Arranca un quinto curso escolar sin alumnas en las escuelas por la prohibición impuesta por los talibán

Más de 2,2 millones de niñas afganas han quedado excluidas de las aulas desde 2021, una situación que Naciones Unidas califica de “inaceptable” y que provoca creciente preocupación sobre el futuro y los derechos de la infancia en el país

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Madina señaló que, de no existir la prohibición, ahora cursaría undécimo grado, y que ha buscado alternativas a través de programas en línea, sin encontrar un reemplazo a la experiencia educativa presencial. De acuerdo con la cadena Amu TV, sus palabras reflejan la situación de más de 2,2 millones de niñas afganas que, según UNICEF, han quedado excluidas de las aulas desde que los talibán ascendieron nuevamente al poder en Afganistán en agosto de 2021. Este lunes, el país inició su quinto año académico consecutivo sin la presencia de alumnas desde sexto grado en adelante, extendiéndose la prohibición vigente desde la reestructuración política tras la salida de Ashraf Ghani y la retirada de las fuerzas internacionales, detalló el medio Amu TV.

El relator especial de Naciones Unidas para Afganistán, Richard Bennett, se manifestó sobre el comienzo de un nuevo curso escolar en estas condiciones. Bennett lamentó públicamente que “las niñas de sexto curso en adelante no podrán continuar su educación en la escuela y las mujeres no podrán ir a la universidad”, en declaraciones recogidas por la cadena. Bennett calificó la situación de “inaceptable” y solicitó a los talibán que pongan fin a las restricciones impuestas al acceso a la educación para mujeres y niñas.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, cuantificó en 2,2 millones las niñas afectadas directamente por la prohibición implementada desde el regreso de los talibán, quienes establecieron numerosas limitaciones a la participación femenina en la vida pública. Estas disposiciones se han dirigido especialmente hacia mujeres y niñas, impidiéndoles avanzar en su formación académica y restringiendo su acceso desde el sexto grado en adelante, reportó Naciones Unidas.

Pese a las promesas de los talibán sobre la reconsideración del acceso femenino a la educación, hasta la fecha no se ha producido ningún cambio, permaneciendo vetado el retorno a las aulas para las estudiantes de cursos superiores a sexto y la entrada de mujeres a la universidad, según reiteró UNICEF. Estas restricciones han suscitado críticas constantes por parte de la comunidad internacional, incluidas múltiples declaraciones tanto de Naciones Unidas como de organizaciones no gubernamentales, las cuales advierten del efecto negativo de estas medidas sobre las niñas afectadas y sobre el desarrollo futuro de Afganistán, consignó Amu TV.

Voceros y activistas han destacado que la imposibilidad de asistir regularmente a la escuela limita considerablemente el futuro académico y profesional de las afectadas. Arzu, otra joven privada de asistir, declaró que “nadie puede sentir lo que ha pasado durante los últimos cuatro años” y expresó su deseo de regresar a la escuela, según Amu TV. Las declaraciones de Arzu suman voz a la preocupación expresada por estudiantes y familias, quienes perciben un daño duradero en las oportunidades de la población femenina.

El contexto que rodea la prohibición se remonta al cambio de poder ocurrido en agosto de 2021, cuando el anterior presidente Ashraf Ghani abandonó el país y las tropas internacionales completaron su retirada. Desde ese momento, los talibán reinstauraron un marco de políticas que incluyen restricciones diversas en ámbitos públicos, con la educación femenina como elemento central de estas limitaciones, detalló la cadena Amu TV.

Naciones Unidas ha reiterado que el mantenimiento del veto educativo a las niñas contradice los compromisos internacionales suscritos por Afganistán, debilitando las perspectivas del desarrollo sostenible y el acceso universal a derechos fundamentales. El medio Amu TV subrayó que la situación actual incrementa la preocupación sobre el futuro social, económico y político del país, poniendo en cuestión no solo los derechos de las niñas afganas, sino también las posibilidades de que el país alcance una recuperación integral.