
El monto solicitado por el Pentágono para respaldar la ofensiva contra Irán alcanza los 200.000 millones de dólares (175.000 millones de euros), según informó The Washington Post, cifra que, de acuerdo con el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, representa solo una pequeña parte de los costes reales del conflicto. En este contexto, el funcionario iraní indicó que las consecuencias económicas sobrepasan notablemente este monto inicial, incidiendo directamente sobre la economía global y agravando el impacto en la calidad de vida de millones de personas.
Tal como publicó The Washington Post y según recogió el propio Araqchi en sus declaraciones difundidas este jueves, la población estadounidense estaría afrontando lo que definió como "el ‘Impuesto Israel Primero’ de un billón de dólares (unos 873.500 millones de euros)", un coste derivado de la ofensiva militar lanzada por Israel y Estados Unidos contra el país asiático desde el 28 de febrero. El ministro iraní argumentó que los ciudadanos de Estados Unidos deberían "dar las gracias a Benjamin Netanyahu y a sus lacayos en el Congreso estadounidense" por esta pesada carga económica, responsabilizando de las consecuencias tanto al primer ministro israelí como a sus aliados políticos en Washington.
Según consignó el medio The Washington Post, la guerra, ya en su tercera semana, ha generado un incremento notable de los costes económicos, sociales y humanos para los involucrados. Araqchi describió la intervención bélica como una "guerra elegida", impuesta tanto a iraníes como a estadounidenses, subrayando que los efectos de estas decisiones políticas impactan directamente sobre las vidas cotidianas en diversas partes del mundo, especialmente ante el aumento de los gastos militares y la inestabilidad en los mercados energéticos internacionales.
En relación con las víctimas, el balance presentado por fuentes oficiales iraníes eleva a más de 1.200 los fallecidos a causa de la ofensiva militar conjunta entre Israel y Estados Unidos. Sin embargo, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, informó el pasado domingo que la cifra sobrepasa los 3.000 muertos, en su mayoría civiles. Esta disparidad en los datos refleja la dificultad de verificar la magnitud del impacto humano en el contexto actual del conflicto.
La ofensiva militar se desarrolla mientras Estados Unidos e Irán mantenían conversaciones para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, según detalló The Washington Post. El inicio de las hostilidades ha entorpecido estos diálogos, generando tensiones adicionales en el panorama internacional y motivando respuestas militares de Teherán. Irán respondió a la escalada atacando territorio israelí e intereses estadounidenses en Oriente Próximo, incluyendo bases militares, lo que ha detonado una espiral de acciones militares entre las partes involucradas.
Dentro de este escenario bélico, fuerzas iraníes han dirigido ataques a buques en el estratégico estrecho de Ormuz, punto clave para el transporte global de petróleo, según informó The Washington Post. Estas acciones han exacerbado la preocupación por la interrupción del flujo energético internacional, afectando los precios y la estabilidad de los mercados mundiales. Además, Israel bombardeó el campo gasístico de South Pars, una de las principales fuentes energéticas de Irán, como confirmaron reportes del mismo diario estadounidense.
Tras este ataque, Teherán respondió impactando una instalación de gas licuado situada en Qatar. El cruce de ataques en infraestructuras energéticas críticas ha intensificado el efecto del conflicto en la economía internacional, ya que tanto la producción como el suministro de recursos energéticos se encuentran comprometidos. Según detalló The Washington Post, dichas acciones están intensificando la presión sobre los precios del gas y del petróleo, incidiendo especialmente en países dependientes de la importación de estos recursos.
El ministro Abbas Araqchi argumentó que el costo humano y financiero de estas acciones trasciende lo estrictamente militar o diplomático, afectando a millones de personas tanto en la región como en el resto del mundo. Según sus manifestaciones reproducidas por The Washington Post, la escalada bélica es resultado directo de decisiones tomadas por líderes israelíes y estadounidenses, cuyas repercusiones económicas y sociales se sentirán a largo plazo.
El contexto internacional también se ha visto alterado ante la interrupción de las negociaciones nucleares, que buscaban un nuevo acuerdo para limitar el programa atómico iraní y reducir tensiones en la región. La ofensiva ha suspendido las conversaciones y multiplicado la incertidumbre política y económica, según publicó The Washington Post, generando preocupación en diferentes capitales por la dificultad de retomar el diálogo mientras persistan los enfrentamientos armados.
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