Pakistán reitera su compromiso de "erradicar" el terrorismo horas antes de que finalice la tregua

Funcionarios paquistaníes aseguran que no tolerarán amenazas contra la seguridad nacional, mientras advierten que cualquier ataque desde Afganistán reactivará de inmediato las operaciones militares, tras una frágil pausa que expira la próxima medianoche

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Las autoridades paquistaníes han advertido que las operaciones militares contra el grupo Tehrik e Taliban Pakistan (TTP) podrían reanudarse con mayor fuerza si algún ataque contra su territorio proviene de Afganistán después del fin de la pausa temporal. Según explicó el Gobierno, la tregua establecida por el Eid al Fitr —que culmina la medianoche del lunes— fue solo una suspensión momentánea en el combate al terrorismo, sin implicar una cesión frente a los riesgos de seguridad nacional.

De acuerdo con la información publicada por los medios paquistaníes y recogida por diversas agencias internacionales, tanto el primer ministro Shehbaz Sharif como el vice primer ministro y ministro de Exteriores, Mohamad Ishaq Dar, reafirmaron el compromiso de Pakistán de eliminar la amenaza del TTP. Ishaq Dar expresó en redes sociales que “Pakistán está decidido a acabar con el terrorismo. En Afganistán, las acciones contra el TTP buscan lograr este objetivo”. Estas declaraciones surgieron durante las celebraciones del día de Pakistán, cuando Ishaq Dar dirigió un mensaje en vídeo donde subrayó la meta de erradicar el terrorismo de modo definitivo.

El primer ministro Sharif, por su parte, intervino en un acto oficial y declaró que no permitirán que se atente contra la paz y seguridad nacionales. “No permitiremos que nada atente contra la paz y la seguridad de nuestro país”, afirmó, según consignaron los medios paquistaníes.

El acuerdo de pausa militar entre Pakistán y Afganistán se estableció el pasado miércoles como un intento de reducir la tensión en la frontera coincidiendo con el final del mes de Ramadán. No obstante, según informó la prensa local, las autoridades de Pakistán dejaron claro que este alto el fuego tendría carácter temporal y advirtieron que ante cualquier ataque fronterizo, incursión con drones o atentado atribuido a fuerzas afganas, responderán con el restablecimiento inmediato y con renovada intensidad de las operaciones militares.

Mientras tanto, en la víspera de la finalización de la tregua, las autoridades ‘de facto’ afganas denunciaron la muerte de un civil en el distrito de Nari, en la provincia de Kunar, por un proyectil supuestamente lanzado por el Ejército de Pakistán. Según detalló el portavoz adjunto del Gobierno talibán, este incidente se sumó a las denuncias previas de violaciones del alto al fuego en la frontera. El Estado Mayor de los talibán, representado por Fasihudin Fitrat, reportó que se registraron episodios aislados donde, según su versión, las fuerzas paquistaníes cruzaron la línea Durand, la frontera que separa ambos países, lo que tensa aún más la relación entre Islamabad y Kabul.

La creación de esta “tregua” provisional respondió a un contexto de enfrentamientos abiertos que alcanzaron su máximo nivel en octubre del año anterior, cuando Pakistán inició ataques a gran escala contra posiciones del TTP tanto en áreas fronterizas como en núcleos urbanos, incluyendo la capital afgana, Kabul. Desde hace años, Islamabad acusa a los talibán afganos de ofrecer refugio al TTP, lo que lleva a continuos episodios de violencia y desconfianza bilateral.

La reciente declaración de alto el fuego se emitió tras un episodio especialmente violento, que según información de los talibán recogida por los medios internacionales, incluyó el bombardeo realizado el lunes anterior por el Ejército de Pakistán sobre el Hospital de Tratamiento de Adicciones Omid. Este ataque habría dejado al menos 400 muertos y otros 250 heridos, representando uno de los momentos más letales del prolongado conflicto en la región, según detalló la misma fuente.

Las tensiones fronterizas, además de su impacto humano y social, afectan la dinámica regional e inciden sobre las relaciones bilaterales entre Pakistán y Afganistán. Según mencionó el medio paquistaní citado, Islamabad sostiene que las medidas adoptadas pretenden proteger la integridad de su territorio y la seguridad de sus ciudadanos frente a cualquier posible amenaza. Las autoridades reiteran que no tolerarán incursiones ni ataques, y advierten que cualquier provocación será respondida rápidamente, bajo la premisa de que la lucha contra el terrorismo constituye un imperativo nacional.

Mientras la tregua se acerca a su final, las poblaciones de ambas naciones permanecen pendientes de posibles nuevos episodios de violencia y del desarrollo de las operaciones militares en una de las fronteras más volátiles del sur de Asia, informó la prensa local.