Los ministros de Exteriores de la UE descartan enviar fragatas para reabrir el estrecho de Ormuz

Los responsables de relaciones exteriores europeos apuestan por la vía negociadora ante la crisis en Ormuz, señalando riesgos de escalada militar y defendiendo mantener el mandato actual de la misión naval, pese a propuestas de ampliar su alcance

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El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, expresó que no existe intención de ampliar el mandato de la operación naval europea 'Aspides' para que actúe en el estrecho de Ormuz. Albares defendió que este despliegue cuenta con "el mandato correcto" y cumple adecuadamente sus funciones actuales, añadiendo que cualquier cambio podría incrementar la tensión en la región. Esta postura se enmarca en el contexto de los debates mantenidos en Bruselas durante la reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea, donde se abordó la crisis provocada por el bloqueo de Irán a uno de los corredores marítimos más importantes para el tránsito global de petróleo y gas, según publicó el medio Europa Press.

El medio Europa Press detalló que los jefes de la diplomacia de los veintisiete países de la Unión Europea acordaron rechazar la opción de enviar fragatas para intentar reabrir el estrecho de Ormuz. Los ministros subrayaron la significativa relevancia de garantizar la libre circulación por esta ruta estratégica, actualmente afectada por acciones de Irán en respuesta a operaciones militares de Estados Unidos e Israel. Si bien reconocieron la importancia del paso marítimo, se mostraron escépticos respecto a una respuesta que implique el despliegue naval, priorizando estrategias diplomáticas y advirtiendo de los riesgos de provocar una escalada militar.

Al inicio de la jornada, la Alta Representante de Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, planteó la propuesta de modificar el alcance de 'Aspides'. Esta iniciativa consistía en ampliar la actual misión, cuyo objetivo es la protección del tráfico marítimo en el mar Rojo frente a ataques de los hutíes, para dar respuesta también al cierre del estrecho de Ormuz. Además, Kallas mencionó la posibilidad de lanzar una iniciativa bajo el paraguas de Naciones Unidas, similar al modelo adoptado en el Mar Negro ante la guerra de Ucrania, cuyo fin era asegurar la exportación de cereales.

Según consignó Europa Press, varios ministros reafirmaron su oposición a modificar la naturaleza de 'Aspides'. El ministro italiano, Antonio Tajani, argumentó que la misión se diseñó específicamente como una operación "antipiratería" y que el escenario de Ormuz presenta características diferentes. Detalló que continuar con el trabajo en el mar Rojo constituye la mejor opción para salvaguardar el libre tráfico marítimo. Respecto a la situación en Ormuz, Tajani insistió en que solo la vía diplomática puede ayudar, y llamó a un esfuerzo redoblado para preservar la libertad de navegación en esta zona estratégica.

Por su parte, el representante alemán Johann Wadephul sostuvo que el gobierno de su país es "escéptico" ante la posibilidad de modificar el mandato de la misión naval europea. Wadephul señaló que es necesario primero conocer con claridad cuáles son los objetivos militares que persiguen Estados Unidos e Israel en la región antes de adoptar cualquier medida adicional. En la misma línea, otros ministros defendieron que no resulta viable desplegar barcos europeos para forzar la reapertura del paso marítimo, argumentando tanto razones prácticas como de prudencia política.

Tom Berendsen, ministro neerlandés de Exteriores, apuntó que el mero envío de barcos europeos no resultaría una solución efectiva, dada la capacidad de Irán de utilizar minas navales y drones submarinos. Berendsen indicó que el estrecho de Ormuz enfrenta una situación delicada, donde la probabilidad de una escalada resulta considerable, por lo que Países Bajos aboga por actuar con cautela antes de tomar decisiones.

El ministro heleno Georgios Gerapetritis confirmó que Grecia no busca involucrarse en un conflicto abierto. Además, reiteró su apoyo al mantenimiento de la operación 'Aspides' en su ámbito inicial, que cubre ya una región extensa del mar Rojo y cuenta con la participación de Estados de la UE. Gerapetritis subrayó que Grecia respalda el principio de libertad de navegación conforme al derecho internacional marítimo, solicitando a Irán que respete esas normas, y recordó la interdependencia de los mercados internacionales ante cualquier alteración en los flujos marítimos esenciales.

Respecto al debate sobre el papel de la OTAN, la conversación se intensificó tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió a la Alianza Atlántica sobre la importancia de apoyar a Washington en la reapertura del paso bloqueado por Irán, detalló Europa Press. Ante este escenario, Kaja Kallas explicó que el área del estrecho de Ormuz se encuentra fuera del ámbito de actuación tradicional de la OTAN, argumentando que no existen países miembros de la Alianza establecidos en esa región. En consecuencia, defendió la vigencia de la operación 'Aspides' como principal instrumento europeo y reconoció la voluntad de colaboración manifestada por algunos Estados miembro.

El gobierno alemán expresó reservas adicionales respecto al papel de la OTAN en el conflicto. Stefan Kornelius, portavoz gubernamental en Berlín, manifestó que la situación actual "no tiene nada que ver" con la Alianza Atlántica. Por su parte, la ministra de Exteriores de Rumanía, Oana-Silvia Toiu, opinó que la OTAN debe centrarse ante todo en su razón de ser defensiva. El ministro polaco, Radoslaw Sikorski, confirmó la ausencia de procedimientos formales sobre el involucramiento de la OTAN, aunque indicó que cualquier futura solicitud de Estados Unidos recibirá atención detallada. El representante húngaro, Péter Szijjarto, expuso de manera similar que, mientras no exista una propuesta concreta, no habrá debate sobre el tema.

Europa Press informó que la situación en el estrecho de Ormuz se considera crítica por su impacto en los mercados mundiales de energía y su relevancia para las cadenas comerciales globales. Los ministros coincidieron en que mantener abiertas las rutas marítimas es fundamental para evitar incrementos en los precios del petróleo y asegurar el correcto funcionamiento del comercio internacional.

El encuentro en Bruselas refleja una posición europea orientada a la contención y la diplomacia, con llamados a evitar intervenciones militares que puedan agravar el conflicto. La gran mayoría de los ministros europeos enfatizó la necesidad de sostener la libre circulación marítima y apoyó soluciones concertadas bajo el derecho internacional, descartando actuaciones unilaterales que eleven las tensiones en la región. La discusión sobre el alcance de la misión 'Aspides', la eventual participación de la OTAN y las opciones bajo auspicio de la ONU continúan sobre la mesa, a la espera de avances que permitan garantizar la estabilidad del tránsito en el estrecho de Ormuz y preservar los intereses energéticos y comerciales globales.