
La dictadora de Venezuela Delcy Rodríguez, mientras obedece los mandados de Estados Unidos en materia de petróleo, condecora al Jefe de CIA y pide visitar al presiente Trump, en la interna ratifica lealtad al reo Nicolás Maduro cuya liberación promete, afirma la vigencia del grupo criminal en el poder y usa el aparato represivo. Es la dictadora dual que aplicando la estrategia de Cuba, cede espacios para ganar tiempo usando como principal arma los presos políticos para mantener el terrorismo de Estado.
Delcy Eloína Rodríguez Gómez ha resultado la primera dictadora mujer en las Américas por decisión del Tribunal Supremo de Justicia de la dictadura de Venezuela y asumió el mando como “presidenta encargada” después de que el 3 de enero Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro para someterlo a la justicia por narcoterrorismo. Es hermana de Jorge Rodríguez, presidente la Asamblea Nacional de la dictadura, y “ambos son hijos de Jorge Antonio Rodríguez, un guerrillero de la izquierda venezolana involucrado en el secuestro del empresario estadounidense William Frank Niehous y asesinado en 1976”.
La historia personal de Delcy -la hoy dictadora de Venezuela- prueba que es “un cuadro de la dictadura de Cuba”, es parte del equipo, del sistema, formada y entrenada desde su hogar como izquierdista radical, castrista y antiimperialista. Es la principal defensora del terrorismo de Estado y de los crímenes de lesa humanidad cometidos por Hugo Chávez y Nicolás Maduro en el marco de la organización delictiva trasnacional que presentan como socialismo del siglo 21, como lo prueba la toma de la Embajada de Venezuela en Londres 2002, el ataque al presiente Macri de Argentina cuando éste pidió la liberación de los presos políticos en Venezuela en la Cumbre 2015 del Mercosur, sus acciones contra los informes del Secretario Almagro en la OEA 2016, y más.
En este contexto, para Delcy Rodríguez, la violación de derechos humanos, la aplicación de terrorismo de Estado, los presos, torturados y exiliados políticos, son solo parte de la metodología del proceso para retener indefinida e impunemente el poder, como enseña y defiende la dictadura de Cuba. Delcy, en sus actuaciones internacionales e internas ha defendido siempre el abuso del poder, la existencia de presos políticos, la judicialización de la persecución y los ha ejercido buscando legitimarlos.
Es la misma del “Delcygate”, que llegó al aeropuerto de Barajas en España en 2020 estando sancionada por la Unión Europea desde 2018 y prohibida de entrar en territorio Schengen. Probada de llevar 40 maletas -cuyo contenido aún se discute de dinero u oro- que fueron llevadas a la Embajada de Venezuela en Madrid, con complicidad del gobierno de Pedro Sánchez y su ministro de transportes José Luis Abalos, en un conjunto de delitos que permanecen impunes tapados por el poder dictatorial castrochavista y la opacidad española.
La presentación de Rodríguez para ganar confianza con el gobierno de Estados Unidos consiste en mostrar obediencia, que está desmarcada de la influencia cubana y que opera una opción venezolana que puede evitar la confrontación, que ofrece control interno y que por lo tanto es imprescindible en las tres etapas de “estabilización, recuperación y transición” del plan estadounidense para Venezuela. Pero los hechos prueban que solo concede lo que no puede negar, que maniobra y que gana tiempo para desgastar la posición de Estados Unidos.
Sin duda que el gobierno de Estados Unidos sabe todo esto y mucho más, pero en el ámbito de la realidad objetiva, de lo que el pueblo venezolano siente y la opinión pública de las Américas percibe después de la extraordinaria acción del 3 de Enero, quien aparece ganando es Delcy Rodríguez con su hermano y su grupo de poder, porque a cambio de retirar parcialmente el control de Cuba sobre el gobierno de Venezuela, tiene impunidad, tiene el mando efectivo interno, mantiene el terrorismo de Estado y declara agresiva y públicamente contra los Estados Unidos defendiendo a Maduro y la organización criminal de la que Delcy es dirigente.
Esto es solo parte de lo que he denominado “el extraordinario desafío de desmontar la dictadura/narcoestado de Venezuela con sus propios mafiosos”, analizando la estrategia norteamericana posterior a la captura de Maduro. Por eso, lo fundamental es que las cosas pasen, que sucedan y rápidamente. Hay que insistir que la estrategia de Delcy y su grupo criminal es la misma de Cuba desde hace 67 años “GANAR TIEMPO AUNQUE TENGAS QUE CEDER ESPACIOS” y para ganar tiempo hay que hace las cosas con lentitud, presentando múltiples dificultades, creando problemas para tardar en resolverlos, desgastando al imperialismo.
En este momento el arma de Delcy y su dictadura son los presos políticos porque mantienen el terrorismo de Estado. No saca de los centros de tortura y encierro a todos, los suelta pero no los libera porque no hay libertad con condiciones y sometidos al aparato de fiscales y jueces sicarios del régimen.
La orden a la dictadora debe ser libertad efectiva e inmediata (en 24 horas) para todos los presos políticos, destitución y procesamiento el fiscal del régimen con nombramiento de un jurista con credibilidad para el desmontaje público del sistema de terrorismo de Estado.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican institIte for Democracy
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