El líder de Alemania lanza una contundente advertencia a China sobre el comercio

Reportajes Especiales - Business

Guardar

El canciller Friedrich Merz expuso sus quejas durante un viaje a Pekín que China había diseñado para demostrar la buena relación entre ambos países.

El canciller alemán Friedrich Merz llegó a China el miércoles con una mano tendida y una lista de quejas para sus anfitriones, en la que pedía estrechar los lazos diplomáticos, pero también un alivio de las políticas económicas que, según dijo, impedían la "competencia leal".

Merz, quien antes del viaje se esforzó en decir que no iba a "sermonear" a Pekín, expuso sus críticas en un discurso pronunciado en una reunión del Consejo Asesor Empresarial Germano-Chino, ante un auditorio en el que se encontraba el primer ministro Li Qiang, el segundo funcionario de mayor rango en China.

El canciller fue más contundente y más específico en sus críticas que otros líderes occidentales, incluidos los primeros ministros del Reino Unido y Canadá, quienes recientemente viajaron a Pekín para restablecer las relaciones con China en medio de la agitación provocada por el presidente Donald Trump.

Merz pidió a China que redujera las subvenciones a sus fabricantes nacionales, que permitiera la subida del valor de su moneda, el renminbi, y que garantizara la continuidad de las exportaciones de materias primas, como los minerales críticos, lo cual beneficiaría a la industria alemana. Hacerlo, dijo, permitiría a Alemania y China forjar un vínculo más estrecho.

"En vista de las incertidumbres causadas por la política aduanera que vemos en todo el mundo", dijo Merz y se dirigió directamente a Li, "ahora podemos dar un ejemplo diferente en nuestras relaciones bilaterales, mediante la fiabilidad y la seguridad de las relaciones económicas entre nuestros dos países".

Tras una serie de conversaciones con Li y el dirigente chino Xi Jinping, el canciller pareció satisfecho. Anunció el compromiso chino de encargar hasta 120 nuevos aviones al gigante aeroespacial europeo Airbus, y dijo que podrían producirse más acuerdos.

"Después de hoy, soy muy optimista", dijo Merz. "Este es un buen camino para las relaciones germano-chinas, tanto en los próximos meses como en los próximos años".

El planteamiento de Merz en China guardó similitudes con su visita a Washington el año pasado. Allí, elogió a Trump y subrayó la importancia de la alianza de Alemania con Estados Unidos, aunque presionó al presidente para que se inclinara hacia la postura de Merz sobre el apoyo a Ucrania y otras cuestiones.

Xi, en sus propios comentarios, habló en términos generales sobre la asociación y su destino común, pero evitó mencionar las fricciones comerciales concretas que Merz y otros dirigentes alemanes han planteado durante mucho tiempo.

"Cuanto más caótico e interconectado se vuelve el mundo, más deben reforzar China y Alemania su comunicación estratégica y aumentar la confianza estratégica mutua", dijo Xi a Merz en la Casa de Huéspedes de Estado Diaoyutai de Pekín.

Xi ha estado trabajando para consolidar los lazos con los socios más próximos a Washington en un momento en que muchos de ellos se sienten alienados por el gobierno de Trump. Merz es el más reciente dirigente occidental que ha visitado a Xi desde diciembre, después del presidente de Francia y los primeros ministros de Canadá y el Reino Unido.

La reunión del miércoles tuvo lugar en un momento en que las tensiones entre Europa y Estados Unidos son cada vez mayores. Funcionarios de la Unión Europea dijeron el lunes que pondrían en pausa la aplicación de su acuerdo comercial con Estados Unidos después de que la Corte Suprema dictaminara la semana pasada que los aranceles de Trump eran ilegales. Muchos de los gravámenes acordados en ese acuerdo son superiores a los aranceles del 10 por ciento que el presidente ha impuesto desde entonces a las importaciones mundiales.

