El avance sanitario y la reducción de pobreza evitan millones de muertes por polución

Resultados de una investigación demostraron que la conjunción de acciones sociales y ambientales logró evitar un aumento mayor en los decesos provocados por la contaminación del aire

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Avances en salud y reducción de la pobreza ayudaron a proteger a la población más vulnerable frente a los efectos de la contaminación atmosférica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reducciones en la vulnerabilidad humana frente a la contaminación atmosférica —como la expansión de la atención sanitaria y la disminución de la pobreza— evitaron la muerte de unos 1,7 millones de personas en todo el mundo en 2019, de acuerdo con una investigación dirigida por el doctor Chris Malley de la Universidad de York y difundida por el diario británico The Guardian.

El análisis reveló que, aunque las políticas centradas en disminuir la polución han sido fundamentales, el progreso sanitario y social desempeña un papel igual de decisivo en la protección de la salud pública a gran escala.

La magnitud del beneficio de esa reducción de la vulnerabilidad adquirió un peso particular frente a dinámicas globales preocupantes. Según el diario británico, la mortalidad anual atribuida a la contaminación por partículas finas aumentó de 3,8 millones en 1990 a 5,1 millones en 2019. De mantenerse los actuales niveles de contaminación y con el crecimiento demográfico proyectado, la cifra podría superar los 10 millones de muertes anuales para 2050 a nivel global.

Entre 1990 y 2019, los avances más notables se registraron en Europa y América del Norte, donde la calidad del aire mejoró de forma significativa en 139 de 193 países; sin embargo, Malley enfatizó que el mayor impacto sanitario ocurre allí donde la reducción de la vulnerabilidad acompaña a la mejora ambiental.

El porcentaje global de población en situación de pobreza cayó del 45% al 21% durante ese periodo y un 15% adicional accedió a servicios esenciales de salud entre 2000 y 2021, factores que actuaron como “un escudo masivo” contra las enfermedades asociadas al esmog.

El número anual de muertes atribuidas a la contaminación por partículas finas alcanzó los 5,1 millones en 2019 y podría superar los 10 millones en 2050 si persisten los niveles actuales (REUTERS/Stephane Mahe)
El número anual de muertes atribuidas a la contaminación por partículas finas alcanzó los 5,1 millones en 2019 y podría superar los 10 millones en 2050 si persisten los niveles actuales (REUTERS/Stephane Mahe)

La protección sanitaria multiplica los beneficios ambientales

La investigación en la Universidad de York demostró que “si no se hubieran reducido los factores de vulnerabilidad, habrían muerto 1,7 millones más por polución del aire en 2019”. El científico advirtió que considerar únicamente la reducción de partículas contaminantes ofrece una visión incompleta del problema, dado que el impacto de medidas ambientales es “inmensamente mayor” cuando se despliega en paralelo una política social y de salud robusta.

Un hallazgo comparativo central de la investigación es la diferencia entre Europa y América del Norte. Ambos territorios redujeron niveles de contaminación de manera similar, pero la caída en la tasa de mortalidad atribuida a la polución casi duplicó la de América del Norte en el caso europeo.

La explicación, de acuerdo con los autores, reside en la capacidad europea para disminuir la vulnerabilidad a través de mejoras en el acceso a la salud y otras variables sociales.

Desigualdad y salud respiratoria en Reino Unido

Por su parte, otro estudio citado, coordinado por Anna Hansell de la Universidad de Leicester, analizó la relación entre condiciones económicas y daños pulmonares en más de 300.000 personas en Reino Unido. Las conclusiones revelaron que los ingresos bajos no solo suponen mayor exposición a la contaminación, sino también doble deterioro funcional pulmonar y triple riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica ante el mismo nivel de polución, en comparación con quienes disponen de mayores recursos.

Hansell sostuvo que los problemas para las personas en zonas más desfavorecidas derivan igualmente de la falta de acceso a alimentos saludables, oportunidades de ejercicio físico y servicios sanitarios adecuados, elementos que incrementan su sensibilidad a los efectos dañinos de la contaminación atmosférica.

Primer plano de un niño con ropa gris desgastada y pantalones rotos, sentado sobre un cartón en una vereda, cubriéndose la boca con la mano.
En el Reino Unido, personas con ingresos bajos presentaron doble deterioro pulmonar y triple riesgo de EPOC ante la contaminación, según un estudio (Imagen Ilustrativa Infobae)

El envejecimiento mundial y las prioridades de acción

Malley subrayó que la edad promedio de la población está en crecimiento en numerosos países, lo que incrementa el grupo demográfico más vulnerable a las consecuencias de la contaminación del aire. Lograr el mayor beneficio sanitario posible exige, según el doctor, combinar estrategias ambientales con políticas que reduzcan las debilidades preexistentes de salud.

En palabras del experto, “las acciones incluyen ampliar el acceso a una atención médica de calidad, fomentar la actividad física y dietas saludables, e impulsar el cuidado posnatal infantil en zonas contaminadas”.