
La concesión al Rey Felipe VI del título de Protocanónigo de la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, se concretó en una ceremonia previa a la visita del Papa León XIV a España, programada entre el 6 y el 12 de julio e incluyendo actos en Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. En ese contexto, la Reina Letizia optó por presentarse ante el Pontífice rompiendo el protocolo habitual, lo que marcó uno de los momentos más comentados del viaje, según informó el medio de referencia.
De acuerdo con lo publicado, la Reina Letizia y el Rey Felipe viajaron a la Ciudad del Vaticano el viernes para sostener una audiencia privada con el Papa León XIV. Esta reunión se celebró en el entorno reservado de la biblioteca personal del Pontífice y significó el segundo encuentro de los monarcas con León XIV, tras haber asistido anteriormente a la misa inaugural del Pontificado del Papa, celebrada en mayo de 2025. El medio detalló que más allá de los aspectos protocolarios, la cita subrayó la antigua relación entre la Corona española y la Basílica de Santa María la Mayor, considerada una de las cuatro basílicas mayores de la capital italiana.
Tal como recogió la publicación, la Reina Letizia utilizó el denominado “privilegio blanco”, una prerrogativa exclusiva de las mujeres pertenecientes a ciertas casas reales de tradición católica, entre las que se encuentran la Reina Sofía de España, las Reinas Paola y Matilde de Bélgica, Charlène de Mónaco y las Grandes Duquesas Stèphanie y María Teresa de Luxemburgo. Esta excepción permite vestir de blanco ante el Papa, desmarcándose del código habitual que indica el uso de prendas negras en presencia del Sumo Pontífice. El reportaje indicó que la Reina eligió para la ocasión un vestido blanco de estreno, de corte midi, confeccionado en tweed, con cuello redondo, manga larga y un diseño ajustado en la cintura con falda de línea evasé. Hasta el momento no ha trascendido la autoría del modelo, abriéndose la posibilidad de que se trate de un trabajo de las modistas del Palacio de La Zarzuela.
El medio señaló que en cuanto a los complementos, la Reina optó por accesorios en tono cámel de la firma Magrit: zapatos tipo kitten-heel con hebilla en el empeine y un bolso rectangular de asa corta combinados con pendientes largos de diamantes y perlas australianas. La publicación resaltó que, a diferencia de lo observado durante la misa inaugural del pontificado de León XIV, la Reina Letizia renunció a la tradicional mantilla. Lució el cabello suelto y ligeramente ondulado, con los mechones delanteros recogidos y la raya al centro. Esta decisión suscitó atención debido a que el uso de la mantilla forma parte del ceremonial clásico en el Vaticano.
En el trasfondo de este viaje real se sitúa el acto de nombramiento de Felipe VI como Protocanónigo de la Basílica de Santa María la Mayor, distinción que busca reforzar el nexo histórico entre la monarquía española y el templo romano. El medio especificó que la audiencia privada con el Papa tiene lugar poco antes de la visita oficial que León XIV realizará a distintas ciudades españolas, donde tiene previstas múltiples actividades públicas.
La misma publicación subraya que la Reina Letizia ya recurrió al “privilegio blanco” durante el primer encuentro con el Sumo Pontífice, reafirmando la pertenencia de la monarquía española a las casas reales con tradición católica que conservan este derecho ceremonial. Al omitir la mantilla en la cita actual, se destacó una variación en el protocolo que vuelve a poner el foco en la manera en que las casas reales interpretan y adaptan las normas tradicionales en función del contexto. Todo ello se produjo en un escenario caracterizado por la solemnidad propia de las reuniones estatales más relevantes en el Vaticano.
De acuerdo con los detalles ofrecidos, la agenda asociada al viaje a Roma estuvo marcada por la doble vertiente de la relación institucional y religiosa. Por un lado, el acto conmemorativo en la Basílica de Santa María la Mayor representa el fortalecimiento de lazos con la Santa Sede. Por otro, la audiencia privada con León XIV constituye un hito de alto significado diplomático antes de la visita papal a territorio español.
El medio consultado precisó además que la selección del vestuario de la Reina Letizia reiteró el cuidado puesto en las apariencias reales ante personalidades del máximo rango eclesiástico. A pesar de la ausencia de información oficial acerca del creador de su vestido, diferentes voces apuntan hacia una producción interna de las costureras de la Casa Real, señalando la preferencia por mantener la discreción en esos detalles bajo ciertas circunstancias.
Entre los elementos acentuados en la cobertura se incluye la importancia de la Basílica de Santa María la Mayor como símbolo de la conexión histórica entre España y la Iglesia Católica. El reconocimiento concedido al Rey Felipe VI confirma la vigencia de esa tradición, en la que se inscribe de manera singular la participación de la Reina Letizia y la observancia —con matices— de los códigos de vestimenta reservados a la élite de la realeza católica.
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