La inflación de Alemania salta al 2,7% en marzo por el rebote de la energía a causa de la guerra en Irán

Según estimaciones preliminares, la variación anual del índice de precios al consumo en marzo muestra un repunte significativo impulsado por el encarecimiento del petróleo, mientras la inflación subyacente permanecería estable, a la espera de los datos definitivos

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Según consignó la Oficina Federal de Estadística alemana (Destatis), durante marzo el coste de la energía en Alemania registró un incremento del 7,2%, constituyendo la primera subida de este tipo desde diciembre de 2023. Este rebote en los precios energéticos se vinculó directamente al encarecimiento del petróleo y el gas derivado de la guerra en Irán y se refleja de manera significativa en la variación anual del índice de precios al consumo (IPC), que alcanzó el 2,7% en marzo, según la estimación provisional difundida este lunes. El dato contrasta con el 1,9% registrado en febrero, lo que supone una aceleración de ocho décimas, detalló Destatis.

De acuerdo con la información publicada por Destatis, el índice de precios de consumo armonizado –el indicador que utiliza Eurostat para sus estadísticas europeas– también experimentará un ascenso destacado. Según la estimación provisional, la inflación armonizada llegará al 2,8% en marzo, superando el 2% reportado en el mes anterior. Esto pone de manifiesto el impacto que el incremento de los precios energéticos tiene no solo en el indicador nacional, sino también en la comparación internacional dentro de la Unión Europea.

El análisis de los componentes del IPC muestra que el encarecimiento de la energía ha sido el motor principal de este repunte inflacionario. Mientras la factura energética creció un 7,2%, el dato anterior de febrero reportó una caída del 1,9%. Este cambio de tendencia en los precios energéticos marca una desviación significativa respecto a los últimos meses y coincide con la agudización del conflicto en Irán, lo que ha generado incertidumbre en los mercados internacionales de petróleo y gas y ha repercutido de manera directa en la economía alemana.

Por otra parte, el precio de los alimentos en Alemania mostró una desaceleración relativa: el alza interanual en marzo fue del 0,9%, dos décimas por debajo del crecimiento registrado en febrero. La moderación en el encarecimiento de los alimentos ha contribuido a limitar el impacto total de la inflación en el poder adquisitivo de los hogares. Pese a la ralentización en este segmento, los servicios se mantuvieron como otra área de incremento destacado, con una subida del 3,2% interanual durante marzo, igualando la tasa observada en febrero, según los datos de Destatis.

Otro dato relevante aportado por Destatis se centra en la inflación subyacente, que excluye tanto los alimentos como la energía del cálculo. Según las cifras provisorias, esta variable mantendría en marzo una tasa estable del 2,5% interanual, sin variación respecto al mes previo. Este indicador se utiliza como referencia para analizar las presiones inflacionarias de fondo y representa una señal de estabilidad en el comportamiento de los precios, pese al impacto de los componentes más volátiles como la energía.

La Oficina Federal de Estadística alemana anunció que los resultados definitivos para el mes de marzo se darán a conocer el 10 de abril, lo que permitirá confirmar si las tendencias observadas en las estimaciones se mantienen en los datos finales. Destatis subrayó la relevancia de observar la evolución del entorno internacional, especialmente en lo referente a la crisis en Irán, ya que la volatilidad de los precios del petróleo y gas sigue condicionando el panorama inflacionario en el país.

Los especialistas y órganos estadísticos europeos estarán atentos a la publicación de las cifras definitivas, dado que un repunte mantenido en la inflación podría influir en las políticas monetarias tanto del Banco Central Europeo como del gobierno alemán. Estas decisiones tendrán impacto en toda la eurozona, dada la fortaleza de la economía alemana dentro del bloque comunitario, según publicó Destatis.

Así, las cifras preliminares correspondientes a marzo reflejan un nuevo escenario de presión en los precios al consumo motivado principalmente por el coste de la energía, mientras las tendencias en alimentos y servicios aportan cierta mesura a la evolución general del IPC. La consolidación o ajuste de estos datos se confirmará con la publicación oficial prevista para la segunda semana de abril, como ha detallado Destatis.