
(Retiring)
Caitlyn Yingling tenía un plan 401(k) pero nunca lo había revisado. Cuando lo hizo, tras escuchar un pódcast sobre finanzas personales en septiembre, se quedó atónita. En lo que respecta a su asignación de inversiones, esta mujer de 32 años ya se había jubilado, hace 10 años.
Un examen más detallado de su cuenta, alojada en Fidelity, demostró por qué. Sus ahorros para la jubilación, que estaban en un fondo de fecha objetivo --un fondo de inversión más conservador diseñado para ajustar automáticamente el riesgo a medida que la persona envejece--, estaban invertidos para alguien que se habría jubilado en 2015.
"Me quedé sorprendida; me sentí atónita", comentó Yingling, reclutadora sénior de empresas en Dallas.
Yingling utilizó ChatGPT para que le ayudara a revisar el fondo con fecha objetivo, que ahora está fijado para el año de jubilación 2060, cuando ella cumpla 66 años. Entonces el chatbot la instó a reasignar sus inversiones utilizando una estrategia más agresiva, como aumentar sus acciones nacionales y extranjeras al 80 por ciento, en comparación con el 40 por ciento que tenía. Después animó a su marido a revisar su propia cuenta de jubilación, que a su vez estaba en un nivel de riesgo moderado, y la cambió también.
"No sé nada de inversiones; soy nueva en esto", señaló Yingling. "Esta es una herramienta que me ha ayudado a educarme un poco y me ha puesto en este camino para luego sentirme lo suficientemente segura como para investigar lo que tengo a mi disposición".
A medida que más gente recurre a chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT de OpenAI para obtener asesoramiento financiero cotidiano, algunos confían ahora en ellos para tomar decisiones más arriesgadas. Según una encuesta realizada en agosto por Intuit Credit Karma a más de 1000 personas, casi un tercio de las que han recurrido a la IA generativa para obtener asesoramiento financiero afirman haberla consultado sobre los ahorros de su jubilación.
(El New York Times demandó a OpenAI, pues alega infracción de los derechos de autor del contenido de noticias relacionadas con los sistemas de IA. OpenAI negó las acusaciones).
Las personas que recurren a los chatbots de IA para asesorarse sobre la planificación de la jubilación citan varias razones: las herramientas son fáciles de usar, responden al instante y a menudo no cobran honorarios, un atractivo para quienes no pueden permitirse o no tienen acceso a un asesor financiero profesional.
También hay más estadounidenses que empiezan a utilizar la IA para una amplia variedad de tareas. Según una encuesta publicada el año pasado por la empresa de servicios financieros Empower, cerca del 47 por ciento afirmó sentirse cómodo utilizando la IA en su vida financiera.
"La IA está llenando un vacío para millones de personas que no tienen acceso a la orientación financiera tradicional", afirmó Courtney Alev, defensora financiera del consumidor en Intuit Credit Karma. "Si se utiliza con cuidado, puede ayudar a la gente a empezar a planificar la jubilación antes, a establecer objetivos más claros y a tomar decisiones más informadas".
Sin embargo, el uso de orientación financiera basada en IA puede conllevar riesgos significativos. Los chatbots pueden producir consejos inexactos o demasiado generalizados, malinterpretar las circunstancias personales u ofrecer recomendaciones que carecen de un contexto importante, explicó Megan Slatter, asesora patrimonial de Crewe Advisors. A pesar de los beneficios percibidos, más de la mitad de los estadounidenses que siguieron los consejos financieros de la IA generativa dijeron a Credit Karma que al final tomaron una mala decisión financiera o cometieron un error.
Algunas personas utilizan chatbots para hacer preguntas que podrían avergonzarse de hacer a un asesor humano, y luego recurren a recursos más tradicionales para verificar las respuestas.
Después de que Yingling ajustara su estrategia de inversión para asumir más riesgos, revisó esos cambios con un asesor financiero con el que podía hablar gratis, un servicio que le proporcionaba su empresa. El asesor se dio cuenta de que el dinero que ya había invertido seguía atascado en su antigua configuración de fondos y la ayudó a hacer la actualización, al tiempo que le hacía preguntas más amplias que el chatbot no había planteado: cuánto piensa gastar en un mes, por ejemplo, y cuánto tiempo espera vivir, para estimar cuánto necesita tener para cuando se jubile.
Los asesores financieros dicen que, aunque las herramientas de IA pueden ser puntos de partida útiles, cualquier orientación --sobre todo en torno a la planificación de la jubilación-- debe revisarse con un profesional antes de ponerla en marcha, ya que los chatbots tienden a ser demasiado amables y a veces pasan por alto información crucial.
