Casi 225 millones de personas experimentaron un mes de calor extremo en invierno, el 81% en África, según estudio

Más de doscientos millones de habitantes estuvieron bajo altas temperaturas inusuales en pleno invierno, revela Climate Central, que subraya la influencia humana en este fenómeno y advierte sobre la exposición prolongada a condiciones peligrosas para la salud en África y otros continentes

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El informe detalla que 2.500 millones de habitantes distribuidos en 124 países tuvieron al menos 30 días durante el invierno boreal con temperaturas diarias marcadas por la fuerte influencia del calentamiento global. Climate Central, organización responsable del análisis, empleó su Índice de Cambio Climático (Climate Shift Index, CSI) para cuantificar el papel que juega la acción humana en la alteración de los patrones térmicos globales. Así, casi 225 millones de personas, el 81% de ellas residentes en África, vivieron un invierno caracterizado por episodios de calor extremo atribuidos a la crisis climática, según publicó Climate Central este miércoles.

El análisis de Climate Central indica que la presencia de calor extremo no se limitó a una sola región, sino que afectó amplias zonas del planeta, hecho que, de acuerdo a la entidad, ilustra el alcance de la huella humana sobre el clima. Con datos recogidos entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, los investigadores afirman que alrededor de una de cada seis personas en el mundo estuvo expuesta casi diariamente a temperaturas donde la influencia del cambio climático resulta “fuerte”, según detalló el organismo.

Durante este periodo, el estudio destaca que los efectos del cambio climático se hicieron “evidentes”, especialmente a través del incremento de episodios de calor fuera de lo común en meses invernales. La doctora Kristina Dahl, vicepresidenta de ciencia de Climate Central, enfatizó que el reporte pone de manifiesto cómo el calentamiento global ya incide de manera directa y constante, dejando atrás la percepción del cambio climático como un fenómeno futuro. "Más de una de cada seis personas en todo el mundo sintieron una fuerte influencia del cambio climático casi todos los días" en esos tres meses, citó el organismo.

El índice CSI mide el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero sobre las temperaturas diarias, permitiendo atribuir al cambio climático la explicación de los récords térmicos en distintos lugares. Según reportó Climate Central, el fenómeno no se limitó al calor, pues estos meses también presentaron tormentas de mayor intensidad, precipitaciones sin precedentes y acentuación de sequías en diversas áreas, elementos todos relacionados con modificaciones en la atmósfera impulsadas por la quema continua de combustibles fósiles.

Entre los elementos destacados, el informe señala que en 47 países, cada jornada de calor catalogado como “peligroso para la salud humana” de este invierno boreal respondió en su totalidad al efecto del cambio climático provocado por la actividad humana, según consignó Climate Central. En palabras de la organización, este tipo de jornadas corresponde a umbrales en los cuales la exposición al calor conlleva riesgos inmediatos para las personas, sobre todo en regiones con infraestructura menos preparada para enfrentar temperaturas inusuales fuera de temporada.

La magnitud del fenómeno resalta cuando se observa que África concentra más del 80% de las personas expuestas a estos episodios de calor extremo. El análisis atribuye este impacto desigual al aumento de la vulnerabilidad en zonas donde las capacidades de adaptación climática suelen ser más limitadas, condición que amplifica los efectos sociales y económicos del calor no habitual. Los expertos recalcan que este resultado actualiza las proyecciones sobre la incidencia del cambio climático, señalando que su presencia ya transforma las condiciones ambientales, los patrones de enfermedad y los riesgos económicos en varias comunidades.

Climate Central subraya además la relación directa entre la presencia de eventos extremos —incluyendo las tormentas y la sequía— y las emisiones persistentes de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Según la investigadora Dahl, estos extremos recientes son una muestra de cómo las emisiones vinculadas a los combustibles fósiles impactan los medios de vida y la salud global. El informe también hace referencia al incremento de lluvias de carácter récord y sequías prolongadas, fenómenos que han intensificado la presión sobre sistemas agrícolas y sanitarios.

De acuerdo con Climate Central, estos resultados refuerzan la evidencia científica sobre la responsabilidad humana en la modificación del clima y la exposición cada vez mayor de millones de personas a condiciones que históricamente estaban restringidas a estaciones como el verano o regiones ecuatoriales. El estudio precisa que el cambio climático fue el motor principal detrás del incremento invernal de calor extremo en muchas zonas, desplazando las variaciones naturales como explicación dominante de estos sucesos.

La información presentada en el informe de Climate Central contribuye a la toma de conciencia sobre la importancia de limitar las emisiones y adaptar sistemas de salud pública, agricultura e infraestructura urbana. Con 2.500 millones de personas enfrentando más de un mes de calor atípico y cerca de 225 millones viviendo una situación invernal extraordinaria, el balance del invierno 2025-2026 ilustra los efectos ya presentes de la crisis climática global, según detalló el medio.

El reporte examina el alcance geográfico y las implicancias sectoriales de los cambios en los patrones del clima, señalando los desafíos inmediatos que enfrentan gobiernos y comunidades. Estas cifras surgen como indicativo de la urgencia de medidas de mitigación y adaptación a nivel internacional, conforme a los datos difundidos por Climate Central.