Japón descarta negociar en solitario con Irán para asegurar el tránsito por el estrecho de Ormuz

El ejecutivo nipón rechaza mantener conversaciones directas para asegurar el paso de sus navíos por la vía marítima clave, mientras evalúa alternativas de cooperación internacional y la posibilidad de intervenir tecnológicamente si se logra un alto el fuego

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El Gobierno japonés ha confirmado la liberación de uno de los dos ciudadanos nacionales que permanecían bajo custodia en Irán, quien tiene previsto regresar pronto a su país tras pasar recluido desde el año anterior. Mientras tanto, otro japonés arrestado a principios de este año sigue detenido, pero las autoridades japonesas aseguran que continúan en contacto con su familia y otros actores implicados en busca de una pronta liberación. Estas novedades llegan en medio de una coyuntura marcada por la seguridad en la navegación a través del estrecho de Ormuz, paso esencial para el suministro energético de Japón, según informó la agencia de noticias Bloomberg.

El ministro de Asuntos Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, descartó la posibilidad de mantener contactos bilaterales exclusivos con Irán con el fin de garantizar el paso seguro de los navíos japoneses por dicho corredor marítimo. Motegi, en declaraciones recogidas por Bloomberg y durante una entrevista con Fuji Television, expresó: “No es algo que estemos considerando en este momento”, haciendo referencia a la opción de negociaciones en solitario con Teherán. En lugar de optar por una vía bilateral, el Ejecutivo japonés busca establecer condiciones que beneficien a todos los actores involucrados en el tránsito marítimo internacional, dando prioridad a la protección de la libertad de navegación en la zona.

De acuerdo con Bloomberg, Motegi resaltó que la seguridad del paso por Ormuz sigue siendo un desafío para Japón, ya que aproximadamente 45 buques relacionados con empresas japonesas siguen resultado afectados por la situación en esa vía, clave para el transporte mundial de energía. El funcionario recalcó que, como país dependiente de la importación de crudo —más del 90 por ciento de su petróleo proviene de Oriente Próximo— Japón asume la responsabilidad de proteger sus intereses energéticos. Motegi además reiteró el rechazo del Gobierno nipón a aumentar las compras a Rusia, citando las sanciones internacionales impuestas a ese país.

A pesar de dejar fuera de la agenda las conversaciones bilaterales directas con Irán, el Gobierno de Japón analiza alternativas en el marco internacional. Una de las opciones en evaluación consiste en un posible despliegue de sus Fuerzas Armadas para realizar labores de desminado en el estrecho de Ormuz si se alcanzara un alto el fuego en el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, reportó el medio Kyodo. Motegi especificó que esta posibilidad dependería de la existencia de un alto el fuego total: “Si se produjera un alto el fuego total, hipotéticamente hablando, entonces podrían surgir cuestiones como el desminado. Esto es puramente hipotético, pero si se estableciera un alto el fuego y las minas navales crearan un obstáculo, creo que sería algo a tener en cuenta”.

En relación a la capacidad de Japón para operar en este tipo de misiones, Motegi destacó en entrevista transcrita por la agencia Kyodo que la tecnología japonesa de desminado naval se encuentra “al más alto nivel del mundo”. Esta cualidad técnica podría ser determinante si la comunidad internacional solicita asistencia para garantizar el flujo seguro de petróleo y mercancías a través del estrecho, responsable de una cuarta parte del tráfico marítimo mundial de crudo.

El contexto de estas decisiones incluye la reciente disposición expresada por Teherán para permitir la navegación de barcos japoneses por Ormuz. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en entrevista telefónica publicada por la agencia Kyodo, manifestó la voluntad de Irán de facilitar el paso a los buques de bandera japonesa. A pesar de estos mensajes, Motegi indicó a Bloomberg que la posibilidad de un trato preferente para Japón no ha sido tema de discusión en los contactos recientes entre ambos gobiernos.

La importancia estratégica del estrecho de Ormuz para Japón radica en que representa el punto de tránsito para el petróleo importado por el país asiático. La dependencia energética exterior de Japón acentúa la necesidad de garantizar el paso seguro para sus embarcaciones en una de las rutas más transitadas del mundo. Según Bloomberg, la decisión del Gobierno japonés de no entablar negociaciones directas y exclusivas con Irán se enmarca en una política que prioriza soluciones multilaterales para salvaguardar tanto sus propios intereses como la estabilidad global del suministro energético.

El suministro proveniente de Ormuz, sostuvo Motegi, podría considerarse más viable para los socios europeos en el contexto de las restricciones sobre el crudo ruso, mientras Japón insiste en mantener el cumplimiento de las sanciones internacionales contra Moscú. El dinamismo de la política internacional, las preocupaciones por la seguridad y la tecnología disponible condicionan la respuesta japonesa frente a la situación en una región que concentra buena parte del comercio global de hidrocarburos.

A lo largo de las declaraciones recogidas por Bloomberg y Kyodo, el Ejecutivo japonés pone de manifiesto su posición de evitar acuerdos exclusivos y enfatiza la importancia de la cooperación internacional y el respeto a las reglas globales para mantener abierto un canal crucial para la economía mundial y la seguridad energética japonesa.