El IPC se dispara al 3,3% en marzo por los carburantes, pero la inflación subyacente aguanta en el 2,7%

Según datos preliminares del INE, el fuerte encarecimiento de combustibles y gasóleo, impulsado por la tensión en Oriente Próximo, ha elevado la variación interanual mientras las medidas energéticas y fiscales logran mantener estable el índice subyacente

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El descenso menos acusado en los precios de la electricidad respecto al mismo periodo del año anterior, junto a la subida de los carburantes para automóviles y el incremento en los precios del gasóleo destinado a calefacción, marcaron el comportamiento de la inflación en marzo. Según datos preliminares publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la variación interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) escaló hasta el 3,3% en marzo, impulsada principalmente por el encarecimiento de los combustibles derivado de la inestabilidad en Oriente Próximo.

El INE detalló que la subida de los carburantes y lubricantes para vehículos personales ejerció la mayor presión sobre la inflación, mientras que el menor abaratamiento de la electricidad, en comparación al registrado hace un año, y el aumento de precios del gasóleo para calefacción también contribuyeron al alza. Por el contrario, la menor caída en el precio de la electricidad atenuó parcialmente el aumento del índice general.

El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, en un comunicado recogido por el medio, afirmó que la política energética de España, centrada en las energías renovables, ha protegido el mercado eléctrico ante los efectos de la guerra en Irán. El Ministerio destacó que “la apuesta de España por las renovables –que hoy fijan el precio de la luz en el 84% de las horas, frente al 25% de 2019– está actuando como escudo frente al shock energético por la guerra en Irán”. Además, recordó que el plan de respuesta aprobado en el Congreso busca evitar que el impacto externo de los conflictos internacionales repercuta de forma estructural en la inflación o en el poder adquisitivo de las familias.

Durante la última semana evaluada, de acuerdo con el Ministerio, los carburantes comenzaron a registrar descensos en los precios debido a la entrada en vigor de medidas fiscales aplicadas desde el Gobierno. No obstante, desde Economía subrayaron que los precios internacionales, especialmente del diésel, siguen condicionados por factores como el encarecimiento del petróleo, que permanece cerca de los 100 dólares por barril, los costos de los fletes y los márgenes de refino.

En el análisis de la inflación subyacente, que descarta la variabilidad de los alimentos no elaborados y los productos energéticos, el INE calculó que en marzo la tasa se mantuvo sin cambios en el 2,7%, igual que en febrero. Si se confirma este dato con la publicación definitiva, la inflación subyacente continuará entre los valores más elevados desde agosto de 2024, según precisó el propio INE.

El dato mensual también mostró un repunte notable. El IPC general creció un 1% respecto a febrero, el incremento más elevado desde junio de 2022, cuando se registró un aumento mensual del 1,9% tras el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de ese año. El comportamiento mensual refleja las presiones que sigue ejerciendo el contexto internacional sobre los precios en España, especialmente por la persistencia de tensiones geopolíticas que afectan los mercados de energía.

Por su parte, el IPC armonizado (IPCA), utilizado para comparar de manera homogénea la inflación entre los distintos países de la Unión Europea, aumentó ocho décimas en su tasa interanual en marzo, alcanzando también el 3,3%. Este índice presentó además una variación mensual del 1,5%. En cuanto a la inflación subyacente del IPCA, la estimación de marzo asciende al 2,8%, indicó el INE en su avance de datos.

El INE anunció que la información definitiva sobre la evolución del IPC durante el mes de marzo se hará pública el próximo 14 de abril. Hasta entonces, tanto analistas como responsables económicos vigilan la evolución de los precios internacionales y las repercusiones de las medidas adoptadas para contener el impacto sobre los consumidores españoles.

En el trasfondo de estos movimientos, la volatilidad del mercado energético y sus efectos secundarios continúan como factores decisivos en la evolución de la inflación nacional, junto a la influencia de la política fiscal y la expansión de las energías renovables en el mix eléctrico español.