Así subiría el IPC de 2026 en Colombia con el aumento del salario mínimo: preocupa el precio de los arriendos y otros servicios

El escenario está sujeto a cambios dada la elevada incertidumbre en cuanto al resultado de las elecciones locales y otros hechos que se registrarán en el nuevo año, aseguraron desde el Banco de Bogotá

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La inflación en Colombia sigue
La inflación en Colombia sigue estando lejos de la meta del Banco de la República (3%) - crédito Colprensa

El decreto del Gobierno de Gustavo Petro para aumentar el salario mínimo legal vigente (smlv) en 23,7% para 2026 desató una serie de alertas en la comunidad financiera. De acuerdo con el más reciente informe de Investigaciones Económicas y Análisis de Mercados del Banco de Bogotá, el ajuste –el más alto en la historia reciente del país– tendrá consecuencias profundas sobre la inflación, el costo del crédito y la economía en general durante los próximos años.

Precisamente, el 6 de enero, el equipo de analistas de la entidad anotó que “el rumbo de la inflación y la tasa del Banco de la República en 2026 dependerá del smlv, convirtiendo su definición en uno de los principales riesgos macroeconómicos del año”. Esto, teniendo en cuenta que el incremento real es superior en 17% después de descontar una inflación de cierre de 2025 estimada en 5,2%.

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La decisión del Gobierno se ubica muy por encima del criterio técnico que sugería un ajuste entre 6% y 7%. De hecho, ya en septiembre de 2025, las investigaciones internas del banco habían advertido de un riesgo de aumento de hasta 12,4%, cifra que hoy parece conservadora frente al ajuste decretado. “El aumento fue tan elevado que ningún analista tenía en el radar una cifra semejante”, resaltaron los expertos.

El IPC volvería a subir
El IPC volvería a subir en 2026 ante el aumento desbordado del salario mínimo - crédito Banco de Bogotá

Como resultado, el Banco de Bogotá actualizó de inmediato las previsiones de inflación y tasas de interés para 2026 y 2027, con las que anticipan una coyuntura de elevada incertidumbre por diferentes hechos a tener en cuenta.

“Pese al ajuste, el escenario está sujeto a cambios dada la elevada incertidumbre en cuanto al resultado de las elecciones locales, la materialización e intensidad de un probable fenómeno de El Niño, la definición de la reforma pensional, del Sistema General de Participaciones y de los decretos de emergencia económica y repatriación de recursos de los fondos de pensiones, así como el ruido geopolítico internacional”, puntualizaron.

Servicios y regulados, los mayores focos de presión inflacionaria

El análisis de los expertos destacó que los servicios intensivos en mano de obra –como comida fuera del hogar, peluquerías, guarderías, recreación, cultura, servicio doméstico y administración de copropiedades– registraron desde el segundo semestre de 2025 una clara tendencia al alza, proceso que se profundizará en 2026 por el impacto del smlv.

“La inflación de servicios sin arriendo podría cerrar el año en 11,1% en 2026”, calculan, frente al 6,4% estimado para diciembre de 2025 (la cifra era de 6,1% en junio de ese año). En cuanto a los arriendos, la ley solo permite incrementos basados en la inflación del año anterior. Sin embargo, la gran brecha entre una inflación estimada de 5,2% y el aumento salarial de 23,7% podría llevar a algunos propietarios a buscar fórmulas para ajustar los cánones más allá de lo permitido de forma legal.

De acuerdo con el Dane,
De acuerdo con el Dane, la inflación anual en noviembre fue de 5,30%, lejos de la meta del Banco de la República, que es de 3% - crédito Dane

De esta forma, la inflación de arriendos podría pasar de 5,1% en 2025 a 5,5% en 2026, aunque los riesgos de que este registro sea aún mayor no se pueden descartar.

Igualmente, el componente de precios regulados, que comprende tarifas de transporte, parqueaderos, gastos de copropiedad y cuotas moderadoras de EPS, entre otros, también estará bajo fuerte presión al alza. A pesar de este panorama, la entidad estima que la inflación de regulados podría retroceder de manera leve de 6,0% en 2025 a 5,4% en 2026, apoyada de manera parcial por la indexación de precios educativos –atados a la inflación pasada– y una relativa estabilidad en los precios de electricidad y combustibles, beneficiados por una tasa de cambio baja.

Tasa de cambio y bienes: un alivio limitado

Asimismo, el banco proyecta una cotización promedio del dólar en torno a $4.000 para todo 2026, siempre que las elecciones favorezcan la estabilidad de los mercados. Esto permitiría cierta contención sobre los precios de bienes y alimentos importados. Se espera que la inflación de bienes cierre ese año en 3,3% (frente al 2,8% de 2025), mientras que la de alimentos –pese al posible fenómeno climático de El Niño– bajaría de 6,3% en 2025 a 4,3% en 2026.

El salario mínimo para 2026
El salario mínimo para 2026 tuvo un incremento real del 17,8% frente a la inflación proyectada - crédito Banco de Bogotá

En síntesis, “prevé que la inflación de 2026 se ubicaría cerca de 6,2%, por encima del 4,4% proyectado antes del anuncio del smlv”, aunque reconoce que “no se descarta que pueda llegar a 7,0%”, sobre todo, si la depreciación del peso es mayor o si la indexación salarial se extiende a más precios de la economía.

El Banco de la República ante el dilema: tasas hacia el 12%

El fuerte reimpulso inflacionario llevará al Banco de la República a endurecer su política monetaria en 2026. Los analistas estiman que, a partir de enero, la Junta Directiva iniciará una fase alcista de tasas de interés con incrementos de 50 puntos básicos (pb) en enero, marzo y abril, seguidos de alzas de 25 pb en junio y julio, con lo que la tasa de intervención llegaría a 11,25%.

“No se descarta que la tasa pueda alcanzar o superar el 12%, como lo descuenta la curva swap IBR”, remarcan desde el banco. El desenlace, admiten, dependerá de los datos económicos del primer trimestre y del resultado de las elecciones locales, que definirán las expectativas sobre el manejo fiscal hacia adelante. El efecto dominó sobre la actividad económica y el empleo está todavía por calibrarse, mientras el país asimila el impacto del incremento más significativo del salario mínimo de las últimas décadas.