El OIEA constata "graves daños" en la planta de agua pesada iraní de Arak

Expertos de la agencia nuclear confirman que la instalación ubicada en el centro del país fue atacada, quedando fuera de uso, luego de que Israel argumentara razones vinculadas a la seguridad y el impacto económico en la región

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Las operaciones en la planta Mártires de Jandab, ubicada en el centro del territorio iraní y previamente conocida como planta de Arak, se detuvieron por completo después del último ataque aéreo, según determinó el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) tras analizar imágenes satelitales recientes. El análisis independiente de las imágenes permitió a los expertos concluir que la instalación reportó severos daños y no puede continuar en funcionamiento. Esta afirmación se divulgó a través de un comunicado oficial divulgado por el OIEA este domingo, según publicó el medio que sirvió de referencia para este informe.

De acuerdo con el reporte del OIEA que cita el medio fuente, el ataque se produjo el pasado viernes. Hasta ese momento, la planta se empleaba como centro de producción de agua pesada. Irán informó el 27 de marzo sobre la agresión, detallando que, según la información internacional, las instalaciones no albergaban ningún material nuclear declarado.

El OIEA puntualizó que la planta Mártires de Jandab está catalogada simplemente como una instalación capaz de producir agua pesada, un elemento que suele usarse tanto en actividades industriales como dentro de determinados procesos nucleares. Sin embargo, el organismo insistió en que, hasta el ataque reportado y confirmado por imágenes satelitales, no había indicios de material nuclear declarado dentro de la edificación bombardeada, según lo consignó el mismo organismo internacional en su declaración.

En cuanto a la justificación ofrecida por el gobierno israelí, el Ejército de ese país declaró que ordenó el bombardeo después de detectar actividades recientes de reparación en la planta, la cual definió como infraestructura clave para la producción de plutonio apto para la fabricación de armas nucleares. Según las declaraciones recogidas en el informe original, Israel considera que la existencia de la planta Mártires de Jandab representaba un objetivo sensible dentro del contexto de la seguridad regional.

El mando militar israelí también argumentó que el golpe buscó debilitar la economía iraní, ya que la operación de esta planta aportaba recursos financieros a la Organización de Energía Atómica de Irán, la cual, de acuerdo a este reporte, obtenía decenas de millones de dólares cada año a través de las actividades realizadas en la planta afectada. La cifra, según fuentes israelíes referidas en el medio original, subraya la importancia económica de la instalación, además de sus implicancias en materia de seguridad por su potencial uso en el ciclo nuclear.

La Organización Internacional de la Energía Atómica recordó en su posicionamiento que mantiene el seguimiento de las instalaciones nucleares y tecnológicas de Irán para asegurar que no se empleen con fines militares no declarados. Según reiteró el OIEA conforme a la información publicada por la fuente periodística, el monitoreo independiente continuará pese a la interrupción de las actividades en la planta Mártires de Jandab.

El ataque, que fue calificado por las autoridades iraníes como una acción militar directa contra su infraestructura civil, se produce en un contexto regional de alta tensión y vigilancia sobre las capacidades tecnológicas y armamentísticas de Irán. El organismo internacional acentuó la necesidad de preservar todas las garantías estrictas sobre la utilización de las instalaciones nucleares, enfatizando, según informó el medio, el carácter civil y no nuclear de la planta de Jandab en el momento del ataque.

Las repercusiones económicas a nivel nacional y regional resultan relevantes a partir de la destrucción de la planta, pues queda fuera de uso una de las instalaciones que, según Israel y fuentes internacionales citadas en el reportaje original, generaba importantes ingresos para el programa nuclear civil iraní y constituía un punto de referencia en el desarrollo tecnológico del país. El OIEA reiteró que se mantendrá atento a cualquier evolución relacionada con las reparaciones, reconstrucción o posible reactivación de las actividades en la zona afectada, a la vez que recordó la necesidad de transparencia absoluta en las comunicaciones entre las partes involucradas.

La confirmación de los daños ha añadido presión internacional en torno a la supervisión y el control de las actividades nucleares y tecnológicas de Irán. El OIEA señaló su intención de mantener constante vigilancia e intercambio de información con los responsables iraníes y las demás autoridades concernidas, en búsqueda de mayores garantías sobre el carácter pacífico de las instalaciones y el respeto a los compromisos internacionales del país en materia de no proliferación nuclear. El análisis exhaustivo de las imágenes satelitales y los datos técnicos recolectados constituye, según refirió el OIEA en la publicación, la base para futuras evaluaciones e inspecciones técnicas.