Infantino es una desgracia para el fútbol mundial

A punto de cumplir seis años al frente de la FIFA, encarna todo lo contrario a la “modernización y transparencia” que usó como banderas para llegar al poder. El Mundial cada dos años, su última controvertida iniciativa, es resistida por la Conmebol, la UEFA y el COI

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El presidente de la FIFA
El presidente de la FIFA Gianni Infantino con el trofeo del Mundial de Clubes

Gianni Infantino, quien el 26 de este mes cumplirá seis años como presidente de la FIFA, se ha convertido en un dolor para el fútbol mundial. Se recuerda que cuando asumió imponiéndose en ballotage por 115 votos contra los 88 del Kalifa Salman bin Ebrahim, los 4 del Príncipe Ali bin Al Hussein y ninguno para el dirigente francés Jerome Champagne, los objetivos verbalizados serían modernización y transparencia. Y que su gestión comenzaría investigando la designación de Rusia 2018, pero especialmente Qatar 2022 ante la sustentable sospecha de votos comprados.

Sin embargo en el primer Congreso de la FIFA bajo su presidencia, prescindió de los dirigentes irreprochables que mucho trabajaron para que llegara y ocupó esas posiciones con otros. La mayoría de ellos profesionales rentados y como tales, empleados de un gran empleador llamado Infantino. Los tribunales de Disciplina, de Apelaciones y de Ética –entre tantos– lo conforman funcionarios que ganan generosos salarios, más viáticos. Es así como llegó al poder este ex asistente de Platini, simpático presentador de los sorteos de UEFA, valorado colaborador del FBI en el 2015, los tiempos del FIFA Gate… Fue aquel tiempo en el cual fueron arrestados corruptos dirigentes de Sudámerica, pero inhabilitado también Platini, su antiguo jefe, por el relato de algún confidente muy cercano. Aquella sanción también arrastró a Blatter, quien no pudo ejercer el cargo de presidente para el cual había sido elegido

Al prescindir entre otros de los Doménico Scala (Italia), los Fernando Mitjans (Argentina), los Hans Joakim Eckert (Alemania), los Connelly Borbelly (Suiza), los Larry Musenden (Bermudas), que hicieron un trabajo impecable para que hubiera investigación profunda y elecciones limpias en la FIFA, su respuesta fue dar por terminados esos ciclos. Lo que significó comenzar una era contracultural, cuyos resultados son este pavor al que asistimos con preocupación.

En estas horas el presidente de la FIFA es un señor que:

—Está siendo juzgado en Suiza por indicios de una conducta delictiva al ser sorprendido en conversaciones con el fiscal Michael Lauber, poseedor del Informe García,-

—Jamás dio a conocer las 990 páginas de ese Informe García, en cuyas páginas – se sospecha- quedan claros los votos conseguidos bajo soborno para que Qatar organice el inminente Mundial, cuando en realidad el mismo debió jugarse en los Estados Unidos, a instancia de los votos legítimos.-,

—No es juzgado por el Tribunal de Ética de la FIFA, pues sus miembros son subordinados suyos, ¿cómo investigar al patrón?.-,

—Acaba de proponer un Mundial cada dos años y realiza giras por todo el Mundo para persuadir de sus fantasiosas bondades,-,

—Esta ridícula iniciativa enfrenta a la FIFA con la UEFA, con la CONMEBOL y con el Comité Olímpico Internacional, toda vez que realizar un Mundial de Fútbol cada dos años anularía las competencias continentales y olímpicas. Además demandaría una devaluación en los calendarios, pues son las competencias continentales organizadas por la Conmebol y la UEFA, las más valoradas por los aficionados de todo el mundo dado su contenido deportivo y épico. Y en el mismo sentido se incluyen los Juegos Olímpicos, que en el fútbol nos han ofrecido grandes selecciones con jugadores como Messi o Neymar,-,

—Para argumentar este dislate, Infantino ha dicho algo imperdonable ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) en Estrasburgo. Fue cuando el presidente de la FIFA, entre otras barbaridades, expresó: “Con Mundiales cada dos años le damos esperanza a los refugiados para que no tengan que cruzar el Mediterráneo”. Y continuó: “Le damos dignidad a los jugadores africanos que puedan jugar en Europa…”,-.

—Para Infantino la dignidad de los migrantes consiste en llegar a jugar en Europa… Lo que también implica que los europeos, cual esclavistas, se valen de los “pobres africanos”. Vaya irrespeto y peor aún dicho el mismo día que en su intento por sobrevivir morían ahogados en el Mediterráneo 18 migrantes africanos y otros 330 eran rescatados en las costas del sur de Italia. Es probable que Infantino no tenga claro el concepto de dignidad, pues él pareciera no tenerla incorporada como imprescindible valor humano,-.

—Llegó para investigar la sede de Qatar y vive lujosamente en Qatar, abrió una sede de FIFA en París y otra en Nueva York, gana millones de dólares al año, viaja en aviones o helicópteros privados y tiene más alternancia con políticos, ejecutivos, príncipes, jeques, emires o sheiks de Arabia que con dirigentes o protagonistas del fútbol,

—Se hizo cargo de la FIFA para transparentarla y un holding de inversores árabes controla a la empresa Manchester City que posee 27 clubes –no 27 jugadores; 27 clubes- y va por más, de manera tal que Guardiola recibe jugadores como Julián Álvarez –enorme crack– como sujeto de una inversión sin lugar donde ubicarlo ni hoy ni en el tiempo inmediato.

—Queda claro que Infantino le entregó la FIFA a los capitales árabes y será su articulador para aquellas modificaciones que conviertan al fútbol en otro juego del juego que conocemos y disfrutamos. Tal vez 4 tiempos en lugar de 2; acaso cambios ilimitados como en la NBA; ¿por qué no la interrupción de 1 minuto pedido por la televisión o los intervalos de media hora para un show artístico como en la NFL?

—La FIFPRO, una asociación vinculada con la FIFA que reúne hasta ahora 38.202 jugadores de 41 países, no quiere saber más nada con Infantino.

—La ECA , que es la Asociación Europea que agrupa a 220 clubes independientes de Europa están reclamando un cambio inmediato en la conducción del futbol mundial.

Afortunadamente la Conmebol presidida por Alejandro Domínguez y la UEFA a cargo de Aleksander Ceferin – confederaciones que le dieron los 88 votos para ganar la presidencia en la segunda vuelta- en línea con el COI, no habrán de ceder ante el avasallamiento de Infantino. Estos dirigentes a quien el presidente de la FIFA traicionó con sus acciones –”Viva Sudamerica”, dijo al ser aclamado- serán los bastiones en los cuales confiamos para que este maravilloso juego, el más bello del mundo, siga su camino de grandeza.

Esta maldición que significa Infantino se encamina a dividir al fútbol mundial tal como ocurrió con el boxeo, pues probablemente obtenga los votos para su locura del mundial bianual. Sabe bien cómo comprar votos y tiene el dinero para ello… Sería doloroso para todos. A menos que alguien desde algún ignorado planeta proponga la idea de declarar al fútbol “Patrimonio Cultural de la Humanidad” . Tal vez eso nos libere de los Infantinos, de sus inversores de Arabia Saudita y del lavado de un dinero obsceno que mancha al fútbol.

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