
Los talibanes se reunieron con una delegación conjunta de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) este martes en Qatar, en tanto Bruselas se comprometió a aportar una ayuda humanitaria de 1.000 millones de euros para Afganistán.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció este martes un programa de ayuda de la UE destinado a “evitar un enorme colapso humanitario y socioeconómico en Afganistán”, durante una cumbre virtual del G20 organizada por Italia.
El “pueblo afgano no debe pagar el precio de las acciones de los talibanes. Es por eso que el paquete de apoyo afgano es para el pueblo afgano y los vecinos del país que han sido los primeros en brindarles ayuda”, precisó Von der Leyen en un comunicado.
El paquete, de 1.000 millones de euros (1.160 millones de dólares), incluye una provisión de 300 millones de euros ya aprobados por la UE, y también ayudas suplementarias especializadas para acciones como vacunación, acogida, protección de la población civil y respeto a los derechos humanos, explicó la Comisión.
Las conversaciones en Doha entre representantes talibanes, de la UE y de Estados Unidos este martes fueron facilitadas por Qatar, que desde hace tiempo alberga la oficina política de los talibanes.

Según la portavoz de la UE Nabila Massrali, el intercambio debería “permitir a Estados Unidos y a los europeos abordar problemas” como la libertad de desplazamiento para las personas que quieran salir de Afganistán, el acceso a ayuda humanitaria, los derechos de las mujeres o impedir que el país se convierta en un santuario para grupos “terroristas”.
“Se trata de un intercambio informal, a nivel técnico. No constituye un reconocimiento del ‘gobierno interino’”, explicó.
Hasta la fecha, el gobierno talibán no ha sido reconocido por otros países.
Los dirigentes del G20 reafirmaron su promesa de aportar ayuda humanitaria a Kabul, aunque reconocieron que están “muy concentrados” en la lucha contra el terrorismo, indicó la Casa Blanca.
El jefe del gobierno italiano, Mario Draghi, cuyo país acoge la reunión del G20 este año, explicó que este grupo de países contempla “una mandato general” de la ONU para supervisar la respuesta internacional a los problemas socioeconómicos en Afganistán.
Según él, sin embargo, todavía es “pronto” para reconocer al régimen talibán, a pesar de que “algún tipo de implicación” por su parte resultará necesaria para hacer llegar la ayuda humanitaria al país.
La UE busca prevenir un “hundimiento” del país asiático, declaró el jefe de la diplomacia europea, el español Josep Borrell, antes de la reunión de este martes. “No podemos contentarnos con mirar y esperar. Tenemos que actuar, y rápidamente”, añadió.

“Queremos tener una relación positiva con todo el mundo”, señaló por su parte el ministro interino de Relaciones Exteriores de Afganistán, Amir Khan Muttaqi, el lunes en Doha.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, urgió al mundo donar más dinero a Afganistán para evitar su colapso económico, pero también criticó el incumplimiento de las promesas de los talibanes sobre los derechos de las mujeres y niñas, tras los abusos cometidos durante su primer gobierno, de 1996 a 2001.
“Estoy especialmente alarmado de ver que las promesas hechas a las mujeres y niñas de Afganistán por los talibanes han sido rotas”, dijo el secretario general de la ONU a periodistas.
La vuelta de los talibanes al poder es “una realidad que debemos tener en cuenta. Lo más importante ahora es interactuar con ellos”, declaró el martes Mutlaq al-Qahtani, enviado especial del ministerio catarí de Relaciones Exteriores, esquivando una cuestión sobre bajo qué circunstancias podría reconocer el gobierno de Catar a los talibanes.
El responsable hizo estas declaraciones durante la apertura del Global Security Forum, un evento que tiene lugar en Doha al margen de los diálogos entre europeos, estadounidenses y talibanes.
“La prioridad ahora es la situación humanitaria, la educación y la libre circulación” de personas que deseen dejar Afganistán, añadió.
El ascenso al poder de los talibanes conllevó la evacuación de más de 100.000 personas de Afganistán que temían ser víctimas de abusos o de actos de venganza por parte del nuevo gobierno.
(Con información de AFP)
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