
A lo largo de cinco décadas de carrera, participó en más de 150 producciones, aunque quizá se le recuerde sobre todo por su papel protagonista en la saga de los dinosaurios.
Sam Neill, el versátil actor neozelandés que participó en más de 150 producciones durante cinco décadas de carrera y que quizá fuera más conocido por su papel protagonista como Alan Grant en la saga Parque Jurásico, falleció el lunes en Sídney, Australia. Tenía 78 años.
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La familia de Neill anunció su fallecimiento en una publicación de Instagram. "Sam estaba rodeado de su familia y falleció con la dignidad que le ha caracterizado toda su vida", dijo el mensaje.
A Neill le diagnosticaron un linfoma angioinmunoblástico de células T en marzo de 2022 y llevaba años recibiendo tratamiento para ello. Su familia dijo en el comunicado que estaba "libre de cáncer" cuando falleció.
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Nacido en Irlanda del Norte y criado en Nueva Zelanda, Neill --cuya carrera como actor comenzó a finales de la década de 1960-- combinaba un aire de "hombre de a pie" muy creíble con una belleza ruda y un acento difícil de identificar. Participó en decenas de producciones que abarcaron distintos géneros, formatos y continentes.
Neill alcanzó la fama internacional con el drama de época australiano de 1979 My Brilliant Career. Los críticos lo elogiaron por sus interpretaciones llenas de matices, describiendo su "brusquedad enigmática" en un papel y su "suavidad paternal teñida de una tristeza digna" en otro.
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Entre sus trabajos se incluyen las películas neozelandesas El piano y Hunt For the Wilderpeople, los éxitos de taquilla de Hollywood Thor: Amor y trueno y Peter Rabbit, y dos temporadas de la serie de televisión británica Peaky Blinders.
"Me gusta pensar que soy capaz de sugerir ambigüedades y complejidades en los personajes que interpreto, porque creo que todos tenemos aspectos ocultos o cualidades contradictorias", declaró a The Dominion Post, un periódico neozelandés, en 2007. "Creo que eso es lo que nos hace interesantes como seres humanos, y eso es lo que hace que sea interesante interpretar a los seres humanos".
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Con pocos ejemplos de actores internacionales de origen neozelandés a los que seguir, Neill dijo que no se había marcado objetivos concretos, lo que le permitió ir, casi sin rumbo fijo, de un proyecto a otro.
"Nunca tuve un plan, ¿sabes?", le dijo a The Dominion Post en 2016. "Que yo supiera, aquí no había nadie más que hubiera tenido una carrera en el cine".
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El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, lamentó la muerte de Neill, de quien dijo que había "protagonizado tantas historias australianas queridas" y "se había ganado un lugar especial en los corazones de los australianos".
"Irónico y sarcástico, reflexivo y lacónico, Sam luchó contra la enfermedad con la misma dignidad, humor y convicción que daban fuerza a cada una de sus interpretaciones", escribió Albanese en las redes sociales.
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Nigel John Dermot Neill nació el 14 de septiembre de 1947 en la mesa de la cocina de su casa de Omagh, una localidad de unos 20.000 habitantes en el condado de Tyrone, Irlanda del Norte; sus padres eran Dermot Neill, un neozelandés que sirvió como oficial del ejército británico, y su esposa inglesa, Patricia.
A los 7 años, él y su familia hicieron un viaje en barco de seis semanas para mudarse a la bucólica Isla Sur de Nueva Zelanda, donde fue al colegio Cashmere antes de ingresar en el internado Medbury School y en el Christ's College, una de las instituciones educativas más exclusivas de Nueva Zelanda, en Christchurch. Allí era un "alumno muy normal" que era "irremediablemente vago", según escribió en sus memorias de 2023, Did I Ever Tell You This?, y que participó en unas cuantas obras del colegio.
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Neill se enfrentó a obstáculos entre sus nuevos compañeros: un tartamudeo infantil; lo que él percibía como un acento británico vergonzosamente pomposo; y el nombre "Nigel", que le habían puesto al nacer. "Llegar a un patio de recreo bastante duro en una escuela primaria neozelandesa hablando presuntuosamente y llamándote Nigel era buscar problemas", escribió.
A los 11 años, se cambió el nombre a Sam, inspirándose en personajes de wésterns. Fue "probablemente la mejor decisión que he tomado en mi vida", dijo. "Sam es fácil de pronunciar, suena simpático, tiene un toque de chico de barrio y algo de labrador".
