, desmontando con sutileza las convenciones del cine sobre el arte, la promoción y la memoria.

El punto de partida es sencillo, casi cotidiano: una reconocida actriz regresa a Corea para presentar una independiente y se somete a una maratón de entrevistas con la prensa. El film se estructura en tres bloques, cada uno resuelto en pocos y largos planos, donde las preguntas superficiales y el intercambio de anécdotas personales funcionan como filtro y espejo: por momentos no está claro quién interroga a quién, y la frontera entre la actriz y la persona se desdibuja. La indagación crece cuando, en una clase de actuación, la intérprete es impulsada a recrear esas entrevistas “de memoria”. Así, Hong pone en crisis no solo la sinceridad de los gestos, sino la propia posibilidad de narrar la experiencia, y plantea una reflexión sobre el artificio en la vida y el cine.
Con su característico humor seco y su exquisito rigor formal (la puesta en escena y sus desplazamientos de cámara son tan calculados como invisibles), “The Day She Returns” es otra prueba del humanismo singular y la libertad creativa de Hong Sangsoo. El director mira la vida y el cine, una vez más, como dos disciplinas indiscernibles y nos invita a observar cómo ambos se reinventan en el margen entre la intimidad y el artificio mediático.
¿Quién es Hong Sangsoo?
Nacido en Seúl, Corea del Sur, en 1960, Hong Sangsoo es considerado uno de los grandes renovadores del cine de autor contemporáneo. Estudió cinematografía tanto en su país como en Estados Unidos y debutó como director en 1996. Desde entonces, ha realizado más de treinta largometrajes —entre ellos “The Novelist’s Film”, “In Water” o “A Traveler’s Needs”—, presentados y premiados en los festivales más prestigiosos del mundo.
Reconocido por su estilo sobrio, su mirada irónica y el uso virtuoso del plano largo y el diálogo cotidiano, Hong ha sabido construir un universo personalísimo donde la repetición, la variación temática y el humor espontáneo son parte de una reflexión incansable sobre el amor, la identidad, la creación artística y la naturaleza misma del cine. En el BAFICI, su obra ha sido objeto de retrospectivas y es siempre aguardada con expectativa, como una cita obligada para cinéfilos y amantes del cine moderno.
3. “My Wife Cries” (Mi esposa llora), de Angela Schanelec
Entre las joyas internacionales del Bafici de este año brilla My Wife Cries, la esperada nueva película de Angela Schanelec, una de las grandes cineastas contemporáneas de Alemania. Schanelec se consolidó como una voz fundamental del cine de autor europeo gracias a su estilo personal, minimalista y de intensa sensibilidad, en films como “Marseille” o “Afternoon”. En “My Wife Cries”, la directora condensa su característico universo: escenas de la vida cotidiana filmadas con planos limpios, escasos diálogos y una fascinante atención a los gestos, los cuerpos y el movimiento interno de los personajes.

La historia sigue a Thomas, un operador de grúa de 40 años, cuya rutina se ve trastocada cuando lo llaman del hospital: su esposa le pide que la pase a buscar, y al llegar, la encuentra llorando. A partir de este disparador mínimo, Schanelec explora con admirable solidez y lirismo los claroscuros del vínculo amoroso, su fortaleza y fragilidad, en situaciones tan vitales como el simple acto de bailar o andar en bicicleta bajo la lluvia. En palabras del director artístico del Bafici, es uno de esos escasos films que, al terminar, dejan la sensación de haber experimentado el poder del gran cine.
La película, que ha sido comparada en su firmeza y belleza a una catedral, es ideal para quienes buscan en el cine algo más que relato: una experiencia formal y emotiva sugerente, íntima y universal a la vez.
¿Quién es Angela Schanelec?
Angela Schanelec nació en 1962 en Alemania y es una joven veterana del cine germano. Estudió actuación antes de dedicarse a la dirección y la escritura cinematográfica. Sus películas han recorrido los principales festivales del mundo y se destacan por su pureza visual, su trabajo con los silencios y la sutileza con la que capturan emociones y lazo familiar. Entre sus obras más conocidas están “Marseille”, “Afternoon” y “I Was at Home, But…” (que le valió un Oso de Plata en Berlín).
4. “The Loneliest Man in Town” (El hombre más solitario de la ciudad) de Tizza Covi y Rainer Frimmel
En la vasta programación del BAFICI, siempre hay joyas esperando ser descubiertas. Una de las más destacadas de esta edición es sin dudas “The Loneliest Man in Town”, lo nuevo del dúo austríaco Tizza Covi y Rainer Frimmel, cineastas reconocidos internacionalmente por su habilidad para explorar los márgenes de la sociedad con una sensibilidad única. La película pone el foco en Al Cook, mitológico músico de blues vienés, quien vive solo y rodeado de recuerdos detenidos en el tiempo. Cook -carismático, excéntrico, aferrado a los rituales de otra época- ha convertido su departamento en un museo de sí mismo, poblado de vinilos, fotografías y memorabilia mientras su presente se llena de amenazas: la inminente demolición del edificio donde vive.

