
Imágenes del lugar muestran una carretera envuelta por bosque y terrenos escarpados, con una densa columna de humo que se eleva desde un vehículo tras el ataque. Según informó el medio Al Mayadín, este suceso corresponde al bombardeo perpetrado por las Fuerzas Armadas israelíes el sábado 9 de marzo en el distrito de Yezín, al norte del río Litani, en el sur de Líbano, donde perdieron la vida tres periodistas mientras trabajaban en la zona, el cual ha desatado condenas por parte de autoridades libanesas y organizaciones internacionales.
De acuerdo con la información publicada por Al Manar y Al Mayadín, los fallecidos han sido identificados como Alí Shaib, periodista del canal Al Manar, Fátima Fatuni, reportera de Al Mayadín, y su hermano Mohamed Fatuni, que ejercía funciones de cámara, junto con un familiar de Alí Shaib quien también viajaba en el vehículo alcanzado por el ataque. Los canales Al Mayadín y Al Manar han confirmado de manera independiente las identidades y la muerte de sus colaboradores; además, difundieron las primeras imágenes del incidente, en las que se observa la magnitud de los daños causados por el impacto.
Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la autoría del operativo contra Alí Shaib, argumentando que el periodista presuntamente formaba parte de la unidad de inteligencia de la Fuerza Radwan —fuerzas especiales de Hezbolá— y lo calificaron como “un terrorista que se disfrazaba de periodista”. Según reportó Al Mayadín, el Ejército israelí afirmó en un comunicado que el reportero usaba el chaleco de prensa como “cobertura para el terrorismo”, señalando además que Shaib habría informado sobre posiciones de las FDI en el sur de Líbano y habría mantenido contacto directo con miembros de Hezbolá. En el documento, Israel sostuvo que el periodista “incitaba contra las fuerzas de las FDI y contra ciudadanos del Estado de Israel y era intermediario para la distribución de propaganda”, asegurando que “continuó con sus actividades incluso durante la operación Rugido del León”, nombre designado a la ofensiva iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán desde el 28 de febrero.
Frente a estos hechos, el presidente libanés Joseph Aoun manifestó su repudio al suceso y lo catalogó como una violación grave de las normas internacionales. En una publicación a través de sus redes sociales reproducida por el medio Al Manar, Aoun sostuvo: “Una vez más, la agresión israelí viola las normas más básicas del derecho internacional, el derecho internacional humanitario y las leyes de la guerra al atacar a corresponsales de prensa que en última instancia son civiles que cumplen con su deber profesional”. Aoun destacó que los periodistas gozan de protección internacional en tiempos de conflicto y solicitó la intervención de organismos internacionales para detener estos ataques en territorio libanés.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, también condenó el bombardeo sobre el sur de Líbano, enfatizando la importancia que el país otorga a la libertad de prensa y al papel de los periodistas. Salam reafirmó el compromiso de Líbano para salvaguardar la vida de civiles durante los conflictos y pidió el respeto a las normas del derecho internacional, además del cese de los ataques israelíes contra la población civil y los trabajadores de medios de comunicación, según detalló Al Mayadín.
A la condena oficial se sumó el ministro de Información libanés, Paul Morcos, quien anunció que Líbano elevará una denuncia formal ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al considerar la muerte de estos periodistas como un “crimen de guerra deliberado y flagrante contra los medios de comunicación”, en el contexto de lo que describió como una “serie creciente de ataques” contra trabajadores de la prensa. Tal como recogió Al Mayadín, Morcos indicó que esta denuncia busca la protección de periodistas y la exigencia de que se respeten los convenios internacionales que tutelan la labor periodística en contextos bélicos.
Hezbolá, citado por el medio Al Manar, también emitió un pronunciamiento sobre el ataque, al que denominó “crimen cobarde y premeditado”, subrayando que las víctimas se encontraban cumpliendo una misión profesional y nacional al informar sobre la situación en el terreno. Para la organización, el operativo responde a un intento de silenciar a quienes cubren las operaciones y denuncian las acciones de las fuerzas israelíes.
Según consignó Al Mayadín, el Sindicato de Prensa libanés convocó inmediatamente una concentración en la plaza de los Mártires, en el centro de Beirut. Este gesto busca visibilizar la situación de riesgo de los reporteros en zonas de conflicto y exigir el respeto de las garantías internacionales para la prensa.
Durante el periodo comprendido entre octubre de 2023 y octubre de 2025, trece periodistas y trabajadores de medios han fallecido en Líbano como consecuencia de ataques israelíes, según datos difundidos por Al Mayadín. Este contexto arroja preocupación entre organizaciones de derechos humanos y colectivos periodísticos, que reclaman medidas urgentes para asegurar la protección de reporteros, fotógrafos y camarógrafos en escenarios de combate, donde la vulnerabilidad de estos profesionales se incrementa por la cercanía de la cobertura a los frentes activos del conflicto.
La ofensiva militar israelí en la región busca alcanzar el río Litani, frontera natural que separa el sur de Líbano del resto del país. Conforme difundió Al Mayadín, el bombardeo que costó la vida a los periodistas se sitúa en el marco de una serie de operaciones efectuadas por las Fuerzas de Defensa de Israel en respuesta a la presencia y actividades de Hezbolá en el sur libanés.
La comunidad internacional y los organismos defensores de la libertad de expresión exigen respuesta ante los sucesos ocurridos. Desde la región y fuera de ella surgen llamados para exigir investigaciones independientes, garantizar justicia para las víctimas y esclarecer los hechos que llevaron a la muerte de los periodistas. Según el medio Al Manar, tanto Al Mayadín como Al Manar mantienen su demanda de protección internacional y justicia para quienes ejercen el periodismo en zonas de guerra.
El atentado ha generado amplia repercusión dentro y fuera de Líbano. Las cadenas de televisión Al Mayadín y Al Manar reivindican el papel crucial que desempeñan los reporteros en la cobertura sobre el terreno, mientras gobiernos, organizaciones y sindicatos reiteran su exigencia de respeto a los convenios internacionales que protegen a los trabajadores de los medios.
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