
El Ministerio de Sanidad de la Autoridad Palestina ha confirmado este lunes la muerte de un palestino de 32 años a causa de los disparos que recibió por parte de las fuerzas israelíes durante una operación efectuada en la víspera en un municipio al norte de Hebrón, en el sur de Cisjordania.
El varón, identificado como Mahmud Ziad Mahmud al Amlé, ha fallecido tras sucumbir a las "graves heridas sufridas por disparos" de las fuerzas de seguridad israelíes en la mañana de este domingo, "cerca de Beit Ula", ha señalado en sus redes sociales, sin dar más detalles al respecto.
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El suceso ha tenido lugar en medio del repunte de los ataques por parte de colonos y las incursiones de las fuerzas de seguridad israelíes desde el 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques contra Israel encabezados por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), si bien ya en los primeros nueve meses de ese año se habían registrado cifras récord de palestinos muertos en estos territorios en dos décadas, desde la Segunda Intifada.
Este mismo lunes, la oficina de la ONU para los Derechos Humanos en los territorios palestinos ocupados ha denunciado que "en Cisjordania, las fuerzas israelíes y los colonos han asesinado a 1.096 palestinos, uno de cada cinco de ellos niños", en un período de 19 meses que abarca desde los citados ataques hasta finales de mayo de 2025.
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Así lo recoge un informe presentado por el jefe de la Oficina, Ajith Sunghay, sobre "violaciones a gran escala del Derecho Internacional, incluyendo crímenes atroces" durante ese lapso y en el que alerta de que "son muchos los incidentes que suscitan preocupación por las muertes ilegales y las ejecuciones extrajudiciales".
Naciones Unidas ha denunciado además que la violencia de colonos contra palestinos ha provocado desde octubre de 2023 y "hasta la fecha, el desplazamiento de 45 comunidades palestinas enteras" y que estos ataques se llevan a cabo "sistemáticamente con el apoyo, la aquiescencia o la participación de las fuerzas de seguridad israelíes".
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En este sentido, ha señalado el Ejecutivo liderado por Benjamin Netanyahu ha "intensificado la militarización del movimiento de colonos, los ha protegido de la rendición de cuentas" y "ahora se beneficia activamente de la violencia de los colonos como catalizador de su declarada agenda de anexión".
La ONU ha recordado, asimismo, que "la desposesión en Cisjordania también es sistemática e implacable", con un aumento "récord" del 80% en la expansión de los asentamientos desde que el actual Gobierno asumiera el poder en 2022, "sumando 102 a los 127 que existían previamente". "Los 33.000 palestinos desplazados de los campos de refugiados de Yenín, Tulkarem y Nur Shams en 2025 siguen sin poder regresar a sus hogares", ha lamentado Sunghay.
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A esto se suma los palestinos de Jerusalén Este, que están siendo obligados a abandonar sus hogares "a un ritmo alarmante, entregando sus propiedades a colonos o abriendo espacio para proyectos de asentamiento, incluyendo un parque y un teleférico," desarrollados por las autoridades israelíes.
El jefe de la Oficina ha denunciado en esta línea que "las prácticas discriminatorias han reforzado aún más la violación por parte de Israel de la prohibición del apartheid y la segregación racial" y ha lamentado que "no se está haciendo lo suficiente para detener" todas estas políticas emprendidas por las autoridades israelíes.
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"El alto el fuego (alcanzado en octubre de 2025 con Hamás para la Franja de Gaza) no ha conllevado ninguna rendición de cuentas significativa por las violaciones cometidas en los años anteriores", ha señalado, antes de apuntar como causa "la prolongada ocupación" por parte de Israel.
"La impunidad solo fomenta que se repitan los crímenes. La mayoría de los horrores aquí documentados, y los documentados durante décadas anteriores, han quedado impunes, sin ninguna perspectiva de justicia para las víctimas", ha agregado.
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Así, ha emplazado a los países a adoptar "urgentemente todas las medidas a su alcance" y en virtud del Derecho Internacional para terminar con "la ocupación israelí, garantizar el desmantelamiento de los asentamientos existentes, proteger a los civiles, lograr que todas las partes rindan cuentas por las violaciones graves y garantizar que los palestinos puedan ejercer sus derechos". "En un contexto como este, la inacción no es pasividad. Es una licencia", ha concluido.