“Afrodita de Capua” en el Bellas Artes
“Afrodita de Capua” en el Bellas Artes

Uno, dos, tres escalones y ya se empieza a ver. Primero el pelo, luego la corona, una mano extendida, los ojos enormes, el rostro impávido, su cuerpo desnudo, apenas tapado por una túnica.

¿Quién es esa mujer de mármol que brilla como si el mundo fuera suyo?

Afrodita de Capua, una de las pocas esculturas que quedaron del Imperio Romano, está ahora, desde ayer, y hasta el 17 de febrero de 2019, en el hall central del Museo Nacional Bellas Artes. Un viaje en el tiempo y el espacio la colocaron aquí. Del autor no sabemos nada, sólo su época: en algún momento entre 117 al 138 d. C., durante el mandato del Emperador Adriano, esta pieza se talló con minuciosidad para emular el original griego del siglo IV a.C., atribuido a Lisipo, como es el caso de otras Venus: la de Milo y la de Arlés.

"Es una de las grandes obras de la cultura occidental", dice Andrés Duprat, director del museo, en diálogo con Infobae Cultura, mientras se escapa unos minutos de tanto murmullo de gente. "Para quien no sabe, este tipo de esculturas del Imperio Romano estaban basadas en la tradición griega, atraviesan la historia de la cultura occidental. En todas las épocas es abordado ese cánon de belleza de los griegos, que es de donde venimos también. Digo la cultura occidental, porque es verdad que hay otras culturas. Pero la cultura que de alguna manera heredamos es esa".

El mundo grecorromano —Grecia y Roma, los dos grandes imperios que marcan la evolución cultural y política de la historia antigua— tenían visiones similares. El segundo tomó mucho del primero. Afrodita es la diosa de la belleza y el amor en la mitología griega, y su equivalente romano es Venus. Ambas, en el fondo, son la misma. Y es en esa figura, en la que hoy vemos acá, en el Bellas Artes, de mármol y centelleante, diecinueve siglos después, venciendo al tiempo, donde reside una porción esencial de nuestra cultura.

“Afrodita de Capua” en el Bellas Artes
“Afrodita de Capua” en el Bellas Artes

La inauguración fue alrededor de las 19:30 y estuvieron presentes la directora del Instituto Italiano de Cultura, Donatella Cannova, el embajador de Italia en la Argentina, Giuseppe Manzo, el secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Andrés Duprat, y la directora artística del Museo Nacional de Bellas Artes, Mariana Marchesi. Además, una comitiva de italianos y los miembros de la Asociación Amigos del Bellas Artes, entre otros invitados. La mayoría, vestidos para la ocasión: trajes, corbatas, vestidos. Todo era opaco al lado del brillo del mármol.

"Me pone muy contento que en el marco del G20, este encuentro de jefes de Estado, se den también este tipo de situaciones satélites tan ricas para la cultura, que para mí es primario, y con un país como Italia que está tan cerca de nuestra idiosincrasia", comenta Duprat en el segundo piso, antes de ingresar al cóctel de inauguración y después de las palabras formales frente al micrófono. "No es fácil traerla —agrega—, pensá que tiene dos mil años. Siempre es complicado sacar obras, y sobre todo cuando son esculturas. Entonces es un acto de gran generosidad de parte de Italia. Además, como viste, la pusimos en un sitial absolutamente preferencial. La ves hasta de la vereda".

"Son contadas las piezas del Imperio Romano a las que uno puede acceder, no ya en Argentina, sino en Sudamérica. Algunos privilegiados viajan por el mundo y acceden. Pero a veces se puede, con buenas gestiones inteligentes y generosas, ponerla al goce, al disfrute y al conocimiento de Buenos Aires y todos los visitantes que tenemos", continúa.

La directora del Instituto Italiano de Cultura Donatella Cannova, el embajador de Italia en la Argentina Giuseppe Manzo, el secretario de Cultura de la Nación Pablo Avelluto, el director del Museo Nacional de Bellas Artes Andrés Duprat y la directora artística del Museo Nacional de Bellas Artes Mariana Marchesi
La directora del Instituto Italiano de Cultura Donatella Cannova, el embajador de Italia en la Argentina Giuseppe Manzo, el secretario de Cultura de la Nación Pablo Avelluto, el director del Museo Nacional de Bellas Artes Andrés Duprat y la directora artística del Museo Nacional de Bellas Artes Mariana Marchesi

El 2018 es un año bisagra para el Bellas Artes. Por un lado, tres grandes apuestas sobresalen en la programación cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Además de Afrodita de Capua, hubo dos grandes muestras: la primera mitad del año, hasta julio, estuvo Obras maestras del Renacimiento al Romanticismo, colección del Museo de Bellas Artes-Galería Nacional de Budapest, Hungría, que contenía piezas de Rubens, Goya, Da Vinci, entre otros; y por otro lado, la de William Turner, que está hasta febrero de 2019, y es una exposición realmente significativa.

