El 'Teléfono de la Esperanza' impulsa una campaña para poner el foco en el impacto emocional del cuidado prolongado

Sentirse culpable por priorizar el propio bienestar, experimentar agotamiento o miedo al fracaso son sentimientos habituales entre quienes atienden a otros, según advierte la asociación, que alerta sobre la importancia de crear redes de apoyo y escucha

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De acuerdo con el 'Teléfono de la Esperanza', durante el último año se recibieron 15.469 llamadas relacionadas con ansiedad y 14.346 sobre estados de ánimo deprimido. Estas cifras reflejan el desgaste emocional habitual entre quienes ejercen labores de cuidado, ya sea dentro del ámbito familiar o profesional. Según consignó el medio, la organización impulsa la campaña "Escuchamos a quienes cuidan", con la finalidad de visibilizar el impacto emocional que conlleva el cuidado prolongado y destacar la importancia de establecer redes de apoyo y escucha activa.

El 'Teléfono de la Esperanza' resaltó que detrás de la labor de cuidado, frecuentemente invisible, existen situaciones cotidianas de ansiedad, tristeza y sobrecarga. Muchas de las personas cuidadoras posponen la búsqueda de ayuda por experimentar culpa al priorizar su propio bienestar. Isabel González, responsable del Área de Orientación de la entidad, declaró: "Muchas personas cuidadoras tardan mucho en pedir ayuda porque sienten culpa por pensar en su propio bienestar", y añadió: "Sin embargo, hablar de ese agotamiento no significa dejar de cuidar, al contrario, es clave para evitar que el desgaste emocional se cronifique", según citó el medio.

La asociación realizó este llamamiento coincidiendo con la celebración del Día de la Escucha este 27 de marzo, poniendo el acento tanto en quienes cuidan a familiares o personas cercanas como en quienes se dedican profesionalmente a tareas de atención y apoyo. El cuidado, según el 'Teléfono de la Esperanza', abarca distintas edades, géneros y tipos de vínculo, y no siempre corresponde a un modelo exclusivo, ya sea familiar o profesional.

El medio detalló que en España el rol de cuidado está especialmente feminizado. El 87 por ciento de quienes desempeñan funciones de cuidado en el ámbito no profesional son mujeres, de acuerdo con datos del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO). En el entorno laboral, ocho de cada diez profesionales del sistema de cuidados también son mujeres, evidenciando una marcada desigualdad de género en este sector.

Según publicó el 'Teléfono de la Esperanza', el desgaste emocional se intensifica cuando las personas cuidadoras no encuentran espacios para compartir experiencias o manifestar su cansancio. La entidad alertó que, ante la ausencia de estos espacios, crece el riesgo de aislamiento y agotamiento emocional. Entre las experiencias habituales figuran sentimientos de no poder con todo, culpa al necesitar descanso y temor al fracaso en la atención a la persona cuidada. Estas presiones sostenidas en el tiempo desembocan en estados de ansiedad, tristeza y frustración.

En las conversaciones atendidas desde el servicio, el malestar emocional suele identificarse al hablar con personas que buscan ayuda por la sobrecarga que implica el cuidado continuado. El 'Teléfono de la Esperanza' insistió en la necesidad de reconocer el alcance de este impacto y de facilitar entornos donde las personas que cuidan logren expresar sus emociones, inquietudes y preocupaciones.

La organización ofrece atención emocional gratuita y confidencial dirigida a quienes requieren orientación o acompañamiento en situaciones difíciles. Estos servicios están disponibles a través de varios canales de ayuda. Además, el 'Teléfono de la Esperanza' mantiene una oferta continúa de talleres y espacios grupales destinados a promover la salud emocional durante todo el año.

El foco de esta campaña se sitúa en la prevención del desgaste emocional, entendido como una forma efectiva de proteger tanto el bienestar de las personas cuidadoras como la calidad de los cuidados que ofrecen. Reconocer las dificultades asociadas a la labor de cuidar, generar espacios de escucha y acceso al apoyo psicosocial son los pilares en los que la asociación basa sus estrategias para abordar la creciente demanda de ayuda emocional reflejada en las llamadas y atenciones recientes.