Covi y Frimmel —fieles a su estilo, a mitad de camino entre la observación cálida y la fabulación— dan cuenta del día a día de un hombre que se resiste al cambio, pero también hacen visible su costado de sueño: ante la posible pérdida del hogar, resurge en Al Cook un viejo deseo postergado. El relato, híbrido y empático, va a la raíz de temas como la identidad, el desarraigo, el paso del tiempo y la supervivencia de las viejas pasiones. El filme es, además, un elogio de los “perdedores hermosos”, aquellos personajes arrinconados por el avance del mercado inmobiliario y la modernidad, pero que se niegan a ser olvidados y encuentran refugio —y hasta lucidez— en la obstinación y la nostalgia.
¿Quiénes son Tizza Covi y Rainer Frimmel?
Tizza Covi y Rainer Frimmel nacieron ambos en 1971, ella en Italia y él en Austria. Forman una de las sociedades creativas más singulares y coherentes del cine europeo contemporáneo. Juntos, han escrito, dirigido y producido películas que alternan libremente entre el documental y la ficción, trabajando siempre desde la observación cercana y la empatía con quienes filman.
Como equipo, se han consolidado con títulos celebrados como “La pivellina” (2009), “The Shine of Day” (2012) y “Mister Universo” (2016), largometrajes que recorrieron numerosos festivales (Berlinale, Locarno, Viennale, entre otros). La mirada de Covi & Frimmel suele centrarse en personajes singulares, en historias mínimas que se transforman en universos profundos, con un pie en lo más cálido del registro documental y el otro en la libertad ficcional. Su filmografía ha sido foco y retrospectiva en varios festivales internacionales, y Bafici los recibió en 2010 y ahora vuelve a celebrar su cine con este flamante estreno.
5. “Remake”, de Ross McElwee
Ross McElwee, figura fundamental del cine documental autobiográfico, vuelve en Remake a mirarse a sí mismo, aunque ahora desde el doloroso umbral de la pérdida. El film es tan íntimo como universal: explora la relación entre el paso del tiempo, la filmación y la posibilidad (a veces esquiva) de comprender la propia vida. A través de una trama atravesada por el vínculo con su hijo Adrian, la película ingresa sin rodeos en la fragilidad de los lazos familiares, el registro de momentos felices y la pregunta, siempre latente, sobre el sentido de capturar recuerdos cinematográficos cuando la tragedia irrumpe. Remake es, en definitiva, tanto un repaso por la carrera de McElwee como un réquiem para un tiempo que ya no vuelve, teñido de nostalgia pero también de la lucidez que lo caracteriza.

El documental, plagado de películas caseras y montajes que funcionan como torrentes de imágenes y emociones, se convierte en el más doloroso —y acaso el más lúcido— de sus registros personales. El director se enfrenta al duelo tras la muerte de su hijo por una sobredosis, y ese proceso transforma su cine en un acto de memoria y supervivencia artística. Lejos del sentimentalismo, Remake encuentra su fuerza en la capacidad de McElwee para observar su propia vida con honestidad brutal, haciendo de la cámara no solo un testigo, sino un instrumento para comprender lo que significa sobrevivir a los otros y a uno mismo.
¿Quién es Ross McElwee?
Nacido en Carolina del Norte en 1947, Ross McElwee es célebre por haber revolucionado el cine documental a partir de un acercamiento profundamente personal y autobiográfico. Estudió en Brown University y en el MIT, y se hizo conocido mundialmente con obras seminales como Sherman’s March (1986) o Bright Leaves (2003), en las que utiliza su vida privada como prisma para observar procesos sociales e históricos más amplios. Con un estilo que combina humor, reflexión y una técnica directa —donde la voz en off y la primera persona son su sello—, McElwee despliega en cada uno de sus films una búsqueda incansable por entender la memoria, las relaciones familiares y las heridas del pasado. Remake, su película más reciente, confirma que su mirada sigue siendo única y conmovedora, capaz de transformar lo íntimo en universal.
6. “Duse”, de Pietro Marcello
En Duse, Pietro Marcello vuelve a dar muestras de su sensibilidad para retratar figuras históricas envueltas en el cambio de época. Ambientada en los turbulentos años entre la Primera Guerra Mundial y el ascenso del fascismo, la película acompaña los pasos de Eleonora Duse, legendaria actriz italiana, en el ocaso de su carrera. A través de la excepcional actuación de Valeria Bruni Tedeschi, Marcello construye una obra donde la opulencia teatral, la incertidumbre política y la fragilidad personal se entrelazan para mostrar a una mujer extraordinaria —y, al mismo tiempo, profundamente humana— que enfrenta la decadencia de un mundo y de su propio arte. La película dialoga con la historia —la Duse y Gabriele d’Annunzio, los cambios en el teatro, la amenaza fascista— pero lo hace siempre desde el lirismo y la opereta visual, alternando escenas de archivo musicalizadas como interludios que aportan una textura poética y casi pictórica.

Marcello logra, con finísima orfebrería visual y emocional, un filme que es tanto una evocación crepuscular como una elegía a la transformación. La figura de Duse se ve zarandeada por la imposibilidad de adaptarse a los nuevos modos interpretativos, la precariedad económica, el desarraigo y los amores pasados que regresan solo como ecos. La puesta en escena se caracteriza por un cuidado fastuoso, en el que cada secuencia —desde los ensayos hasta los camarines iluminados por la sombra del olvido— nos sumerge en una atmósfera de fin de siglo, donde lo extraordinario y lo cotidiano conviven en cada gesto. Así, la cinta va mucho más allá del biopic: es una reflexión sobre el arte, su permanencia y su inevitable tránsito hacia el silencio.
¿Quién es Pietro Marcello?
Nacido en 1976 en Caserta, Italia, Pietro Marcello debutó detrás de las cámaras con los cortos Carta y Scambia en 2003. Entre sus largometrajes se encuentran La bocca del lupo (Bafici ‘10), Martin Eden (Bafici ‘21) y L’Envol (Bafici ‘23).
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