Hace dos años que Duprat venía trabajando con la Tate —la galería nacional de arte británico y arte moderno en Inglaterra— con el objetivo de traer por primera vez a Sudamérica la obra de Turner. Y lo logró, sin embargo fue el puntapié para empezar a cobrar entrada y romper con la gratuidad absoluta del Bellas Artes. ¿Por qué?

"Hasta ahí, hasta Turner, el presupuesto, porque el museo tiene un presupuesto, nos alcanzaba y no era ninguna apuesta alocada. Lo que pasó es que hubo estas dos devaluaciones. Pensá que ambas muestras están convenidas una en euros y la otra en libras esterlinas, entonces ya habíamos hecho la de Budapest. Y la de Turner nos costaba mucho más en pesos en llegar al acuerdo que habíamos convenido para traer la muestra, entonces ahí tuve una reunión con Avelluto y Panozo, los referentes de la Secretaría de Cultura, porque ahí sí necesitábamos un refuerzo de dinero. Justo íbamos a cobrarles entradas a los no residentes, y se decidió cobrar una pequeña entrada para, de alguna manera, solventar un poco ese gasto que terminó siendo extraordinario, no por culpa nuestra, sino por las cosas que uno no puede manejar: el valor de la moneda extranjera respecto a la nuestra".

“Afrodita de Capua” en el Bellas Artes
“Afrodita de Capua” en el Bellas Artes

Para los residentes, ver la Afrodita de Capua es gratis. Quienes pagan entrada son los no residentes: cien pesos, que es para entrar al museo y ver también la colección permanente. Para lo que sí se paga una entrada aparte, y también cuenta esto para los residentes, es para ver la muestra J. M. W. Turner. Acuarelas. Pero, además, los martes es el día donde el ingreso es libre y gratuito. "Está pensada la total accesibilidad del público", comenta el director, y luego se refiere a la escultura de mármol de dos metros veinte que reina en el hall: "Los gastos, en este caso, fueron cubiertos por el Gobierno italiano. Nosotros acondicionamos el lugar, hicimos la base, una pieza gráfica, pero no más que eso".

"Traer muestras tiene altos costos, no porque nos cobren, sino porque las obras tienen alto valor, entonces el seguro es correlativo a eso. Y después tienen un sistema de traslado que es un estándar internacional que hay que cumplirlo, no se puede cargar en un tubo", dice, y luego, volviendo al cobro de la entrada, opina: "Para mí es razonable, porque ese dinero va para el museo, no es que se pierde en el erario público. Nosotros, los residentes, ya aportamos al presupuesto público del museo. Un pequeño aporte para mantener este museo con la colección que tiene y con lo costoso que es mantenerlo en las condiciones que lo tenemos es un ingreso que nos permite hacer obra, comprar patrimonio, acondicionar los lugares. Para eso está destinado el dinero de las entradas… Igual, te digo, ahora que hace unos meses empezamos a cobrar entrada, no mermó para nada la cantidad de público".

"Yo creo que lo vamos a cubrir el gasto que costó traer la muestra de Turner, pero no es que fue pensado para cubrirla, de hecho ya está pago eso, pero todo ese dinero es para el museo. Eso es muy importante. No me parece mal que se cobre, todo el mundo cobra entrada, y la entrada es súper modesta: cien pesos, cuando el cine sale más de doscientos. Lo que no me parecía justo, y que yo lo planteé, es que, muchas veces, este tipo de acciones terminan acrecentando el presupuesto nacional y se perdía del área de Cultura, que es la que a mí me interesa. En este caso no es así: se hizo una disposición donde dice que el dinero que ingresa del Bellas Artes es para el Bellas Artes. Eso nos da la posibilidad de traer muestras de este nivel, acondicionar el museo, entre otras cosas", concluye.

“Afrodita de Capua” en el Bellas Artes
“Afrodita de Capua” en el Bellas Artes

Hombres y mujeres rodean a Afrodita. Algunos se animan a mirarla fijamente a los ojos, como si fuera una figura sagrada, esperando que algo de su santidad los llene. Otros levantan sus celulares y presionan varias veces el botón del medio para convertirla en foto. Todos, a su alrededor, contemplan su belleza, su potencia, su brillo, su prolija desmesura y, a la vez que se maravillan, se empequeñecen.

En cierto punto, es la inmortalidad lo que la sostiene: concebida en el siglo II y, tras un largo período en el olvido, fue hallada en 1750 en el Anfiteatro Campano de Capua donde era apenas un fragmento de la decoración arquitectónica; luego, en 1820, fue restaurada en los brazos, en parte del drapeado y en la nariz; y hoy, diecinueve siglos después, venciendo al tiempo, resplandece.

Una mujer de mármol que brilla como si el mundo fuera suyo. Tal vez sí lo sea.

 

* Afrodita de Capua
Hasta el 17 de febrero de 2019
Martes a viernes, de 11 a 20, y sábados y domingos, de 10 a 20
Museo Nacional de Bellas Artes
Av. del Libertador 1473 – CABA
Entrada gratis para los residentes en Argentina – No residentes pagan $100-

 

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