
Sarah Ferguson, la Duquesa de York, ha comenzado a salir del calvario. Según se reveló este sábado, superó una dramática operación de ocho horas en el King Edward VII’s Hospital de Londres, en la que se sometió a una mastectomía simple y a una reconstrucción mamaria compleja para hacer frente a un diagnóstico de cáncer de mama.
“La operación fue muy larga - ocho horas - y fue más complicado de lo que la gente piensa. Hoy, el mensaje que quiere transmitir es que está muy agradecida a quienes la salvaron y que se siente muy afortunada de estar viva”, reveló un amigo al Daily Mail.
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Ferguson fue diagnosticada hace sólo dos meses, durante una mamografía rutinaria, cuando le detectaron una “sombra” en el pecho, un término ominoso que denota una mayor extensión de las células cancerosas y no el bulto estereotipado que la mayoría asocia con la enfermedad. Una biopsia confirmó el diagnóstico y un duro camino por delante.
Pero, cuentan sus allegados, no se acobardó. “No hay elección”, dijo a sus amigos, demostrando resistencia ante la adversidad. La tumorectomía estaba descartada debido al tamaño de la zona de sombra, y se recomendó una mastectomía.
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Christina Choy, la cirujana, se puso manos a la obra. Una vez realizada la mastectomía, llegó el turno de Stuart James. Conocido por ser uno de los mejores médicos de mama del país, tomó el relevo y reconstruyó el pecho de la Duquesa mediante la técnica del “colgajo DIEP”, un complejo procedimiento. En este método, se hace una incisión en el abdomen y se utiliza grasa del estómago para formar un nuevo pecho.
Se trata de una intervención tan compleja que sólo pueden llevarla a cabo cirujanos altamente calificados.

Por desgracia, el largo tiempo que duró la operación le pasó factura a la Duquesa: debió superar cuatro días en cuidados intensivos, donde le controlaban constantemente. A pesar del agotador proceso, los informes indican que la Duquesa está de muy buen humor, incluso bromeando con que le hicieron una abdominoplastia gratis debido a la grasa extraída para la reconstrucción.
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En el Royal Lodge de Windsor, donde reside con su ex marido, el príncipe Andrés, Ferguson se ha refugiado en la familia. La princesa Eugenia, su hija menor, prácticamente se ha instalado en su casa, mientras que su hermana mayor, Beatriz, la visita regularmente y se mantiene en contacto por teléfono. Andrés, aseguran desde su círculo, también ha estado muy presente.

Mucho antes de esta terrible experiencia, Ferguson había sido una gran defensora de las organizaciones benéficas contra el cáncer, impulsada en parte por una pérdida personal. Su padrastro, Héctor Barrantes, falleció de cáncer linfático en 1990.
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En noviembre de ese año inauguró una unidad especializada en cáncer en el Hospital Middlesex de Londres para la Teenage Cancer Trust. Desde entonces, Sarah se ha convertido en mecenas de la organización y asiste a casi todas las inauguraciones de sus nuevas unidades. A lo largo de los años, sus hijas Beatriz y Eugenia se han unido a su madre en el apoyo a la organización benéfica
Tras su recuperación, la Duquesa planea utilizar su propia experiencia para subrayar la importancia de la detección precoz.
Ha sido un capítulo duro para la Duquesa de York, pero su fortaleza y su humor han sido toda una inspiración, aseguran sus amigos. Ahora que se prepara para afrontar el “largo camino” hacia la recuperación, respaldada por el apoyo de sus seres queridos y su implacable determinación.
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