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Se licenció en literatura por la Universidad de Canterbury, en Christchurch, y se trasladó a la Universidad Victoria de Wellington para cursar el último tramo de la carrera. Al graduarse en 1970, empezó a trabajar como intérprete de teatro, actuando al principio con la Downstage Theater Company a cambio de 35 dólares neozelandeses a la semana y un plato de lasaña cada noche. Después recorrió el país con el New Zealand Players Drama Quartet, representando obras de Shakespeare y otros grandes clásicos teatrales ante estudiantes.
En busca de un empleo más estable, Neill se unió a la National Film Unit de Nueva Zelanda, una productora pública, donde dirigió una serie de cortometrajes documentales. En esa época apareció en Ashes, un cortometraje de 1975, y como protagonista en el thriller de 1977 Sleeping Dogs, que se convertiría en la película más taquillera de Nueva Zelanda en aquel momento.
Mientras promocionaba Sleeping Dogs en Australia, a Neill le dieron un papel en The Brilliant Career, por la que le pagaron más o menos el triple de lo que ganaba en la National Film Unit. Esa sería la primera de una serie de producciones australianas para él. Neill se buscó rápidamente un agente, dejó su trabajo en Nueva Zelanda y se mudó a Sídney.
En los años siguientes, Neill apareció en largometrajes en Europa y Norteamérica antes de debutar en Hollywood, interpretando al anticristo en Omen III en 1981. Fue nominado a dos premios Emmy, por la miniserie de 1998 Merlin y el documental de 2017 New Zealand: Earth's Mythical Islands, que narró, y a tres Globos de Oro, por sus interpretaciones en las series de televisión Reilly: Ace of Spies (1983), One Against the Wind (1992) y Merlin.
En 2007 fue nombrado Compañero Distinguido de la Orden del Mérito de Nueva Zelanda, lo que le daba derecho a recibir el título de caballero. En 2009, rechazó el honor y declaró al Sydney Morning Herald: "Dejando a un lado toda modestia, me parece que la idea de un título para mí es demasiado grandilocuente en esta etapa de mi vida".
Neill acabó cambiando de opinión y, en 2022, se convirtió en "Caballero Compañero", lo que le permitió que le llamaran sir.
A pesar de su éxito internacional, mantuvo vínculos cercanos con Nueva Zelanda y pasaba la mayor parte del tiempo en Central Otago, donde, a partir de 1993, empezó a elaborar vino bajo la marca Two Paddocks. Sus vinos solían tener buena acogida entre la crítica, pero intentó adoptar un enfoque democrático en cuanto a los precios, y le dijo al periódico The Guardian: "No me gustaría pensar que mi vino solo lo beben los promotores inmobiliarios".
"Me siento muy orgulloso del vino que elaboramos", declaró a The Australian Financial Review en 2018, y añadió: "La gente se está tomando el vino en serio, como debe ser, y eso ha llevado su tiempo. La gente tiende a subestimar a los actores. Dicen: 'Es un actor, ¿qué sabrá él?'".
En los últimos años, Neill también se hizo famoso por su peculiar presencia en las redes sociales, centrada sobre todo en su viñedo cerca de Clyde, en Nueva Zelanda, y en los animales que la habitaban, a los que a menudo ponía nombres de actores. A lo largo de los años, entre ellos había una cerda llamada Anjelica Huston, una vaca llamada Helena Bonham Carter y un gallo resplandeciente llamado Michael Fassbender.
A Neill le sobreviven sus hermanos --Michael, que es académico, y Juliet, profesora de teatro-- y sus hijos, entre los que se cuentan un hijo fruto de su relación de 11 años con la actriz Lisa Harrow y dos hijas de su matrimonio con la maquilladora Noriko Watanabe, de quien se separó en 2017.
Neill se convertiría en uno de los ciudadanos más famosos de su país. Pero escribió en sus memorias que nunca había conseguido deshacerse del todo de aquel niño aterrorizado que había hecho el largo viaje desde Irlanda del Norte.
"Por fuera, sin duda, soy Sam, el neozelandés", escribió. "Quizá incluso lo reconozcas. Pero por dentro, en lo más profundo, vive un niño pequeño y tímido que suena muy diferente, y su nombre no es Sam. Es Nigel".
Laura Chung colaboró con reportería desde Sídney, Australia
Laura Chung colaboró con reportería desde Sídney, Australia
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