
Lo peor de la pandemia de coronavirus puede haber quedado atrás para China, al menos si se aceptan las siempre sospechosas estadísticas oficiales del régimen. Lo que no pasó y le va a costar mucho superar es el enorme desprestigio que esta crisis le trajo. Es cierto que la imagen del país y de Xi Jinping entre los habitantes de los países más desarrollados del mundo ya venía en baja, pero su mala gestión de un brote que comenzó en su territorio y que de allí se propagó por todo el planeta parecen haberle asestado un muy duro golpe a su credibilidad en el orden internacional.
El Pew Research Center, uno de los think tanks de opinión pública más prestigiosos del mundo, publicó este martes un informe actualizado sobre lo que piensan acerca de China quienes viven en las economías más avanzadas. Los resultados son verdaderamente alarmantes para Beijing.
En Estados Unidos, por ejemplo, se duplicó entre 2005 y 2020 la proporción de personas que tienen una opinión algo o muy desfavorable sobre China: pasó de 35% a 73 por ciento. Se podría argumentar que esto se debe a la rivalidad de Washington con Beijing, pero es un fenómeno generalizado. Apenas inferior fue el alza del rechazo en Alemania, por ejemplo, donde pasó de 37% a 71 por ciento. O en Francia, donde trepó de 42% a 70 por ciento. En otros lugares, como España, directamente se triplicó la desaprobación, que fue de 21% a 63% en el período. Y en el Reino Unido se cuadruplicó: de 16% a 74 por ciento.
Lo interesante es que es algo que atraviesa a todas las regiones del mundo. En América está el caso de los canadienses, entre los cuales, las opiniones negativas sobre China pasaron del 27% al 73 por ciento. En Oceanía está el ejemplo de Australia, donde el rechazo trepó increíblemente en los últimos años: de 32% en 2017 a 81% en 2020. Pero también se ve en Asia. En Corea del Sur, trepó de 31% a 76 por ciento entre 2005 y 2020; y en Japón, de 42% a 86 por ciento.
Es evidente que esta animadversión no es contra la sociedad ni contra la cultura china, sino contra las políticas promovidas por su gobierno. Es lo que demuestra el Pew Research Center al preguntar cuánta confianza tienen los habitantes de los países desarrollados en que Xi Jinping pueda hacer lo correcto en los asuntos globales. En casi todas estas naciones se derrumbó.
El 77% de los estadounidenses tienen poca o nula confianza en el presidente chino, cuando hasta el año pasado eran el 50 por ciento. En Alemania, donde la imagen negativa de Xi era incluso más alta que en Estados Unidos (61%), trepó ahora al 78 por ciento. En Francia, donde ya era muy elevada la desconfianza (69%), subió a 80 por ciento. En El Reino Unido, donde en 2018 era bastante más baja (49%) escaló este año hasta el 76 por ciento.
Nuevamente, lo que se ve en esta pregunta es que quienes más cerca están de China son los que peor imagen tienen del régimen. En Japón, la desconfianza llega al 84%, y en Corea, al 83 por ciento. En Australia, donde estaba en el orden del 47% en 2018, creció hasta el 79% en 2020, de la mando de una inquietud creciente por el avance chino sobre el Pacífico Sur.
Más allá de que la vocación expansiva de China en materia geopolítica es una de las fuentes de un rechazo que venía en aumento, es indudable que la respuesta de Beijing ante la pandemia de coronavirus terminó de agravar el enojo de buena parte del mundo. Cuando se les pregunta a los ciudadanos de los países más avanzados qué piensan de lo hecho por China ante el brote de coronavirus, la contestación es casi unánimemente negativa.
En los Estados Unidos, el 64% de las personas considera que China hizo mal las cosas. En Australia, lo piensa el 73 por ciento. En algunos países europeos son algo más indulgentes. En Italia, el 49% cree que la respuesta china fue mala; en España, el 50%; en Francia, el 54%; Alemania, el 56%; y en el Reino Unido, el 60 por ciento. Pero en el norte del continente son bastante más críticos: en Suecia, que siguió un enfoque muy diferente al resto de Europa y del mundo para lidiar con el COVID-19, el 65% opina que la respuesta fue negativa; en Dinamarca, el 72 por ciento.
Pero otra vez se ve que nadie cuestiona tanto a China como sus vecinos. En Japón, el 79% considera que China actuó mal y solo el 16% que respondió adecuadamente. En Corea del Sur, el 79% dice que estuvo mal y apenas el 20% que estuvo bien. Es entendible, porque fueron dos de los primeros países en tener brotes cuando el virus salió de China, y demostraron que era perfectamente posible hacer las cosas de una manera transparente, y con resultados muy superiores.
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