
La mayoría de las personas que tienen la enfermedad COVID-19 se recuperan completamente, pero aproximadamente el 10%-20% de las personas experimentan una variedad de efectos a medio y largo plazo después de recuperarse de la fase aguda de la infección y se conocen como “Post COVID-19 o “COVID largo”. En España, un estudio científico se enfocó en las personas que padecen dolor de cabeza persistente después de la infección por el coronavirus.
El trabajo fue realizado por integrantes del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología y encontró que cerca del 20% de los pacientes que presentaron dolor de cabeza durante la fase aguda de COVID-19 desarrollan una cefalea crónica diaria. Fue publicado en la revista Cephalalgia, que es la publicación oficial de la Sociedad Internacional de Cefaleas, y difundido a través de un webinar para profesionales de la salud.
Los investigadores siguieron la evolución de más de 900 pacientes que tuvieron COVID-19 y que padecieron dolor de cabeza como síntoma de la enfermedad. De todos los pacientes que se incluyeron en el estudio, cerca de la mitad no tenían antecedentes previos de cefalea, y aunque la media de duración del dolor de cabeza fue de 2 semanas, en aproximadamente una quinta parte de los pacientes se volvió persistente y siguió un patrón diario crónico: en el 19% de los pacientes la cefalea persistía a los 3 meses y en el 16% el dolor de cabeza persistía a los 9 meses.

Además, los investigadores encontraron que la intensidad del dolor de cabeza durante la fase aguda de la COVID-19 se asoció con una duración más prolongada de la cefalea. “Observamos que, en los casos en que el dolor de cabeza persiste después de 2 meses, es bastante probable que permanezca presente a lo largo del tiempo.
También encontraron que, cuando el dolor de cabeza persiste durante un mes, existe un 50% de probabilidades de que el dolor de cabeza siga presente 9 meses después. Esto muestra la importancia de la pronta evaluación de pacientes con dolor de cabeza persistente después de padecer COVID-19″, explicó Jesús Porta Etessam, coautor del estudio y Vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología.
“Desde nuestra Sociedad estamos convencidos de que, si en estos pacientes se abordara correctamente este síntoma desde el inicio, se evitarían muchos de los problemas de cronificación de esta enfermedad. En todo caso, al día de hoy, no existen terapias específicas, por lo que la mayoría de los médicos tratan el dolor de cabeza PostCOVID-19 basándose en la similitud de los síntomas con otras cefaleas primarias”, señaló otra coautora del estudio, Patricia Pozo Rosich.
La experta hizo un llamado a que se necesita más investigación sobre el impacto de la infección y el dolor de cabeza. “Teniendo en cuenta el impacto del dolor de cabeza en la calidad de vida de los pacientes, se necesita urgentemente realizar estudios controlados de posibles tratamientos y de su efectividad”, afirmó.
El trabajo reveló también que, con mayor frecuencia, los pacientes con cefalea persistente a los 9 meses tienen un dolor de cabeza con características similares a la migraña. Además, los pacientes con cefalea persistente después de 9 meses son en gran parte personas mayores, más frecuentemente mujeres, que con menos frecuencia habían padecido neumonía durante la COVID-19, y cuyo dolor de cabeza tiene una intensidad algo más leve, es palpitante, va acompañado de fotofobia y/o fonofobia y empeora con la actividad física.

El trabajo se hizo con pacientes de seis hospitales españoles. Siguieron la evolución durante nueve meses. Consultada por Infobae María Teresa Goicochea, jefa del Servicio de Cefales del Fleni en Argentina, valoró la contribución del estudio realizado en España. “El trabajo publicado en Cephalalgia aporta resultados de seguimiento a pacientes que permiten considerar que las personas que tienen dolor de cabeza durante la fase aguda del COVID-19 pueden estar en mayor riesgo de desarrollar cefaleas persistentes después de la recuperación. Ese riesgo debería ser tenido en cuenta por los pacientes y por la comunidad médica para que el tratamiento del dolor de cabeza después de la infección puede ser ofrecido de manera oportuna”.
También la doctora Goicochea señaló que las personas que han tenido cefaleas y migraña antes de adquirir la infección por el coronavirus tienen más riesgo si volver a tener esos trastornos. “Su cerebro tiene más hipersensibilidad y aumenta el riesgo de sufrir dolores más persistentes”, afirmó.
Si una persona tuvo COVID-19 y empieza a sentir dolor de cabeza durante varios días, se puede tomar un analgésico y llevar un registro del día en que sintió el problema, recomendó la doctora Goicochea. “Si los dolores de cabeza persisten con alta frecuencia (15 ó más días dentro de los dos meses posteriores al COVID-19, se debería hacer una consulta médica -aconsejó-. En la consulta, se hace una evaluación y se puede indicar un tratamiento personalizado para el paciente”.

En tanto, Emad Estemalik, especialista en cefaleas de la Clínica Cleveland de los Estados Unidos, opinó que se pueden consumir un analgésico si se tiene un dolor de cabeza después del COVID-19. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si un medicamento de venta libre no ofrece el alivio habitual, se debería considerar como una señal. “Es entonces cuando debes acudir al médico de cabecera para abordar realmente el problema”, dijo Estemalik.
Para el especialista estadounidense, la prevención para evitar el dolor de cabeza después del COVID-19 es vacunarse. “La vacunación reduce la posibilidad de contraer la infección, y también tiene un efecto increíble de reducción de la enfermedad grave y de los síntomas a largo plazo, incluso si se contrae”, afirmó Estemalik. “Es lo mejor que se puede hacer para evitar el virus y lo que implica”.
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