El Gobierno de Kast anuncia que detendrá la expropiación de Colonia Dignidad, centro de torturas de Pinochet

El titular de Vivienda chileno defiende el cambio de rumbo e insiste en que su ministerio prioriza construir viviendas, no memoriales, mientras Alemania avisa que revisará el caso y organizaciones de derechos humanos expresan preocupación por la decisión

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El debate sobre el futuro de Colonia Dignidad ha sumado nuevas voces fuera de Chile, ya que funcionarios del Ministerio de Exteriores alemán confirmaron que revisarán la reciente decisión del Gobierno chileno de frenar la expropiación del antiguo enclave. Según recogió el medio Radio13, Kathrin Deschauer, portavoz del ministerio alemán, indicó que analizarán la situación bajo las nuevas circunstancias y reafirmó el respaldo del Gobierno Federal alemán a iniciativas dirigidas a recordar y abordar los crímenes vinculados al periodo colonial y la dictadura chilena.

El ministro de Vivienda chileno, Iván Poduje, explicó en entrevista con Radio13 que la administración comandada por José Antonio Kast tomó la determinación de detener el proceso de expropiación en el que venía trabajando el Ministerio de Vivienda. “Reversar significa que el Ministerio de la Vivienda no puede expropiar y, por lo tanto, que nosotros, como Ministerio, no vamos a participar de esa expropiación (...). El Ministerio de Vivienda no hace memoriales: se dedica a hacer casas, barrios, y esa es mi tarea”, declaró el funcionario según informó Radio13. Esta decisión marca el cambio de rumbo respecto a la política impulsada por el anterior gobierno de Gabriel Boric, donde se buscaba transformar el predio en un lugar de reflexión nacional y levantar un monumento en memoria de los crímenes perpetrados en el emplazamiento durante la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet.

El medio Radio13 detalló que Poduje ha argumentado su postura también en redes sociales, defendiendo la decisión ministerial y señalando presuntas irregularidades administrativas vinculadas al procedimiento de expropiación. Sumó que, según cálculos de la cartera, con los recursos que hubieran sido destinados a expropiar el terreno, el Estado podría rehabilitar hasta 1.500 apartamentos en condiciones deficientes. Además, negó que existan motivos ideológicos en el cambio de posición del ministerio y se remitió a criterios de gestión y eficiencia en la política habitacional.

Tal como publicó Radio13, la Colonia Dignidad fue establecida en 1961 por Paul Schaefer, antiguo suboficial del ejército nazi, quien huyó de Alemania tras acusaciones de abuso a menores en un orfanato. El asentamiento llegó a congregar a aproximadamente 300 personas, en condiciones de aislamiento total frente a la sociedad chilena y siguiendo normas internas como la separación obligatoria entre hombres y mujeres. La comunidad, de origen alemán, desembarcó en Chile a comienzos de los años sesenta tras dejar la ciudad alemana de Siegburg y con el tiempo pasó a denominarse Villa Baviera.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet, Colonia Dignidad se transformó en un centro clandestino de detención, tortura y asesinato de opositores al régimen. Las denuncias de violaciones de derechos humanos, sumadas a los antecedentes de crímenes sexuales y maltratos cometidos por Schaefer, colocaron al enclave en el centro del debate público chileno e internacional. Schaefer fue capturado en Argentina en marzo de 2005 tras estar prófugo cerca de ocho años. En 2006 fue condenado a 20 años de prisión por abuso infantil y falleció en prisión en 2010.

La medida de expropiación impulsada bajo el mandato de Boric, que buscaba convertir el sitio en un espacio para la memoria, encontró la oposición de gran parte de los actuales residentes de Villa Baviera, quienes no respaldaron la intervención estatal tal como consignaron medios locales. Según Radio13 y otras fuentes recogidas en el debate, organizaciones de derechos humanos se han mostrado preocupadas ante la posibilidad de que la decisión del actual Gobierno represente un retroceso en los esfuerzos de reconocimiento histórico y reparación a las víctimas del enclave.

El tema permanece bajo seguimiento internacional. La portavoz del Ministerio de Exteriores alemán puntualizó en rueda de prensa que uno de los objetivos del Gobierno Federal sigue siendo el impulso de proyectos que contribuyan a la memoria de los crímenes del pasado. La posición de Alemania y la inquietud de organizaciones de derechos humanos apuntan a que la discusión sobre el destino definitivo de Colonia Dignidad continúa abierta y su relevancia traspasa las fronteras nacionales, condicionando el debate entre justicia histórica y las prioridades actuales en materia de política pública.