Es probable que Trump esté atento para ver cómo Merz se acerca a Xi. Trump había advertido de que era "peligroso" que el Reino Unido y Canadá miraran a China como respuesta a sus problemas económicos, tras las recientes visitas de sus primeros ministros a Pekín.

En su visita de dos días, Merz estuvo acompañado por los directores de más de dos decenas de empresas alemanas, entre ellas Volkswagen, BMW y Siemens. El jueves se reuniría con directivos de Mercedes-Benz en Pekín, antes de viajar al sur, a la ciudad de Hangzhou, para visitar la sede de una empresa china de robótica, Unitree Robotics, y entrevistarse con el presidente de Siemens Energy en China.

Las relaciones de Alemania con China se han tensado en los últimos años por las quejas de que Pekín empleaba prácticas desleales que habían contribuido a un creciente desequilibrio comercial que ha provocado una avalancha de exportaciones chinas a Europa. En 2023, Alemania definió a China como "socio, competidor y rival sistémico", y ha tomado medidas para reducir su dependencia de los productos chinos y ha reforzado los controles de las exportaciones.

Los lazos también han sido tensos debido al apoyo de Pekín a Rusia durante la guerra de Ucrania.

Xi y Merz hablaron de la guerra, según un resumen oficial chino de su reunión, que se refirió al conflicto como una "crisis". El intercambio no pareció aportar mucho, según el informe de la discusión en los medios de comunicación estatales chinos, aunque Merz afirmó posteriormente que acogía con satisfacción el "compromiso con la paz en la región" de China.

Xi reiteró la posición que China mantiene desde hace tiempo de que el conflicto debe resolverse mediante el "diálogo y la negociación" y que deben abordarse las "preocupaciones legítimas de todas las partes", un lenguaje que ha frustrado a los dirigentes europeos porque evita culpar a Rusia y valida implícitamente las justificaciones de Moscú para la invasión a gran escala.

Alemania esperaba que China pudiera utilizar su influencia sobre Rusia para contribuir a un acuerdo de paz.

Merz también dijo el miércoles que había dicho a Xi que Alemania se oponía a cualquier intento de China de utilizar la fuerza militar contra Taiwán.

Pekín espera persuadir a Berlín para que deje de etiquetar a China como "rival sistémico" y abandone sus esfuerzos por "desprestigiar", o distanciar, a las empresas alemanas de China.

Los funcionarios chinos y los medios de comunicación estatales han descrito la visita de Merz como esperada desde hace tiempo y como un restablecimiento de los lazos beneficioso para ambos países. Pekín también necesita que Europa mantenga sus mercados abiertos a las exportaciones chinas, uno de los principales motores del crecimiento de una economía china lastrada por una crisis inmobiliaria de años.

China está "preocupada por el proteccionismo comercial, no solo de Trump, sino también de Europa, que puede imponer restricciones a los productos chinos", dijo Zhu Feng, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Nanjing.

Sin embargo, China ya no ofrece a Alemania las mismas oportunidades que antes. Las empresas alemanas han visto sus ganancias en el país erosionarse constantemente a medida que las empresas chinas ganaban cuota de mercado. Lo mismo ocurre a escala mundial con fabricantes de automóviles, productores químicos y fabricantes de maquinaria alemanes que intentan competir con sus rivales chinos, lo que se traduce en la pérdida de miles de puestos de trabajo industriales en Alemania cada mes.

"China fue un motor de la prosperidad alemana en décadas pasadas", dijo Noah Barkin, experto en relaciones europeo-chinas de Rhodium Group, una empresa de investigación. "Ahora representa la mayor amenaza externa para el bienestar económico de Alemania".

Siyi Zhao colaboró con investigación desde Pekín.

David Pierson cubre la política exterior china y la participación económica y cultural de China en el mundo. Lleva más de dos décadas trabajando como periodista.

Jim Tankersley es el jefe de la oficina de Berlín del Times, y dirige la cobertura de Alemania, Austria y Suiza.

Siyi Zhao colaboró con investigación desde Pekín.