Poco público y pocas palmas en la novillada de Cénate las Ventas

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Paco Aguado

Madrid, 2 jul (EFE).- Los tres novilleros que actuaron hoy en Madrid, en el segundo festejo del certamen "Cénate Las Ventas", apenas obtuvieron unas mínimas palmas en el balance final de sus faenas tras enfrentarse a un desclasado encierro de López Gibaja, lidiado ante una escasa entrada de público al coincidir con el partido de la selección española en el Mundial de Fútbol.

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Al encierro extremeño le faltó en general una mayor calidad a sumar a su mucha movilidad en todos los tercios, lo que, sin auténtica entrega, complicó más la papeleta a una terna que ya de por sí tuvo que afrontar una tarde noche muy ventosa en la que no pudieron manejar los engaños con precisión.

En esas circunstancias, la actuación más meritoria fue la del salmantino Cristian González, que desplegó una gran firmeza en todo cuanto realizó con su lote, ya fuera el primero de la novillada, uno de los más manejables, o el cuarto, que se defendió con un violento genio.

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Ni con uno ni con otro volvió la cara González, que, pese a las molestias del viento, aún le sacó muletazos más que estimables al que abrió plaza, incluso ligados, a base casi siempre de evitar que el utrero le tropezara la tela sacándosela por debajo de la pala del pitón, como hizo con la zurda.

Y lo mismo puede decirse de su actitud con el cuarto, que fue desarrollando sentido y aspereza a medida que se veía sometido, sin que el de Salamanca diera nunca un paso atrás. Sólo que, como sus compañeros, falló reiteradamente con la espada o el descabello.

El mexicano Jairo López, que se presentaba en Madrid, quiso poner variedad a su puesta en escena, ya desde que al segundo le hizo un florido quite por zapopinas. Luego, su novillo de López Gibaja llegó a la muleta algo afligido de raza y con poca definición en sus embestidas, lo que el tapatío resolvió buscándole siempre el pitón contrario en la distancia corta.

Y en el mismo son planteó su trasteo al sexto, al que saludó con dos apuradas largas cambiadas de rodillas previas a una faena en la que, mostrando su determinación, también atacó mucho, a veces en exceso, a un animal que se defendió ante tantas exigencias en una faena poco fluida que López acabó también entre los pitones.

El segundo fue un utrero sin entrega ni clase algunas, aun repitiendo sus arrancadas, y que acabó rajándose y dándose a la huida descaradamente una vez que Juan Alberto Torrijos le exigió por bajo con la mano izquierda. El novillero de Linares, aun hecho como torero en Valencia, tampoco tuvo luego demasiado que sacar de un quinto sin fuerza ni raza que no hizo más que defenderse.

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FICHA DEL FESTEJO:

Seis novillos de López Gibaja, con seriedad pero de muy dispares y, en ocasiones, poco armónicas hechuras. En general, tuvieron movilidad pero también una claro falta de celo y de clase cuando no de raza.

Cristian González, de azul noche y oro: pinchazo y estocada caía (silencio); pinchazo, estocada corta y diez descabellos (silencio tras aviso).

Juan Alberto Torrijos, de lila y plata: estocada caida perpendicular y estocada desprendida (silencio tras aviso); tres pinchazos y cinco descabellos (silencio).

Jairo López, de sangre de toro y oro: dos pinchazos, media desprendida atravesada, cuatro descabellos (silencio tras aviso); pinchazo y estocada (silencio tras aviso).

El mexicano Jairo López se presentó en Madrid con el novillo "Umbroso", nº 63, negro bragado menao, de 502 kilos.

Entre las cuadrillas destacó Javier Perera, tanto en la brega como en banderillas, con las que saludó en el cuarto.

Segunda novillada del certamen "Cénate Las Ventas", con una escasa asistencia de publico (unos 2.500 espectadores), en tarde-noche de mucho viento.

EFE pa/amd