
El statu quo mundial está cambiando por acciones de Estados Unidos en el primer mes de gobierno del presidente Trump, con liderazgo activo y estrategias destinadas a modificar situaciones de agresión, terminar conflictos y administrar tensiones que llevaron a la “Primera Guerra Global” y al ataque permanente contra las democracias por medio de operaciones de “Guerra Híbrida”. Presenciamos acciones destinadas al reordenamiento geopolítico mundial que podrían terminar la guerra global e incrementar los niveles de mantenimiento de la paz y seguridad internacionales.
Estamos en la Primera Guerra Global desde la invasión de Rusia a Ucrania. No existen países neutrales en esta conflagración. Las democracias respaldan a Ucrania, la apoyan económica, política y financieramente, y han impuesto sanciones a Rusia, que por su parte ha establecido o fortalecido acuerdos de apoyo y soporte con las dictaduras de China, Irán, Corea del Norte, las de África, las del socialismo del siglo 21 en las Américas y sus gobiernos para-dictatoriales. La Guerra Global fue ampliada con un segundo frente por el ataque terrorista perpetrado por Hamas contra Israel.
La Guerra Global es “la lucha armada que solo comprende a fuerzas de partes específicas en una zona geográfica determinada, pero la confrontación política, económica, financiera, tecnológica, de propaganda no excluye a nadie”, es global. En la guerra global “no hay acción armada generalizada, pero todos participan, nadie es neutral ni imparcial”, y se diferencia de la guerra mundial porque en esta la lucha armada es entre todos o la mayoría de los países del mundo.
La guerra híbrida es “la estrategia de agresión en que se utilizan toda clase de medios y procedimientos, fuerza convencional o medios irregulares (insurgencia, terrorismo, migración, crimen común, narcotráfico, cibernética…)”. Se la constata en las migraciones forzadas, el tráfico de drogas, la trata de personas, la penetración con crimen organizado y crimen común, la desestabilización con fines de destrucción de la democracia utilizando sus propios mecanismos y más. La guerra híbrida da la posibilidad a los gobiernos agresores de negar su participación (negación plausible).
El primer mes, Trump apunta a las dos formas de guerra, la global y la híbrida. Interacciones con gobiernos de las Américas; claridad frente al terrorismo, el narcotráfico y el crimen trasnacional a nivel global; iniciativas para la paz entre Rusia y Ucrania; acciones en Medio Oriente y respaldo a Israel; Europa y la OTAN; señalamiento de aliados y adversarios con nuevos términos de referencia; el Pacífico, China, Taiwán en tensión, y más…
Con el cese de fuego en Gaza, a la guerra global le queda abierto el frente entre Rusia y Ucrania con una negociación de múltiples aristas iniciada por EEUU y Rusia, con temores en Ucrania, desconfianza en Europa, presiones de las dictaduras de China, Irán y Corea del Norte, expectativas temerosas de las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y los gobiernos para-dictatoriales de México, Brasil, Colombia y Honduras. El resultado configurará un reordenamiento geopolítico mundial, ya sea cesando o suspendiendo la guerra global por desaparición de la lucha armada o avanzando condiciones para una tercera guerra mundial.
El elemento central de esta negociación se presenta como la protección a Ucrania y la seguridad de Europa frente a la amenaza rusa vista como una repetición de tiempos de la Guerra Fría, pero en verdad se trata de la posición geopolítica de Rusia, que con la invasión a Ucrania se ha subordinado a China y que con la paz puede integrarse al bloque europeo para recuperar equilibrio respecto a China.
El cambio de la situación geopolítica de Rusia de enemigo de Occidente a no aliado de China, debería ser el primer paso para ejecutar con más de 30 años de demora la recomendación estratégica que los gobiernos de los presidentes Clinton y Bush hijo no siguieron luego de la desaparición de la Unión Soviética: incorporar a Rusia al sistema democrático y de seguridad occidental para gravitar sobre China, un enroque de la política de Nixon y Kissinger que al abrirse con China frenó a la URSS.
Hoy el ganador de la guerra entre Rusia y Ucrania es China. Las democracias occidentales tiene altos costos económicos. Han perdido el mercado ruso copado por China, sufren consecuencias energéticas comprando petróleo iraní que sostiene el terrorismo. Además, la desdolarización de la economía Rusa seguida por Irán hace crecer a China, daña el sistema económico mundial. Los gasoductos ruso-europeos en crisis tiene perjuicios para ambas partes, y Rusia sostiene la guerra con electrónica china, balística y drones iraníes y tropas norcoreanas, y más.
Nadie puede ganar la guerra en Ucrania porque en caso de presiones extremas, Rusia usará energía atómica y eso conduciría a la tercera guerra mundial, y a la inversa en caso de una extrema presión rusa. Solo China y las dictaduras de crimen organizado trasnacional que se nutren del terrorismo de Estado y de los crímenes de lesa humanidad se sostienen con la situación actual.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Demcoracy
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