Le digo una cifra para recordar. Hay 7 millones de muertes súbitas por año en el mundo. En Argentina, hay 40 mil paros cardíacos y 30 mil muertes súbitas por año.
La historia nos cuenta que Beltrán Bombau, de 14 años, estaba haciendo cross country en un lugar de actividades físicas de esta capital y tiene un paro cardíaco. Pese a que a 70 metros había un desfibrilador, el chico fallece. Porque nadie lo sabía, y nadie lo llegó a usar.
Su padre está haciendo una campaña, en este momento, en la que detalla qué es lo que uno tiene que saber frente a un paro cardiaco.
Frente a un paro cardíaco, lo primero que uno debe hacer es llamar a la ambulancia. Es decir llamar al 911 o al 107, dependiendo en qué provincia se encuentre. Si no está solo, hacer que alguien. Es decirle: “Vos, llamás”, indicándole a una persona. Tiene que ser una cosa muy específica, quién tiene que llamar.

Después, se le hace masaje cardíaco. Para el masaje cardíaco, yo le sugiero, que haga alguno de los cursos que permanentemente se están brindando, pero que se deberían hacer mucho más.
Según el Ministerio de Salud, “la Reanimación Cardiopulmonar (RCP) es una maniobra de emergencia. Consiste en aplicar presión rítmica sobre el pecho de una persona que haya sufrido un paro cardiorrespiratorio para que el oxígeno pueda seguir llegando a sus órganos vitales. El inicio inmediato de la RCP por parte de alguien entrenado, aunque no sea un profesional, puede aumentar en un 40% las posibilidades de supervivencia de los afectados”.
Asimismo, señalaron que el ataque cardíaco (también denominado como cuadro coronario agudo) “se produce cuando una de las arterias que irrigan al corazón sufre una brusca obstrucción que impide la llegada de sangre oxigenada a una porción del mismo. Sin oxígeno, el músculo comienza a morirse y esto provoca dolor y otros síntomas”.
Entre los síntomas enumerados por la cartera sanitaria argentina se enumeran: sensación desagradable de opresión, dolor en el pecho persistente que se extiende hacia los hombros, el cuello, mandíbula y los brazos; malestar torácico acompañado de vahídos, desvanecimiento, sudoración, náuseas o falta de aire. “No todos estos síntomas están presentes siempre en un ataque cardíaco. Si se advierte uno o varios de ellos, es necesario buscar ayuda de inmediato”, alertaron. Al tiempo que aconsejaron que “la persona afectada debe sentarse o acostarse. Si las señales persisten, llamar a emergencias. Si no es posible, es necesario acudir al hospital más cercano”.
Es más, según destacaron desde la página oficial, en caso de no saber cómo hacer las respiraciones boca a boca o, en su defecto, no querer realizarlo, se debe comenzar de todos modos con la RCP. “Si no respira o la respiración no es normal (jadea/boquea) comience con la RCP. Las compresiones torácicas son más importantes que la respiración, y están destinadas a generar circulación artificial de la sangre”. Cuando se realizan “en forma rítmica y sostenida sobre el esternón en el centro del tórax, se comprime el corazón contra la columna vertebral y se lo obliga a bombear sangre. Se deben realizar treinta compresiones (30) con un ritmo de, al menos, 100 por minuto”.

Y, finalmente, si aparece el cardiodesfibrilador, ahí uno lo utiliza sabiendo que es un aparato. Y que es el propio aparato están todas las instrucciones para que lo pueda utilizar una persona que no tenga la menor idea, porque, incluso, hasta el propio aparato le va diciendo qué tiene que hacer. El asunto es saber a dónde está y saber cómo tiene que abrirlo, cómo tiene que retirarlo y cómo tiene que usarlo.
Lo ideal sería que todos estuviéramos entrenados en RCP, en resucitación cardiopulmonar, y en el uso del desfibrilador. Por eso, depende de que se reglamente la ley para que la gente sepa cómo hacer, que se eduque al público y que la gente no tenga miedo de meterse con alguien que ha tenido un accidente de ese tipo porque no va a tener ninguna consecuencia legal. Porque a veces la gente dice no te metas porque después te metes en problemas. No, porque uno está tratando de salvarle la vida a una persona y tiene el 70 por ciento de posibilidades de salvársela.
Pero, independientemente de lo que pueda pasar, mi recordatorio respecto al corazón es que usted cuide su corazón. Acá siempre hablamos de eso, porque si usted lo cuida le va a durar toda la vida y si no lo cuida también nos va a durar, pero menos tiempo.
*El doctor Alberto Cormillot es un reconocido médico argentino especialista en obesidad, educador para la salud, escritor y conferencista. Fundó y dirige la Clínica de Nutrición y Salud que lleva su nombre, Dieta Club, la Fundación ALCO (Anónimos Luchadores Contra la Obesidad) y el Instituto Argentino de Nutrición, desde donde asesora a industrias para la elaboración de productos dietéticos y saludables.
* Realización: Gastón Taylor y Alejandro Beltrame / Edición: Facundo Madero / Producción: Dolores Ferrer Novotný
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