
Un nuevo año está por empezar con grandes retos y oportunidades para el Perú. Las crisis que hemos vivido hasta ahora, como la pandemia por la Covid-19 y la guerra entre Rusia y Ucrania, han tenido un efecto sísmico en los indicadores macroeconómicos y sociales de todo el mundo, sobre todo en países de gran inestabilidad política como el nuestro. No obstante, 2023 representa una oportunidad para recuperarnos en el ámbito político, económico y social. ¿Qué debemos hacer?
Primero, analicemos la situación. De acuerdo con el Banco Mundial, la expectativa de crecimiento económico para Perú, al 2023, se proyecta en apenas 2.6 %, valor que se mantiene muy por debajo de la tendencia de crecimiento antes de la pandemia. Además, advierte que este porcentaje podría repetirse en 2024 si no se recupera la confianza del mercado peruano.
Sin embargo, no todo es negativo. A pesar de las terribles crisis que nos aquejan, portales como CNN en español y el Nuevo Herald han comentado en estas últimas semanas que Perú sigue teniendo una economía fuerte frente a los países de la región. De hecho, tenemos la inflación más baja en América Latina y el Banco Central de Reserva prevé que “la economía peruana regresará a su rango meta de inflación de 1-3% para fines de 2023″.
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Entonces, ¿cómo revertir la desaceleración económica y aprovechar nuestra principal fortaleza? Desde mi punto de vista, será clave recuperar la confianza en el mercado peruano. Para lograrlo, necesitamos contener la crisis política, generar estabilidad económica y social, abrir el mercado a la inversión privada y extranjera, reactivar industrias paralizadas, impulsar la formalización y el emprendimiento, e impulsar un ecosistema empresarial saludable, competitivo y con igualdad de condiciones para todos.
En ese mismo sentido, es importante que las empresas que operan en el país también contribuyan al objetivo de generar confianza y estabilidad. Para ello, deben alinear su propósito institucional con los valores culturales de la organización, para que estos sean compartidos y puestos en práctica por sus colaboradores y stakeholders. Al mismo tiempo, las acciones de la compañía deben ir de la mano con la oferta de valor. Con ello puede conservarse la buena reputación empresarial, tan necesaria en contextos de crisis.
Asimismo, mejorar los índices de productividad ayudará a mantener a las organizaciones a flote durante el próximo año, implementando nuevas tecnologías que permitan optimizar costos, tiempos de respuesta, mejorando el servicio a clientes y colaboradores. Justamente un pilar importante que no debemos olvidar son los colaboradores, pues ellos son los que logran los objetivos de las empresas. Atraer, retener y desarrollar el talento del equipo con el que contamos es primordial para generar un ambiente de trabajo sano y retador que responda al contexto y supere los desafíos que el entorno nos presenta.
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En resumen, es importante comprender que la generación de confianza en el mercado peruano no es solo tarea de la clase política, también de las empresas, la fuerza laboral (colaboradores), las instituciones reguladoras y la sociedad. Por esa razón, este 2023, trabajemos juntos para remontar el crecimiento económico del Perú en beneficio de todos.

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