
El ejemplar de araña venenosa que causó la muerte una beba de un año y medio, ocurrida en un centro de salud de la ciudad de Junín, provincia de Buenos Aires, era de la especie de las Loxosceles. Por su nombre popular es conocida como “araña de rincón”, “violinista” o “araña de pared”.
Se trata de un tipo de araña de un tamaño pequeño, que huye de la luz y es de coloración marrón. Se la llama “araña violinista” por su similitud a la figura de un violín que posee en su cefalotórax. Existe un suero específico que puede actuar efectivamente contra la picadura de la especie Loxosceles laeta, cuya tela es muy blanca y algodonosa. Se la puede encontrar normalmente en las viviendas detrás de muebles o cuadros.
Consultado por Infobae, el doctor Francisco Dadic, médico especialista en medicina interna y toxicólogo del Hospital Durand y director de Toxicología Hoy, dijo que “la araña del rincón está en los lugares oscuros y cerrados y en las paredes generalmente. Por eso, hay que tener cuidado en no meter las manos en ese tipo de lugares donde pueden habitar este tipo de arañas. La mordedura se produce por aplastamiento porque la araña es apretada por la mano o por el cuerpo”.

El temperamento de la araña no es agresivo: no pica excepto cuando es apretada o aprisionada contra el cuerpo, por encontrarse en la vestimenta, ropa de cama, de baño o en el calzado. Ante la mordedura de una araña, hay que consultar a una guardia médica.
“Hay que ir a consultar a un centro de salud ante la mordedura de cualquier araña. Porque puede ser venenosa como Loxosceles. También la araña viuda negra o la araña bananera son venenosas. En cambio, hay otras que solo producen una inflamación local. Ante la duda, conviene consultar siempre para que un profesional de la salud pueda indicar los pasos a seguir”, afirmó Dadic. Si se diagnostica que hubo una mordedura por Loxosceles, el paciente debe recibir un antiveneno específico.
La mordedura de la araña Loxosceles tiene tres formas de presentación en el organismo humano. Le llaman “loxoscelismo”. “Una forma de presentación clínica es cutánea. Se da en el 98% de los casos: la araña mete un veneno a través de la mordedura que produce una necrosis en los tejidos que lleva a una lesión que es de difícil reversión. Otra forma de mordedura es cutánea-edematosa, en la cara o en otras zonas del cuerpo. La tercera forma es más grave, en la que puede haber hemorragias e insuficiencia renal. Se conoce como cutánea vícero-hemolítica”, contó el doctor Dadic. Según el ANLIS/Malbrán esa forma grave puede tener una mortalidad cercana al 17% de los casos.
En cuanto a la especie de araña Loxosceles, tiene 6 ojos de coloración blanquecina u oscura, dispuestos en 3 pares distribuidos en forma de “V”. Es un criterio práctico que permite diferenciarla de otras arañas domésticas que se suelen encontrar en el interior o en la proximidad de la vivienda humana, ya que casi todas estas poseen 4 pares de ojos.

A principios del 2020, hubo una mordedura de araña que dejó en terapia intensiva a una nena de 3 años oriunda de Bahía Blanca. Sus padres se dieron cuenta cuando notaron un hematoma en el ombligo, producto de una picadura. La llevaron inmediatamente al hospital local. Eso permitió que los médicos le suministraran el antídoto y fuera derivada al Hospital Penna de la Ciudad de Buenos Aires.
En setiembre pasado, la mordedura de una araña Loxosceles mató a un hombre de 52 años, Gustavo Occelli, en la localidad de Benavídez, partido de Tigre. Según sus familiares, comenzó a sentir “fiebre alta, decaimiento, nauseas, escalofríos y una lesión necrótica en su mano”. Según contaron sus familiares, durante la consulta médica le dijeron que seguramente había sido una araña y le dieron un antibiótico. El hombre sufrió una necrosis en su mano y luego una falla multiorgánica que derivó en su muerte tres días después.
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