Trump avisa al futuro líder supremo de Irán que "no durará mucho" si no cuenta con el apoyo de EEUU

El mandatario estadounidense insistió en la necesidad de obtener el visto bueno de Washington para que el sucesor del líder iraní permanezca en el cargo, advirtiendo que Estados Unidos no permitirá que Teherán desarrolle capacidades nucleares

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Durante la jornada en la que las autoridades religiosas de Irán comunicaron que ya se ha decidido el nombre del próximo líder supremo, aunque la identidad permanece reservada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió declaraciones condicionando el futuro del sucesor. Según informó la cadena estadounidense ABC y recogió la prensa internacional, Trump advirtió que cualquier persona que asuma ese alto cargo en Irán requerirá la aprobación de Washington para permanecer en él, bajo amenaza de que su mandato se vea rápidamente truncado.

El mandatario estadounidense hizo este pronunciamiento en un contexto donde se discute intensamente la sucesión del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo fallecido recientemente. De acuerdo con ABC, Trump expresó que “va a tener que recibir nuestra aprobación. Si eso no ocurre, no va a durar mucho”, en clara referencia a que el futuro del poder religioso y político iraní depende, en gran medida, de la postura de la administración estadounidense. El presidente añadió que su gobierno busca evitar situaciones donde, en el futuro, Estados Unidos deba “ocuparse de Irán cada diez años”, en referencia a eventuales intervenciones o negociaciones sobre cuestiones críticas, como el desarrollo nuclear.

El medio ABC destacó que Trump insistió en la necesidad de garantizar que Irán no logre desarrollar armas nucleares. “Lo que queremos es asegurarnos de que no tenemos que volver a ocuparnos de Irán cada diez años, cuando yo no esté, para repetir lo mismo o permitir que se hagan con un arma nuclear”, afirmó Trump. El presidente señaló que, aunque consideraría aceptar un candidato que mantenga algún vínculo con Jamenei, esto solo sería posible si demuestra ser un “buen líder” y cumple con los intereses occidentales sobre estabilidad y no proliferación nuclear. Trump subrayó que existen diversas personas capacitadas en el entorno del exlíder que podrían ser aceptables para Estados Unidos.

De acuerdo a las publicaciones de ABC, Trump hizo referencia también a las operaciones realizadas por Estados Unidos e Israel, responsables de la ofensiva que resultó en la muerte de Jamenei. El presidente reconoció que, en el marco de esa operación, murieron potenciales aspirantes que podrían haber resultado aceptables para su gobierno. Señaló que entre los fallecidos se encontraban posibles sucesores sobre los que Washington habría podido depositar su confianza.

Sobre la sucesión en Irán, diversos nombres circulan como potenciales reemplazos de Jamenei, según detalla ABC. Se encuentran incluidos en la lista su hijo Mojtaba, varios de sus asesores como Asghar Hijazi y Ali Lariyani, además de Sadiq Lariyani y Hasán Jomeini, este último nieto de Ruholá Jomeini, el fundador de la República Islámica. El hermetismo respecto al nombre definitivo apunta a tensiones internas y la vigilancia internacional sobre la estabilidad política del país.

La expectativa de la Casa Blanca, informada por ABC, se inscribe dentro de la política de presión máxima sostenida en los últimos años frente a Irán, tras el retiro de Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018. Según las declaraciones de Trump, la exigencia de “aprobación” al próximo líder supremo responde a las preocupaciones sobre la dirección política que podría tomar la República Islámica, en especial ante la posibilidad de avances en capacidades nucleares consideradas inaceptables por Washington y sus aliados.

El mensaje de Trump, de acuerdo con ABC, busca ejercer una influencia directa sobre el proceso de sucesión y enviar una señal clara a las autoridades y actores iraníes de que el beneplácito estadounidense constituye una condición para la gobernabilidad y la permanencia en el cargo. Esta declaración se da a conocer en un momento de incertidumbre tanto interna como internacional respecto al futuro del liderazgo iraní y la correlación de fuerzas dentro del país, marcando una postura de firmeza frente a cualquier intento de Teherán de eludir las restricciones internacionales sobre su política nuclear.