"Cuando utilices la IA para planificar la jubilación, recuerda que el modelo no te conoce, solo conoce los patrones de tus datos de entrenamiento", comentó Chris Cochran, vicepresidente de seguridad de IA del SANS Institute, una empresa de formación en ciberseguridad. "Puede parecer seguro, pero es improbable que su perspectiva de inversión coincida con tu tolerancia real al riesgo, por eso sigue siendo esencial una comprobación humana".
Los asesores financieros recomiendan que los usuarios eviten facilitar detalles financieros sensibles o datos personales identificables, como ingresos, desglose detallado de gastos, extractos bancarios o el número de la Seguridad Social. En su lugar, la gente debería proporcionar cifras generales o rangos aproximados para proteger su privacidad, dijo Andy Schmidt, vicepresidente y líder global del sector bancario en CGI, una empresa de consultoría informática y empresarial.
Tras casarse en 2024, Lydia Iyamu Perisanidou, de 33 años, se trasladó a Phoenix desde Reino Unido. La transición fue más desorientadora de lo que esperaba. Las costumbres cotidianas y la jerga la confundían, como por qué la gente decía casualmente "6-7". Pero el reto más desalentador no fue cultural. Fue financiero.
Entender el sistema de jubilación estadounidense era como aprender un idioma nuevo, sobre todo comparado con la estructura que había conocido durante la mayor parte de su vida en Reino Unido. Averiguar qué hacer con sus activos, y si podían seguirla más allá de las fronteras, se convirtió en una fuente constante de estrés.
Como científica de datos que fundó su propia empresa de TI, Iyamu Perisanidou tuvo el instinto de investigar un poco antes de actuar, así que recurrió primero a ChatGPT para comprender los conceptos básicos y obtener asesoramiento relevante para su situación. Términos como "401(k)" le resultaban desconocidos, y le costaba saber qué tipo de cuentas la beneficiarían a largo plazo. Dio al chatbot información como su edad, objetivos financieros, inversiones actuales y edad de jubilación deseada antes de pedirle que le diera soluciones. Sopesando esos factores, Iyamu Perisanidou optó finalmente por invertir más en acciones, y aceptó un nivel de riesgo mayor del que hubiera aceptado antes.
Anim Aweh acudió a ChatGPT por un motivo distinto. No buscaba aprender lo básico, sino averiguar cómo jubilarse pronto, antes de los 45, si era posible. Agotada por su trabajo como directora general de un consultorio de salud mental durante casi ocho años, y marcada por ver a sus padres luchar con la jubilación y los ahorros, estaba decidida a no repetir su historia.
Expuso su situación al robot, y le indicó su edad, sus ingresos estimados y la titularidad de tres propiedades de inversión. Para su sorpresa, la primera recomendación del chatbot fue remitirla a un asesor financiero para conocer sus opciones. Pero le sugirió que pagara sus 25.000 dólares de deudas, que creara un fondo de emergencia que cubriera entre seis y doce meses de gastos y que explorara otras fuentes de ingresos pasivos.
Dos años después, no ha vuelto a utilizar el chatbot, pero se quedó con el consejo. Aweh, que ahora tiene 37 años, sigue aspirando a jubilarse en los próximos ocho años. Pero algunas cosas han cambiado. Cerró su consultoría tras reconocer que no podía mantener los gastos generales y volvió a trabajar como terapeuta. Aweh, que vive en Atlanta, también empezó a invertir semanalmente en sus cuentas individuales de jubilación (tanto una tradicional como una Roth) y ahora consulta con regularidad a un asesor financiero.
A pesar de los cambios, dice que está en camino de jubilarse cómodamente a los 45 años y sin las preocupaciones que tuvieron sus padres.
"Simplemente lo planifico de mejor manera", aseguró Aweh.
Caitlyn Yingling en su casa de Forney, Texas, el 28 de enero de 2026. Yingling utilizó ChatGPT para ayudar a guiar cambios significativos en las cuentas de jubilación de ella y su marido. (Desiree Rios/The New York Times)
Últimas Noticias
Lo mejor y lo peor del espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl
Reportajes Especiales - Lifestyle

Venezuela libera a opositores. Horas después, vuelve a detener a uno
Reportajes Especiales - News

Occidente necesita inmigrantes
El presidente del Gobierno de España escribió esta columna explicando sus razones

5 hábitos de sueño de los atletas olímpicos de invierno que deberías imitar
Reportajes Especiales - Lifestyle

5 consejos para controlar tu presión arterial
Reportajes Especiales - Lifestyle



