El FMI enfría sus previsiones para España, hasta el 2,1% en 2026 y el 1,8% en 2027, ante la guerra en Irán

El organismo internacional estima que el avance del PIB nacional podría ralentizarse en los próximos dos años por el mayor precio del petróleo, persistentes tensiones en Oriente Próximo, riesgos geopolíticos globales y dudas sobre estabilidad política interna

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha enfatizado la relevancia del conflicto en Oriente Próximo, específicamente las recientes hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, como un factor que podría traducirse en una presión prolongada sobre los precios de la energía y, en consecuencia, sobre la economía española. Según el análisis presentado por el organismo, esto podría desembocar en un aumento sostenido de los costes energéticos, un endurecimiento de las condiciones financieras y una incertidumbre al alza, con potenciales repercusiones en la inversión, el consumo y el crecimiento económico durante los próximos años.

De acuerdo con el medio, el FMI ha revisado a la baja sus proyecciones para el producto interior bruto (PIB) de España. El crecimiento esperado para 2026 se sitúa en el 2,1%, inferior en dos décimas a la previsión de enero, mientras que para 2027 la expansión anticipada cae al 1,8%, una décima menos respecto al análisis anterior. A mediano plazo, el organismo prevé que el crecimiento anual podría estabilizarse cerca del 1,7%. El FMI atribuye principalmente esta moderación en las perspectivas económicas a la escalada del precio del petróleo, motivada por las persistentes tensiones geopolíticas en la región de Oriente Próximo, así como a la incertidumbre sobre la estabilidad política interna y otros riesgos globales.

En lo que respecta a la inflación, el personal técnico del FMI calcula que la tasa general interanual podría alcanzar en torno al 3% hacia finales de 2026, para luego disminuir hasta situarse en el 2,2% al final de 2027. Según reportó el FMI, sus previsiones parten del supuesto de que la evolución futura del petróleo y del gas será similar a los precios de los futuros registrados a mediados de marzo de 2026. Además, la institución remarca que el efecto de la subida de los precios del gas podría mitigarse en el caso español gracias al peso relevante de las energías renovables dentro de su matriz eléctrica.

En cuanto al motor del crecimiento, el FMI indica que la demanda interna seguirá representando el principal apoyo para la economía, frente a la desaceleración que se observa en otros determinantes como el aumento de la población activa y la demanda turística. Tal como detalló el medio, la institución observa que el consumo privado contará con respaldo por el crecimiento sostenido de los salarios, dentro de un mercado laboral que aún refleja dinámicas positivas. Esta situación, unida a una reducción progresiva de la tasa de ahorro, permitiría a los hogares afrontar con mayor margen los incrementos del coste energético. Por otro lado, la inversión se verá favorecida a corto plazo gracias al último año de vigencia del plan europeo de recuperación NGEU y al impulso continuado del sector de la construcción de viviendas.

El FMI también advierte que la mayoría de los riesgos para las perspectivas económicas de España se orientan a la baja, pese a que existen elementos que podrían empujar el crecimiento al alza. Entre los riesgos adversos, el organismo resalta la posibilidad de que el conflicto en Oriente Próximo se prolongue, lo que provocaría un alza duradera de los precios energéticos y mayor volatilidad financiera. Dichos riesgos podrían agravar los efectos de segunda ronda sobre salarios e inflación, prolongando una tasa de inflación superior al 3% más allá de 2026.

La institución añade que, además del conflicto actual entre Irán, Estados Unidos e Israel, el recrudecimiento de otras tensiones geopolíticas o un fortalecimiento de barreras comerciales internacionales podría afectar tanto a España como al conjunto de la economía global. El FMI subraya la importancia de estos factores externos en la evolución de las previsiones económicas.

En el plano interno, el FMI identifica la fragmentación política como un desafío particular para la política económica española. El organismo sostiene que las dudas sobre la capacidad del Gobierno para aprobar y ejecutar medidas de consolidación fiscal constituyen un motivo de preocupación, especialmente ante la necesidad de dar cumplimiento al Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo (PFEMP) y de transmitir confianza a los mercados ante potenciales episodios de tensión financiera.

No obstante, el organismo internacional también señala alternativas que podrían mejorar el desempeño económico español frente a sus estimaciones de base. Según publicó el FMI, el turismo podría erigirse como un motor más resiliente del esperado debido a una mayor diversificación geográfica, menor estacionalidad y un desvío de flujos turísticos hacia España como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo. A su vez, las políticas migratorias abiertas de España tendrían capacidad para mantener los flujos de inmigración netos por encima de las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, lo que incidiría a favor de la expansión económica.

El FMI agrega que, en caso de que la tasa de ahorro de los hogares regrese más rápido de lo previsto a los niveles previos a la pandemia, el consumo privado podría crecer por encima de lo proyectado. En este contexto, el informe del Fondo señala que será necesario un seguimiento estrecho de la evolución de los riesgos, tanto internos como externos, para mantener la estabilidad y la confianza en el entorno macroeconómico español.