Israel comienza a volar los puentes sobre el río Litani que comunican el sur de Líbano

Las autoridades israelíes han ordenado la destrucción de pasos claves al sur del Litani con el objetivo de frenar el movimiento de milicias y armamento, mientras el Gobierno libanés alerta sobre el riesgo de una invasión terrestre y pide apoyo internacional

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El Ejército libanés ha informado sobre la evacuación de sus posiciones en la zona de Qasmiya, ubicada cerca de la autopista Borj Rahal y la carretera costera, después de que Israel lanzara amenazas de ataques en ese sector, según comunicó la agencia oficial de noticias libanesa NNA. Las fuerzas israelíes realizaron un ataque aéreo contra el puente de Qasmiya a las 14:30 (hora peninsular española y de Baleares), destruyendo una infraestructura clave que permitía la conexión de varias ciudades del sur del Líbano con la gobernación de Sidón y con Beirut, la capital del país. De acuerdo con la información difundida por NNA, la ofensiva se enmarca en la estrategia militar israelí orientada a frenar el desplazamiento de milicias y armamento en la región.

La cadena de ataques fue anunciada oficialmente por el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, quien este domingo comunicó el inicio de una operación destinada a eliminar "de manera inmediata" todos los puentes sobre el río Litani. Según publicó el medio NNA, Katz explicó que el objetivo principal de esta acción es impedir el traslado de combatientes y armas de Hezbolá hacia el sur del Líbano, una región que el Ejército israelí considera prioritaria para la creación de una zona de exclusión que blinde el norte de Israel frente a ataques de la milicia chií. Tanto Katz como el primer ministro Benjamin Netanyahu han autorizado esta serie de ataques, al considerar que los puentes están siendo utilizados para actividades que amenazan la seguridad israelí.

De acuerdo con la declaración del ministro Katz, "es necesario destruir inmediatamente todos los puentes sobre el río Litani que están siendo empleados para efectuar actividades terroristas, para impedir el tránsito de los terroristas de Hezbolá y sus armas hacia el sur". El funcionario también detalló que instruyó al Ejército para avanzar en la destrucción de viviendas situadas en la línea de contacto, adoptando un enfoque similar al empleado por las fuerzas israelíes en las localidades palestinas de Beit Hanoun y Rafá, ambas ubicadas en la Franja de Gaza y actualmente bajo control del Ejército de Israel.

La operación incluye una nueva llamada a la evacuación de la población civil. Katz reiteró la orden que solicita a todos los habitantes ubicados al sur del Litani marcharse hacia el norte del río, replicando el patrón de desplazamiento forzado que Israel ha utilizado en otros escenarios de conflicto. Según informaciones de NNA y del Ejército de Israel, los puentes afectados eran pasos fundamentales para el movimiento, tanto de la población local como de mandos y armamento asociados a Hezbolá.

En el caso específico del puente de Qasmiya, el Ejército israelí destacó mediante un comunicado que la estructura era empleada para que líderes de la milicia libanesa, así como miles de armas, cohetes y lanzacohetes, circularan desde el norte al sur del Litani. Estos recursos serían utilizados para ataques contra las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y contra israelíes, según consignó la fuente militar israelí. El comunicado también argumentó que la destrucción del paso tenía como finalidad proteger tanto a ciudadanos de Israel como a los habitantes del Líbano.

El incremento de la intervención militar israelí en esta zona ha tenido un impacto directo en la dinámica de seguridad y en la movilidad de la población libanesa. Según reportó NNA, la demolición del puente de Qasmiya afecta rutas esenciales y podría profundizar el aislamiento del sur del Líbano respecto al resto del país, poniendo en riesgo el acceso a servicios y generando nuevas oleadas de desplazados.

Frente a la evolución del conflicto, el primer ministro libanés, Nauaf Salam, convocó una reunión de seguridad con la participación de los ministros de Defensa e Interior, junto al director general de las Fuerzas de Seguridad Interna y la dirección de Operaciones del Ejército. Según el registro de la agencia oficial libanesa, Salam fue informado del desarrollo de los hechos en el sur del país, del aumento de los desplazamientos forzados y de los nuevos retos para la seguridad nacional. Tras revisar la situación, el jefe de Gobierno pidió a las fuerzas de seguridad fortalecer el resguardo de las zonas afectadas, así como intensificar la protección en la capital, con la finalidad de salvaguardar la integridad de los ciudadanos y evitar mayores daños a sus bienes.

El presidente de Líbano, Joseph Aoun, manifestó en un comunicado que la destrucción de los puentes debe interpretarse como un indicio de una posible invasión terrestre israelí en el sur del país. Según publicó la agencia NNA, Aoun sostuvo que "los ataques israelíes contra los puentes del río Litani constituyen un intento de interrumpir la conexión geográfica del sur de Líbano con el resto del país", y consideró que estas acciones sobre infraestructura libanesa forman parte de los preparativos para una ofensiva de mayor envergadura. Aoun instó a la intervención urgente de la Organización de las Naciones Unidas, dirigiendo un llamado directo tanto a la ONU como a los miembros del Consejo de Seguridad, para que adopten medidas con el propósito de desalentar el avance israelí. En palabras del presidente libanés, "el silencio o la inacción continuos fomentan nuevas violaciones y socavan la credibilidad de la comunidad internacional".

El deterioro de la situación en la franja sur del Líbano y las operaciones de bombardeo sobre puentes, carreteras y viviendas se producen en un contexto de confrontación en el que la prioridad de las fuerzas israelíes es evitar la transferencia de armas y combatientes de Hezbolá a zonas cercanas a la frontera con Israel. Según la información difundida por NNA, la destrucción de estos pasos vehiculares forma parte de un patrón operativo que Israel ya aplicó en la Franja de Gaza, en los sectores de Beit Hanoun y Rafá, con el objetivo de aislar y controlar movimientos en el territorio en conflicto.

La presión sobre la infraestructura civil y las sucesivas órdenes de evacuación incrementan el número de libaneses desplazados y agravan la situación humanitaria. De acuerdo con los comunicados recogidos por NNA, las autoridades militares libanesas reconocieron que la evacuación de las posiciones del Ejército en la ribera del Litani responde al riesgo de ataques directos y a la estrategia de Israel de asegurar una franja de territorio controlado a lo largo de la frontera norte.

La escalada de la crisis y las advertencias de la dirigencia política libanesa acerca de la inminencia de una ofensiva terrestre subordinan la situación local a decisiones tomadas por la comunidad internacional. Las autoridades libanesas, según el recuento de NNA, insisten en la necesidad de una respuesta firme de la ONU y de los países miembros del Consejo de Seguridad para evitar una ampliación del conflicto y mitigar los daños sobre la población y la infraestructura nacional.