Agregar Infobae enGoogle

Tailandia saca la alfombra roja para recibir al líder golpista birmano

Guardar

Bangkok, 5 ago (EFE).- Tailandia recibirá este jueves con honores al líder golpista birmano, Min Aung Hlaing, en un espaldarazo a la campaña de legitimación del régimen militar de Birmania (Myanmar), que esta semana difundió imágenes de la exdirigente democrática Aung San Suu Kyi para aliviar la presión internacional.

Min Aung Hlaing, jefe del Ejército en el golpe de Estado de 2021 y con varias causas judiciales pendientes, encabezó la junta castrense enrocada en el poder hasta este abril, cuando un Parlamento copado por militares lo nombró presidente del país tras unas elecciones sin oposición y ampliamente cuestionadas.

PUBLICIDAD

A su llegada a Bangkok, una alfombra roja esperará al general birmano en la Casa de Gobierno, donde el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, flanqueado por la Guardia Real, lo recibirá en una ceremonia oficial antes de mantener conversaciones bilaterales sobre cooperación "en asuntos de interés mutuo" e inaugurar un foro empresarial, según el Ejecutivo tailandés.

En paralelo, se prevé que manifestantes opositores al Gobierno militar protesten por la visita ante las oficinas de Naciones Unidas en la capital.

La pompa con la que Tailandia -que, según la ONU, acoge a más de 80.000 refugiados birmanos, muchos de ellos exiliados tras el golpe- recibirá a Min Aung Hlaing refleja el desmarque de Bangkok respecto a la postura oficial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), más cautelosa en el restablecimiento de relaciones con el régimen.

PUBLICIDAD

Después de vetar al país de los encuentros de mayor nivel tras la asonada dada la falta de avances hacia la paz, la ASEAN emprendió recientemente un acercamiento al Gobierno militar, justificado como otro esfuerzo por alcanzar el cese de la violencia en un país sumido en décadas de conflicto.

Sin embargo, el camino hacia ese objetivo podría estancarse "aún más" a cuenta de Tailandia si hace que el régimen militar adopte "una postura inflexible", asegura a EFE Morgan Michaels, investigador en Seguridad y Defensa para Sudeste Asiático del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).

La crisis birmana se agravó con la asonada de 2021, que acabó con una década de apertura democrática y desencadenó una espiral de violencia, dejando el poder en manos del Ejército, encabezado por Min Aung Hlaing hasta antes de ser nombrado presidente.

Desde la sublevación, que derivó en el arresto aún vigente de la nobel del la paz Aung San Suu Kyi, el régimen ha afrontado sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros, y un creciente aislamiento internacional, aunque mantiene un puñado de apoyos de socios como China y Rusia.

"El Gobierno tailandés debe poner fin a su complicidad en los crímenes internacionales de la junta militar de Birmania", denunció esta semana el colectivo de activistas Justice For Myanmar en un comunicado.

El general tiene causas judiciales abiertas por su presunto papel en la campaña militar contra la minoría étnica musulmana rohinyá en 2017.

La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) solicitó en 2024 una orden de arresto contra él al considerar que tiene "responsabilidad penal" por dicha campaña, calificada por la ONU como "limpieza étnica con marcas de genocidio" y que terminó con más de 740.000 rohinyás huyendo a Bangladés y al menos 10.000 muertos.

De hecho, la Organización Birmana Rohingyá del Reino Unido (BROUK) ha pedido a la Justicia de Argentina -que emitió en 2024 una orden internacional de arresto contra Min Aung Hlaing por supuestos delitos de lesa humanidad- que solicite esa detención aprovechando su visita a Tailandia.

En medio de la creciente presión internacional, el Gobierno militar birmano difundió este lunes imágenes de Suu Kyi durante una reunión con el Comité Internacional de la Cruz Roja, tras meses de incertidumbre sobre su salud y paradero y de peticiones de pruebas de vida. EFE