
Este lunes, la Comisión de Fiscales Anticorrupción de Bolivia imputó formalmente por terrorismo al ex presidente de Bolivia, Evo Morales y pidió su detención preventiva.
La causa se sustenta en una serie de audios en los que una voz, que se comprobó pertenece al ex mandatario, instruye a un dirigente cocalero a bloquear caminos e interrumpir el suministro de alimentos a distintas ciudades en el marco de los disturbios sociales catalizados por las elecciones fraudulentas en el país.
Los audios habían sido difundidos en noviembre pasado por Arturo Murillo, ministro del Gobierno interino. Allí, Evo Morales, en ese momento en México, organizaba el bloqueo a La Paz.
En la conversación, el ex presidente boliviano explicaba al dirigente campesino, identificado como Faustino Yucra Yarwui, cómo realizar el cerco sobre la capital del país.
“Hermano, que no entre comida a las ciudades. Vamos a bloquear, cerco de verdad. Son las mismas de cuando me han expulsado del Congreso el 2002. Tal vez ocupé el mismo terreno, lo mínimo Cochabamba y La Paz. Bloquearon, y ahora me expulsan de Bolivia y hay bloqueo hasta ganar, hermano”, le dice Evo a Yucra.
“Dividan el sindicato en cuatro o cinco grupos, así es para mucho tiempo. Si uno se concentra, se cansa, la gente abandona, pero si son grupos, grupos, se turnan, vamos a aguantar el bloqueo (…) Si la Asamblea rechaza mi renuncia, voy a intentar como sea volver, aunque me detengan”, agrega el líder del Movimiento al Socialismo (MAS).

Tras conocerse el contenido de esta conversación, Murillo aseguró que el ex presidente boliviano incurría en delitos de lesa humanidad y terrorismo, motivo por el cual gobierno de Jeanine Áñez presentó una demanda contra el ex mandatario.
En diciembre, la Justicia boliviana ya había pedido la aprehensión de Morales, que para entonces había recibido asilo en Argentina por parte del flamante presidente Alberto Fernández.
Ahora los fiscales imputaron formalmente a Morales luego de que las pericias confirmaran que es su voz la que se oye en la conversación.

La crisis boliviana se desató tras las elecciones presidenciales, en las que Evo Morales proclamó su victoria pero la oposición denunció un “fraude gigantesco”. La Organización de Estados Americanos (OEA) hizo una auditoría del proceso electoral en la que halló “irregularidades”.
Morales dimitió el pasado 10 de noviembre y huyó a México. Áñez, segunda vicepresidenta del Senado, se proclamó presidenta interina para llenar el vacío de poder dejado por el antiguo mandatario y la renuncia de otros altos cargos
Mientras Morales permanece en Argentina, donde el gobierno ya ha dicho que no lo entregará a la justicia boliviana, el gobierno interino convocó a nuevas elecciones, que en principio se iban a realizar en mayo pero fueron postergadas para el 6 de septiembre por la pandemia de coronavirus.
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