
Los organismos genéticamente modificados (OGM) estuvieron en el centro de la controversia alimentaria durante décadas. Mientras algunos especialistas los ven como una innovación clave para la seguridad alimentaria, otros advierten sobre posibles riesgos para la salud y el medio ambiente. El portal The Washington Post publicó un informe sobre las diferentes perspectivas.
Actualmente, la evidencia científica indica que los OGM no representan un peligro directo para la salud humana. Sin embargo, lo que genera preocupación es el uso creciente de herbicidas en cultivos modificados, especialmente el glifosato, un compuesto clasificado como “probable carcinógeno” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Bajo este contexto, resulta crucial comprender qué son los OGM y qué impacto pueden tener en grupos vulnerables.

¿Qué son los organismos genéticamente modificados?
Los OGM son organismos cuyo ADN fueron alterados con el fin de mejorar ciertas características, como la resistencia a plagas o la tolerancia a herbicidas. Aunque la ingeniería genética moderna aceleró este proceso, la manipulación de cultivos no es un concepto nuevo. Durante miles de años, los agricultores practicaron la selección artificial para mejorar los rendimientos y características de las plantas.
Un ejemplo claro de este proceso es la berenjena, que originalmente tenía forma de pequeño fruto blanco ovalado, pero fue modificada con el tiempo hasta alcanzar su apariencia actual. No obstante, a diferencia de la selección tradicional, la biotecnología permite insertar genes de otros organismos en un cultivo de manera precisa y controlada.
OGM y el uso de herbicidas
Uno de los principales argumentos en contra de los OGM no está relacionado con la modificación genética en sí, sino con el impacto ambiental y sanitario del modelo agrícola que los acompaña. En Estados Unidos, los cultivos transgénicos más extendidos, como la soja y el maíz, fueron diseñados para resistir el glifosato, un herbicida ampliamente utilizado por la agricultura moderna.
El problema radica en que esta resistencia permitió un aumento sostenido en el uso del químico. Como resultado, una investigación detectó residuos de glifosato en granos destinados al consumo humano y en algunas fuentes de agua potable. Aunque la relación entre la exposición al glifosato y el cáncer sigue siendo objeto de debate, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó este compuesto como un “probable cancerígeno” para los humanos.

¿Los OGM son perjudiciales para la salud?
Hasta el momento, la evidencia científica no encontró pruebas concluyentes de que los OGM representen un riesgo directo para la salud humana. Un informe de la Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos, basado en el análisis de más de 900 estudios, no encontró relación entre el consumo de OGM y enfermedades como el cáncer.
Por su parte, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos realizó un estudio con más de 10.000 muestras de alimentos y concluyó que más del 99% de ellos contenían niveles de pesticidas muy por debajo de los límites establecidos por la Agencia de Protección Ambiental. Sin ambargo, aunque estos resultados son tranquilizadores, la comunidad científica sigue investigando los efectos acumulativos de estos compuestos en la salud humana.
Grupos de mayor vulnerabilidad
Un análisis publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) trabajó con registros de nacimientos rurales en Estados Unidos desde 1990. Los investigadores de la Universidad de Oregón encontraron que los bebés con mayor exposición al glifosato presentaban menor peso al nacer, especialmente en las regiones agrícolas del sur y medio oeste del país.
Otro estudio realizado en Puerto Rico, que evaluó muestras de orina de 250 mujeres embarazadas, reveló que aquellas con mayor presencia de glifosato tenían un 35% más de probabilidades de tener un parto prematuro. Estos hallazgos llevaron que algunos expertos recomienden una reducción en el consumo de alimentos con alto contenido de ingredientes derivados de OGM.

Cómo identificar alimentos con OGM
Para los consumidores que desean evitar los OGM, la forma más sencilla de identificarlos es a través de las etiquetas en los productos. Además, algunos productos llevan etiquetas específicas que indican que fueron verificados por organizaciones que certifican la ausencia de modificaciones genéticas.
Desde el punto de vista nutricional, no existen diferencias significativas entre los alimentos OGM y sus versiones orgánicas. Además de que los estudios no demostraron beneficios concretos en la salud de adultos por el consumo exclusivo de productos orgánicos.
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