La Fundación Jiménez Díaz destaca su modelo de neurorrehabilitación basado en tecnología robótica

Pacientes con daño neurológico acceden a tratamientos innovadores con robótica avanzada y realidad virtual, según destaca Raquel Cutillas, permitiendo sesiones más precisas que mejoran la rehabilitación y refuerzan tanto el aspecto físico como el bienestar emocional del usuario

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Entre los sistemas implementados recientemente, destaca el uso de exoesqueletos de marcha para adultos que pueden colocarse en las primeras fases de la recuperación y posibilitan que los pacientes logren ponerse de pie y caminar. Según informó la Fundación Jiménez Díaz, este avance tecnológico responde a una reorganización profunda de la estrategia de neurorrehabilitación, incorporando dispositivos robóticos y entornos de realidad virtual que modifican de manera significativa el tratamiento de las personas con daño neurológico.

Tal como publicó la Fundación Jiménez Díaz, la adopción de tecnología robótica avanzada en el ámbito clínico habitual regula un proceso más preciso, intenso y adaptado al paciente. Raquel Cutillas, jefa asociada del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del hospital, explicó que este modelo responde a una mirada diferente sobre el tratamiento de patologías neurológicas, centrando la atención en las necesidades específicas de cada paciente y fomentando la rehabilitación mediante la repetición intensiva y precisa. Según detalló el hospital, este método estimula la neuroplasticidad, es decir, el potencial del sistema nervioso para adaptarse tras una lesión.

De acuerdo con la información difundida por la Fundación Jiménez Díaz, la neurorrehabilitación robótica se dirige tanto a pacientes con daño cerebral adquirido, como puede ser un ictus o un traumatismo craneoencefálico, como a personas con lesiones medulares o enfermedades neurodegenerativas, entre ellas el párkinson o la esclerosis múltiple. Este modelo integral parte siempre de una valoración individualizada, en la que se evalúa la situación clínica y funcional del paciente, así como la intensidad de terapia que puede tolerar. Tras este análisis, se diseña un plan terapéutico personalizado que se ajusta a cada etapa del proceso de recuperación.

Dentro del equipamiento tecnológico, el exoesqueleto se posiciona como un sistema clave, ya que permite realizar de forma controlada y segura movimientos de marcha, replicados tantas veces como resulte necesario, ofreciendo una calidad biomecánica muy difícil de lograr con técnicas manuales. Cutillas remarcó que estos dispositivos fortalecen tanto el aspecto motor como el sensorial y propioceptivo, y reveló que la integración de plataformas de equilibrio y herramientas de robótica para miembros superiores favorece el entrenamiento –en condiciones seguras y controladas– de brazos, manos y estabilidad general.

A estas herramientas se añaden las alternativas basadas en realidad virtual, que presentan escenarios inmersivos y no inmersivos con rutinas orientadas a objetivos. Según informó la Fundación Jiménez Díaz, el diseño de estas terapias permite que el paciente repita movimientos dentro de actividades significativas, estimulando la motivación y mejorando la adherencia al tratamiento. Para la especialista Raquel Cutillas, este enfoque transforma el concepto de ejercicio y lo convierte en la búsqueda de logros medibles, que impulsan el compromiso y la participación del paciente.

El abordaje en el hospital madrileño se basa en la coordinación de equipos multidisciplinares, integrados por fisioterapeutas, logopedas, terapeutas ocupacionales y médicos rehabilitadores. Según consignó la Fundación Jiménez Díaz, estos profesionales establecen, junto al paciente, metas funcionales y determinan en cada etapa cuáles son los dispositivos y estrategias más apropiados. Se indica que, durante una misma sesión, una persona puede practicar la marcha con exoesqueleto y luego realizar ejercicios con robótica dirigida al brazo o la mano, para finalizar con actividades centradas en la vida diaria.

El hospital señala como una de las ventajas principales la posibilidad de incrementar la intensidad y la especificidad del tratamiento, puesto que la tecnología permite ajustar parámetros como el nivel de asistencia, la velocidad o la amplitud de los movimientos, en función de la progresión observada en cada paciente. Según explicó Cutillas, esta adaptabilidad resulta crucial para una rehabilitación efectiva que se mantenga siempre alineada a la capacidad actual del usuario.

De acuerdo con las experiencias recogidas en la Fundación Jiménez Díaz, este tipo de intervenciones producen avances en la marcha, el equilibrio, la funcionalidad del miembro superior y la destreza para ejecutar actividades cotidianas, datos que coinciden con las evidencias observadas en diversos estudios científicos. La especialista también insistió en el impacto emocional del proceso, señalando que recuperar la posibilidad de caminar o mantenerse en pie genera una respuesta emocional considerable y positiva entre los usuarios.

Desde la perspectiva clínica, la utilización del exoesqueleto ofrece beneficios adicionales, entre ellos el fortalecimiento muscular, la mejora del control postural y el desarrollo de la función cardiovascular, según reportó la Fundación Jiménez Díaz. Además, permite prevenir complicaciones derivadas de la falta de movilidad prolongada, como contracturas o debilidad generalizada.

El hospital de Madrid reporta que la rehabilitación robótica se está consolidando como un elemento permanente en su práctica clínica, y sostiene que en el futuro los sistemas serán aún más accesibles y estarán más conectados. Según destacó Raquel Cutillas en declaraciones recogidas por la Fundación Jiménez Díaz, “la tecnología permite ofrecer intervenciones ajustadas al máximo a las características de cada usuario”, y avanza hacia una integración completa que facilitará el acompañamiento fuera del entorno hospitalario.

La Fundación Jiménez Díaz comunicó que mantiene su compromiso con la innovación tecnológica en el campo de la recuperación neurológica, apostando por un modelo que une conocimiento clínico y recursos avanzados. El desarrollo de tratamientos personalizados, la aplicación de realidad virtual y robótica, y el énfasis en el bienestar emocional constituyen el eje de una estrategia que busca optimizar la evolución de las personas con afectaciones neurológicas, garantizando una rehabilitación que combine eficacia técnica y atención humana.