
Tras el cierre de urnas en Israel, los primeros sondeos indican que no habría un claro ganador en los cuartos comicios que se celebran en el país en los últimos dos años. De acuerdo a los boca de urna, el partido Likud, del primer ministro Benjamin Netanyahu, obtiene el mayor número de escaños. Sin embargo, no tendría garantizada la mayoría de gobierno.
Las proyecciones iniciales de las tres principales emisoras de Israel dan al Likud entre 31 y 33 escaños de los 120 miembros de la Knesset (Parlamento), superando ampliamente a su rival más cercano, Yesh Atid, un partido centrista que, según las proyecciones, obtendría entre 16 y 18 escaños.
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Tras conocerse las primeras proyecciones, Netanyahu indicó que las elecciones legislativas israelíes otorgaron “una inmensa victoria para la derecha”. “Ciudadanos de Israel, ¡gracias! Ustedes dieron una inmensa victoria para la derecha y para el Likud bajo mi dirección (...) Es evidente que una mayoría aplastante de ciudadanos israelíes es de derechas y quieren un gobierno de derechas, fuerte y estable”, señaló el primer ministro en sus redes sociales.
Los israelíes votaron tras semanas de una progresiva reapertura económica, con más de la mitad de la población vacunada, lo que ha devuelto la sensación de normalidad a las calles.
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Los acuerdos de normalización de relaciones de Israel con cuatro países árabes -Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán (éste a falta del acuerdo definitivo)- es otro de los logros electorales con las que Netanyahu aspira a prolongar un mandato que renueva consecutivamente desde 2009.
Tiene asegurados sus tradicionales socios ultraortodoxos -Shas y Judaísmo Unido de la Torá- y la extrema derecha del Partido Sionista Religioso, de fuerte retórica racista, liderada por Bezalel Smotrich. Este respaldo le permitiría al Likud alcanzar 53 o 54 escaños. No obstante, se necesitan 61 bancas para obtener la mayoría en el Parlamento.
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El principal rival para disputar la jefatura de Gobierno a Netanyahu es el centrista Yair Lapid, de Yesh Atid, pero con una estimación de entre 16 y 19 escaños necesitaría sumar el resto de listas que se presentan para desbancar a Netanyahu, como Gideón Saar, quien abandonó el Likud para crear Nueva Esperanza, que tiene una previsión de 9 escaños.
El primer ministro podría, no obstante, formar una coalición mayoritaria de derechas con el apoyo del líder conservador radical Naftali Bennett, que se haría con unos siete u ocho escaños, según los sondeos.
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Bennett, crítico con la gestión del primer ministro, firmó el domingo una declaración en la que asegura que no formará parte de un gobierno de Lapid, pero sin decir si se unirá a uno con Netanyahu. “Sólo haré lo que sea bueno para el Estado de Israel”, sostuvo el actual ministro de Defensa israelí.
“Si Bennett se une a su coalición, Netanyahu está más cerca que nunca de tener un gobierno estrecho que incluya a los elementos más extremos de la sociedad israelí”, dijo Yohanan Plesner, presidente del think-tank Israel Democracy Institute, tras conocerse los resultados provisionales.
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Por su parte, el centrista Azul y Blanco de Beny Gantz, y el izquierdista Meretz, que luchaban por pasar el umbral electoral, obtendrían entre 7-8 escaños y 6-7, respectivamente. La Lista Unida árabe perdería escaños hasta situarse en los 8 o 9 diputados; y la islamista Raam, que se separó de la coalición no supera el umbral electoral.
El ultraderechista y laico Israel Nuestro Hogar, liderado por Avigdor Liberman, y opuesto a negociar con Netanyahu, conseguiría una representación de entre 6 y 8 diputados.
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Si Netanyahu no puede llegar a un acuerdo con Bennett y sus oponentes no pueden unirse, es posible que se celebren unas quintas elecciones.
La participación dos horas antes del cierre de las urnas fue del 60,9%, casi cinco puntos porcentuales menos que en las anteriores elecciones del año pasado. En total, 6.578.084 israelíes mayores de 18 años estaban llamados a votar en 13.685 centros de votación.
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Netanyahu, de 71 años, es el primer ministro israelí que más tiempo lleva en el cargo, pero su incapacidad para formar una mayoría de gobierno ha sumido al país en un bloqueo político.
El primer ministro está siendo juzgado por cargos de corrupción, acusaciones que él niega, pero que han contribuido a alimentar un movimiento de protesta con concentraciones semanales ante su residencia en Jerusalén.
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Si bien ha dicho que no bloqueará el juicio y que espera ser exonerado, sus críticos sospechan que si logra formar gobierno, podría buscar una acción parlamentaria para retrasar o terminar el proceso.
El día de las elecciones, militantes palestinos dispararon un cohete desde Gaza hacia Beersheba, poco después de que Netanyahu visitara la ciudad del sur.
El ejército dijo que “se disparó un proyectil desde la Franja de Gaza hacia territorio israelí”, y una portavoz dijo que el cohete impactó en un campo abierto, en el primer ataque de este tipo desde enero. Por el momento no hubo informes inmediatos de daños o lesiones.
Con información de AFP y EFE
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