
La peritonitis infecciosa felina, conocida como PIF, es una enfermedad grave que afecta a los gatos.
Es causada por un coronavirus que está emparentado con el virus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19 en los seres humanos y que generó una crisis global en 2020.
Aunque la PIF solo afecta a los gatos, su forma de actuar y los daños que produce en el cuerpo se parecen mucho a los que provoca el SARS-CoV-2, especialmente cuando una persona sufre problemas por mucho tiempo después de la infección. Una condición que se conoce como “COVID prolongado”.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Davis, Estados Unidos estudió la infección en gatos con PIF y evaluó un tratamiento con buenos resultados. El trabajo se publicó en la revista Stem Cells Translational Medicine.
Consideran que los resultados pueden aportar nuevas ideas para tratar enfermedades como COVID prolongado.
En diálogo con Infobae, el médico Luis Cámera, que forma parte de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Medicina y participó en la elaboración de pautas para la atención del COVID prolongado, opinó tras leer el estudio: “La infección en los gatos es bastante similar a lo que pasa en algunas personas después de tener el coronavirus. Sin dudas, este trabajo podría servir en el futuro para dar más pistas sobre la inflamación crónica que puede generarse con el COVID”.
Cuáles son los síntomas de PIF en gatos

Los síntomas de la peritonitis infecciosa felina (PIF) en los gatos incluyen fiebre persistente, inflamación generalizada, problemas en varios órganos y una disminución significativa de células inmunitarias.
La enfermedad puede presentarse en dos formas: la húmeda, donde se acumula líquido en el abdomen o el pecho, y la seca, donde no hay acumulación de líquido pero igualmente hay afectación inflamatoria de órganos.
Ambos tipos provocan malestar general y complicaciones que afectan gravemente la salud del animal.

La infección PIF ataca principalmente el sistema inmunitario de los gatos. Muchas veces provoca una inflamación muy fuerte en todo el cuerpo y puede agotar las defensas naturales.
Algo similar ocurre en el COVID prolongado, cuando las personas sienten que nunca se recuperan y su sistema inmune sigue funcionando de forma irregular. Esto hizo que un equipo de investigación quiera mirar de cerca las similitudes entre ambas enfermedades.
En qué consistió el nuevo estudio

El proyecto fue liderado por Amir Kol, quien trabajó con especialistas en veterinaria y enfermedades infecciosas. Contaron con apoyo de los Institutos Nacionales de Salud y el Centro para la Salud de Animales de Compañía de la Universidad de California en Davis.
La peritonitis infecciosa felina es una enfermedad que se detecta mayormente en gatos jóvenes que viven en refugios o criaderos.
El objetivo del nuevo estudio fue descubrir si, al combinar fármacos antivirales con una terapia celular, se podía ayudar a que el sistema inmunitario de los gatos con PIF se recupere por completo y deje de trabajar en exceso después de eliminar el virus.
Kol detalló a la Agencia Sinc: “Aunque se trate la infección con antivirales, a menudo el sistema inmunitario no vuelve a la normalidad o a donde estaba antes de la infección”.
Por eso, diseñaron un ensayo para comparar los resultados entre gatos tratados con solo antivirales y otros que recibieron también infusiones de células llamadas “estromales mesenquimales”, que ayudan a reparar y regular el sistema inmune.
En qué consiste el potencial tratamiento

El tratamiento que evaluaron consiste en usar un antiviral llamado GS-441524, que elimina el coronavirus felino, y combinarlo con infusiones de células estromales mesenquimales.
Se trata de células madre adultas que se encuentran en tejidos como la médula ósea y pueden transformarse en diferentes tipos de células, además de controlar la inflamación.
En el estudio, todos los gatos a los que se aplicó el antiviral se curaron, pero solo los que también recibieron células mesenquimales mostraron una recuperación clara del sistema inmunitario.
Descubrieron que los gatos tratados tenían menos células T y B demasiado activas (que pueden causar que el sistema inmune se descontrole) y más células T reguladoras (que ayudan a calmar el sistema inmune).
Además, las pruebas demostraron que esa estrategia ayuda a que las defensas agotadas se fortalezcan y quizás formen una memoria protectora, algo que es esencial para evitar recaídas o problemas crónicos más adelante.

Sobre los riesgos del tratamiento, el equipo comprobó que resultó seguro y sin efectos secundarios graves.
De acuerdo con el doctor Kol, la experiencia con la terapia en desarrollo para gatos con PIF ofrece esperanza para entender mejor y diseñar terapias que ayuden a quienes sufren los efectos largos del coronavirus en las personas.
“Es importante entender que muchas mascotas sufren enfermedades que se parecen a las humanas”, dijo Kol. “La medicina veterinaria es una plataforma maravillosa para realizar ciencia traslacional que ayude tanto a las mascotas como a los humanos”, añadió.
Al ser consultada por Infobae, Ana Bratanich, docente e investigadora en virología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires, comentó: “El coronavirus que puede producir la peritonitis infecciosa felina puede estar presentes en muchos animales sin dar síntomas. Pero no en todos genera la peritonitis. Hasta ahora el antiviral que se usó en uno de los grupos del nuevo estudio ya se usa con buenos resultados. Habría que hacer más investigaciones para tener más pruebas de eficacia y seguridad para sumar la terapia celular y reducir la inflamación generalizada”.
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