Líderes de UE buscan contener precios tras la guerra en Irán en una cumbre "rehén" del veto de Orbán a Ucrania

Con el conflicto en Oriente Próximo impactando suministros y el bloqueo húngaro complicando ayuda urgente a Ucrania, los jefes de Estado europeos debaten medidas para estabilizar mercados energéticos y sostener la competitividad frente a desafíos geopolíticos y económicos cruciales

Guardar
Imagen 3ZAYF3UWANFPTHIKSBYJJWDSTY

El conflicto surgido en torno al oleoducto Druzhba y las acusaciones cruzadas entre Ucrania, Hungría y Eslovaquia añadieron presión a la agenda del Consejo Europeo, compuesto por los jefes de Estado y de Gobierno de los veintisiete países miembros. La preocupación por el estado del oleoducto, dañado en un ataque ruso y objeto de una inspección acordada tras una petición de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, formó parte de los esfuerzos para asegurar su reparación y evitar que el tema obstaculice las decisiones energéticas y de apoyo a Ucrania. En este contexto, la cumbre, celebrada este jueves, estuvo enfocada en contener el incremento de los precios energéticos, factor atribuido por los líderes al bloqueo de Irán de la ruta marítima del estrecho de Ormuz, vital para el envío global de petróleo y gas, y a la persistencia del veto húngaro que dificulta otorgar a Ucrania un préstamo de 90.000 millones de euros para sus necesidades financieras inmediatas.

Según detalló Europa Press, el presidente del Consejo Europeo calificó el veto de Budapest como “completamente inaceptable”, señalando que los acuerdos del Consejo, establecidos por unanimidad en diciembre, obligan legalmente a los países miembros a respetarlos. Diversas fuentes diplomáticas citadas por el medio advirtieron que la continuidad del bloqueo representaría una situación sin precedentes, ya que en la historia reciente de la Unión Europea no se había observado que un líder nacional desafiara de este modo una decisión adoptada por el máximo órgano de jefes de Gobierno. A pesar de la presión de una mayoría de países, no se esperaba que Hungría retirara sus exigencias para levantar el veto, situación que, junto al de Eslovaquia respecto al paquete de sanciones a Rusia, impedía acordar nuevas medidas sobre ambos asuntos en la cumbre de este jueves.

La sesión comenzó con la intervención por videoconferencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien explicó a los dirigentes europeos cómo la guerra entre Irán y otros países está incidiendo en la invasión rusa de Ucrania. Zelenski recalcó la urgencia de aprobar el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia y solicitó un primer desembolso del nuevo apoyo financiero europeo en abril, según reportó el medio. La urgencia subrayada por Ucrania, la falta de consenso respecto al préstamo y las tensiones regionales marcaron el compás de las discusiones.

Otro eje del encuentro fue la escalada en el Oriente Próximo y sus repercusiones en la seguridad internacional. Europa Press accedió a un borrador de las conclusiones de la cumbre que especifica que los líderes pedirían una reducción de la tensión y el respeto al Derecho Internacional por todas las partes. En este documento, los líderes también expresaron su condena a los ataques militares de Irán contra países vecinos, evitando menciones explícitas a Estados Unidos e Israel, en concordancia con el lenguaje acordado por consenso entre las capitales europeas. Entre las prioridades declaradas, el Consejo se mostró decidido a proteger los intereses europeos en la región del golfo y contempló la posibilidad de destinar más recursos a las operaciones de defensa marítima Aspides y Atalanta, manteniendo los límites definidos por los respectivos mandatos de estas misiones y descartando una acción militar específica en el estrecho de Ormuz.

Durante un almuerzo de trabajo, el secretario general de la ONU, António Guterres, se sumó al análisis del conflicto en Oriente Próximo y abordó la opción de articular un mecanismo internacional para asegurar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, paso crucial para la economía global. Además, en el marco de este diálogo internacional, los líderes europeos reafirmaron su respaldo a la Autoridad Palestina respecto a su futuro papel en la Franja de Gaza y Cisjordania. Del mismo modo, subrayaron la importancia del respaldo a la estabilidad institucional en Líbano y el envío de ayuda humanitaria ante la crisis de desplazados provocada por ataques israelíes contra objetivos atribuidos a Hezbolá, que, según Europa Press, han causado la muerte de más de 950 personas en el país.

La situación energética ocupó el centro de las conversaciones. Europa Press publicó que el impacto de la guerra en Oriente Próximo sobre los precios de la energía y la demanda de medidas coordinadas coparon la atención de los mandatarios. El aumento de los costes internacionales de los combustibles, junto con cargas impositivas, infraestructura de red y el régimen europeo de comercio de emisiones (ETS), figuró entre los elementos identificados que inciden en el precio de la electricidad. El borrador de las conclusiones hacía hincapié en la necesidad de respuestas conjuntas a nivel europeo, considerando tanto medidas para contener la volatilidad del mercado como estrategias para avanzar en la transición energética, considerada la vía principal para reducir dependencias y lograr un abaratamiento estructural de la energía.

La reunión abordó, en el contexto de la nueva agenda ‘Una Europa, un mercado’, el objetivo de reforzar la competitividad del bloque en un entorno global adverso. En ese marco, el borrador citado por Europa Press recogía la apuesta de los países miembros por políticas destinadas a disminuir dependencias estratégicas, impulsar la autonomía económica y proteger sectores clave frente a la competencia desleal internacional o prácticas de coerción económica. Los jefes de Estado y de Gobierno resaltaron la urgencia de eliminar obstáculos internos que fragmentan el mercado común europeo y obstaculizan la labor empresarial. Entre las soluciones debatidas, la simplificación de normativas y la reducción de burocracia para pequeñas y medianas empresas y startups destacó como prioridad, dando seguimiento a una propuesta reciente de la Comisión Europea para crear un régimen jurídico común opcional en toda la Unión.

El impulso a la digitalización administrativa, la consolidación de la base industrial continental y el estímulo a la innovación se identificaron como factores clave para revitalizar la economía europea. Fuentes de Europa Press indicaron que la profundización de la integración financiera contribuiría, bajo esta estrategia, a canalizar más recursos hacia inversiones productivas que acerquen a la Unión a sus metas de crecimiento y resiliencia.

El conjunto de estos debates se desarrolló en un escenario de múltiples desafíos simultáneos para la Unión Europea: las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo en los mercados energéticos, el bloqueo húngaro y eslovaco a medidas sobre Ucrania y Rusia, y la necesidad de adoptar políticas que sostengan la competitividad frente a crecientes tensiones geopolíticas y económicas.