Pakistán y Afganistán anuncian una "pausa temporal" de sus ataques por el fin del Ramadán

Ambos gobiernos, tras solicitudes de mediación y en coincidencia con Eid al Fitr, determinan una interrupción de hostilidades, mientras advierten que responderán a cualquier agresión. Naciones Unidas celebra la medida, exhortando a prolongar el alto el fuego

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Más de 40.000 personas, incluidas 5.600 familias, han tenido que abandonar sus hogares y 76 civiles han perdido la vida a raíz de los enfrentamientos recientes entre Pakistán y Afganistán. Según consignó la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), los ataques dañaron o destruyeron 318 viviendas, alterando profundamente los servicios y las comunicaciones en la zona afectada. En este contexto de impacto humanitario, ambos gobiernos confirmaron una suspensión temporal de sus operaciones militares con motivo del Eid al Fitr, tras recibir pedidos de mediación por parte de Arabia Saudí, Qatar y Turquía.

De acuerdo con la información difundida por el ministro paquistaní de Información, Ataulá Tarar, Pakistán interrumpió la 'Operación Ghazab lil Haq', dirigida contra objetivos del grupo Tehrik e Taliban Pakistan (TTP) y su infraestructura en suelo afgano. El cese temporal se estableció desde la medianoche del miércoles hasta la medianoche del lunes 23 de marzo y fue presentado como un gesto de buena fe. El gobierno paquistaní destacó que esta decisión coincide con la festividad del Eid al Fitr y recordó que la acción responde tanto a iniciativas propias como a la petición de países islámicos aliados.

Según detalló el medio Europa Press, Ataulá Tarar declaró en redes sociales que la interrupción de las operaciones busca respetar las normas islámicas, pero advirtió que, ante cualquier ataque fronterizo, uso de drones o atentado atribuido al gobierno de Kabul, Pakistán reanudaría la ofensiva “con renovada intensidad”. El ministro subrayó que la medida es temporal y está condicionada a la calma en la frontera.

En paralelo, el portavoz de los talibán y viceministro de Información afgano, Zabihulá Muyahid, notificó la decisión de suspender las operaciones defensivas de su país utilizando argumentos similares. Muyahid informó que la pausa en sus operaciones responde al pedido de mediación de Arabia Saudí, Turquía y Qatar y al final del Ramadán. Añadió que Afganistán contestará “con valentía” a cualquier intento de agresión, recalcando que proteger la seguridad, la soberanía nacional y la vida de la población afgana constituyen obligaciones legítimas del Estado.

El medio Europa Press reportó que las tensiones recientes entre ambos países se desencadenaron a finales de febrero, cuando el gobierno paquistaní llevó a cabo bombardeos contra presuntos objetivos del TTP y el Estado Islámico en territorio afgano. Estos ataques provocaron que el ejecutivo afgano lanzara contraofensivas en la frontera compartida, desencadenando una escalada en las hostilidades que derivó en una crisis humanitaria.

La OCHA proporcionó cifras sobre el desplazamiento masivo asociado al conflicto, e informó que un total de 213 personas resultaron heridas desde el repunte de la violencia. La entidad alertó sobre el deterioro de la infraestructura civil, cuyo daño ha generado dificultades para el acceso a los servicios básicos, así como interrupciones en las comunicaciones esenciales para la población local. Además, la organización internacional hizo hincapié en el aumento de los precios de productos básicos importados, tales como arroz y aceite vegetal, que subieron entre un 20% y un 40% desde diciembre de 2025.

Las necesidades actuales más urgentes en la región, según la OCHA, incluyen acceso a vivienda, agua potable, servicios sanitarios y asistencia alimentaria. Europa Press reportó que la agencia advirtió sobre los desafíos que enfrenta la logística humanitaria, agravados por la incertidumbre provocada por la expansión del conflicto no solo entre Pakistán y Afganistán, sino también en países cercanos como Irán.

La reacción de organizaciones internacionales no se hizo esperar. Durante una rueda de prensa, el portavoz del secretario general de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, celebró la suspensión de hostilidades, alineando el anuncio de ambos países con el llamado previo de António Guterres a frenar la escalada, detener los combates de forma inmediata y cumplir con el Derecho Internacional. Dujarric expresó su esperanza de que este cese temporal pudiera prolongarse más allá de las fechas señaladas.

Con la decisión de Pakistán y Afganistán de conceder una pausa en sus operaciones militares, la comunidad internacional vuelve a centrar la atención en la situación humanitaria en la frontera y en el impacto que la violencia ha tenido sobre la población civil, cuyos desafíos inmediatos comprenden la reconstrucción de viviendas, el acceso a servicios básicos y la asistencia para las personas desplazadas.

El contexto de la escalada destaca la complejidad de las relaciones entre ambos países, con el grupo TTP desempeñando un papel central en el deterioro de la seguridad. Europa Press recordó que la actual crisis comenzó cuando Islamabad identificó y atacó objetivos del TTP en Afganistán, lo que llevó a Kabul a tomar represalias. Esta dinámica intensificó la violencia a lo largo de la frontera, desplazó a miles de personas e implicó daños materiales relevantes.

Mientras Naciones Unidas y organizaciones humanitarias piden la extensión del alto el fuego y el acceso sin restricciones para la asistencia humanitaria, las autoridades de Pakistán y Afganistán reiteraron que cualquier provocación reactivaría inmediatamente sus operaciones. La sostenibilidad de esta tregua dependerá, según lo publicado por Europa Press, del comportamiento de los actores en la zona y de la gestión diplomática de los países mediadores.

Por ahora, la población civil en las áreas afectadas enfrenta las consecuencias directas del conflicto: la destrucción de hogares, el encarecimiento de bienes básicos, la interrupción de servicios y la necesidad urgente de ayuda. El llamado de la ONU a mantener la paz y facilitar la atención humanitaria permanece vigente mientras la región evalúa los próximos pasos tras la pausa por el Eid al Fitr.